UNIVERSIDAD

Murió Mario Marigliano, ex rector de la Universidad Nacional de Tucumán

Marcó una estrecha ligazón de la casa de estudios con el radicalismo. Figura de un régimen decadente.

Maximiliano Olivera

@maxiolivera77

Lunes 9 de mayo de 2016 | Edición del día

El domingo por la noche se conoció la noticia de la muerte de Mario Marigliano (72), ex rector de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) durante dos periodos consecutivos, entre 1998 y 2006. Previo a su llegada al Rectorado, fue decano de la Ciencias Económicas en el período 1994-1998.

Juan Cerisola propuso en su primera sesión como rector, el 13 de junio de 2006, que Marigliano sea designado representante de la UNT en el directorio de Yacimientos Mineros Aguas de Dionisio (YMAD), integrado además por Minera La Alumbrera y el gobierno de Catamarca. Y así fue. En 2007 fue candidato a gobernador por la Unión Cívica Radical (UCR), partido del cual era presidente.

Su pertenencia al radicalismo también marcó su impronta en aquellos años de la UNT. Eran tiempos donde la Franja Morada no tenía que cambiarse el nombre según las Facultades y aseguraba a sus dirigentes una carrera política, y los rectores “se ponían desde Económicas”. Así, el Rectorado fue la panacea del radicalismo y su trampolín político. Así fue la carrera de correligionarios como la del ahora titular del Plan Belgrano José Cano, saliente de Odontología, o del ex diputado nacional Luis Sacca.

Si Marigliano fue parte de la “época dorada” del radicalismo en la UNT, también tuvo que ver con su decadencia. La mitología universitaria lo recordará por el pago de voluntades en la votación a Rector, en los baños del centro cultural Virla. De ese “legado” se vieron imágenes en 2010, cuando un funcionario ofrecía contratos a cambio de un voto por el binomio Cerisola-Bardón. Retomando, en aquella Asamblea Universitaria de 1998 hizo estreno de la “patota del Rectorado”. Dirigida por un ex gendarme que sigue desayunando discretamente en el café frente al Rectorado, la actual rectora Alicia Bardón mantiene viva su obra.

En 2015, Marigliano fue homenajeado por Bardón y su retrato ya acompaña en el salón del Consejo Superior al de los antiguos rectores. Pero también fue salpicado por las declaraciones de su otrora niño mimado, Juan Cerisola. Desde su puesto en el YMAD –nótese que todos los ex rectores pasan por la llamada “jubilación de privilegio”, que cotiza en dólares– Cerisola sostuvo que Marigliano y Rodolfo Campero –sí, otro ex rector– fueron responsables de que la UNT, mediante cláusula secreta, pase a percibir 20% menos de las regalías de YMAD.

Precisamente, hace unas semanas, los correligionarios y reformistas Cerisola y Sacca tuvieron que prestar declaración indagatoria por el destino de $353 millones provenientes de la minería. Las denuncias contra Marigliano deberán ser archivadas, si es que ya no lo fueron.

Hoy se prevé que los restos de Marigliano sean trasladados al Rectorado para rendirle homenaje. Será al mismo tiempo un homenaje de la UNT a su régimen político decadente.







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