Sociedad

TEMPORAL EN NEUQUÉN

Neuquén: crónica de una inundación anunciada

En casi todo el territorio de Neuquén y Río Negro han caído abundantes precipitaciones, que si bien son constantes han estado repartidas en dos días. Las consecuencias ya son desproporcionadas en relación al nivel de las lluvias.

Miguel Fernández

Geógrafo | Universidad Nacional del Comahue

Lunes 24 de octubre de 2016 | 17:02

En abril de 2014 hubo un temporal que dejó miles de evacuados y pérdidas enormes para las familias trabajadoras. Los intendentes y el gobernador armaron un frente unido para calmar la bronca social. Al igual que aquel trágico abril, esta vez las lluvias estuvieron anunciadas exactamente 48 horas antes, sin embargo las autoridades nada hicieron para prever situaciones tan trágicas. Recién hoy se reunieron como comité de crisis. Por ejemplo, se podría haber realizado una exhaustiva limpieza de los canales para que drene más el excedente de agua.
Incluso en estos dos años y medio las condiciones que hicieron posible la inundación siguen iguales debido a la falta de inversión y planificación. La mayoría de las ciudades de la región pueden ser divididas en dos sectores con una dinámica física distinta (aunque las dos áreas drenan hacia los ríos, Limay o Neuquén).

Un sector que es un área con muy poca pendiente, una llanura, donde naturalmente el río discurre cuando aumenta su caudal por las crecidas. Sin embargo esta área fue intensamente urbanizada, construyendo incluso sobre los canales, que si hubieran sido respetados, permitirían un mejor drenaje hacia los ríos. En otros casos fueron entubados, y cuando el agua busca su lugar natural de drenaje y no lo encuentra, corre hasta alguna zona donde finalmente se tapona con las construcciones, sólo desplazando el lugar de inundación, pero agravado.

Es de destacar que en el caso particular de esta inundación no hubo problemas con el aumento del caudal del río (que generaría un desborde), ya que por la regulación de los embalses y por tratarse del momento donde el río trae su menor caudal, contaba con la mitad de su promedio histórico. Lejos de ser un problema, el río presentaba una gran posibilidad de actuar de evacuador de las aguas. Así que las inundaciones no fueron “naturales” como declaran las autoridades provinciales y municipales. Lo natural era que no se inundara.

El otro sector, la zona de las bardas (meseta), presentan una gran pendiente. Y si en la zona anterior el problema es que el agua no drenó hacia el río por la urbanización desmedida (por causa de la especulación inmobiliaria y la falta de obras de drenaje), en esta zona el gran problema es que el agua (con sedimentos, arboles y sólidos de todo tipo) escurrió con facilidad aumentando su velocidad y caudal hasta encontrarse con la ruta que actúo como dique al estar más elevada. Lo razonable entonces era que se hicieran obras de defensa en las zonas más alta para frenar la velocidad del agua, dejando grandes espacios verdes que actuaran de áreas de captación e infiltración de los excedentes hídricos. Además de que no se debería construir en las zonas de pie de barda, áreas por demás inestables.

La falta de un plan de obra pública de viviendas que acompañe la demanda; que en la provincia de Neuquén se calcula en un faltante de unas 50.000 casas, propició la resolución de ese problema en forma improvisada por los sectores más pobres de la población, asentándose y construyendo incluso en lugares por donde drena el agua en momento de lluvias copiosas. Pero los gobiernos municipales y el provincial, luego de establecidas las tomas, se negaron a realizar las obras hídricas, y los pocos planes de viviendas realizados se construyeron sobre áreas de igual inestabilidad y peligrosidad, desoyendo todos los estudios elaborados por el Departamento de Geografía de la UNC.

Ya están suspendidos la mayoría de los servicios básicos, el transporte público (incluso los taxis no entran en algunos barrios), de provisión de agua potable por la turbidez, de recolección de residuos y se realizaron algunos cortes momentáneos de electricidad.

¿Pero cómo puede ser que lluvias de 50 mm generan tantos problemas de acumulación de agua, si implica que es una capa de 5 cm? Es que la mayoría de la superficie de la ciudad es impermeable (asfalto, techos de casas, etc.) y para contrarrestar se aconseja un cierto porcentaje de área verde que absorba una parte del excedente de agua. Cuando lo aconsejado es un mínimo de 20 m2 por habitantes, en las ciudades de la provincia no se llega ni a 3 m2.

Pero además las ciudades son parte de un área mucho más grande cuyo drenaje es hacia ellas, ya que están en las zonas más bajas. Toda esa área ha sido muy afectada en las últimas décadas por la explotación hidrocarburífera que, con el desmonte y la traza de caminos, ha impermeabilizado más es suelo y el agua finaliza en las ciudades. En fin, las petroleras y el negocio inmobiliario, en gran parte responsable de la situación, no se hacen cargo de las consecuencias.







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