Juventud

No almuerzan porque se acaba la comida: así pega el ajuste en comedor de Universidad de Jujuy

Estudiantes denuncian que “muchas veces hay estudiantes que se quedan sin almorzar porque se acaba la comida". Mientras hay 750 becados "se reparten alrededor de 600 números y al resto de los chicos se les pide que se retiren”.

Lamia Debbo

Estudiante de Comunicación Social - UNJu

Miércoles 22 de mayo | 17:11

Estudiantes de la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu) se contactaron con La Izquierda Diario para denunciar la realidad que viven diariamente quienes asisten al comedor universitario. Largas colas, tener que elegir si seguir esperando para poder almorzar o ir a cursar sin almorzar, cupo limitado de menúes que ni siquiera cubren al total de beneficiarios de las becas de comedor.

1650 estudiantes aplicaron para este beneficio, pero sólo hay 750 becas para toda la UNJu, según informan la misma. La plata no alcanza para cubrir los cuatro alimentos del día, y si estudias el tiempo que no cursas tenés que ir a hacer fila al comedor. Cuando sos del interior la situación es peor porque además tenés que pasar todo el día fuera de tu casa o sumarle la comida a los gastos de los apuntes y el alquiler.

En Jujuy el rubro de los alimentos y bebidas registró un incremento de precios de 4,5 % en abril; y los tarifazos y la devaluación golpearon los salarios de las familias trabajadoras. Esto condiciona mucho más el cursado diario en las facultades, donde ya existen estadísticas que muestran que 1 de cada 20 logra recibirse en la UNJu porque, entre otras cosas, no hay becas.

Tras las denuncias de estudiantes que recibimos, desde La Izquierda Diario visitamos el comedor universitario de la UNJu, que sólo funciona al mediodía garantizando el almuerzo, somos 14000 los estudiantes inscriptos pero las becas son solo para 750; sin beca el menú está a $130, un monto que la mayoría no puede pagar.

Muchos de nosotros ni siquiera aplicamos porque sabemos que es muy difícil obtenerla, aún así cada año crece la cantidad de postulantes, este año fueron 1650 según la prensa de la UNJu. Charlamos con una estudiante que nos contó que va al comedor porque es desempleada hace un mes y que observó que “muchas veces hay estudiantes que se quedan sin almorzar porque se acaba la comida. Se reparten alrededor de 600 números y al resto de los chicos se les pide que se retiren.”

Pero además sabemos que cada compañero y compañera que utiliza este servicio lo hace porque es la única forma de llegar a cubrir los gastos que implica estudiar, algunos se ahorran unos pesos, una cuestión clave cuando vienen de localidades como San Pedro, Perico o La Quiaca y dependen de lo que sus padres les puedan mandar; otros no tienen laburo y no pueden bancar un almuerzo todos los días, otros aunque trabajen no llegan a fin de mes y esta ayuda sirve para poder hacer la situación más leve.

Quienes estudiamos en la UNJu sabemos bien de los problemas que los jóvenes enfrentamos a la hora de cursar: la falta de bandas horarias, becas y jardines materno parentales; pero también hay una necesidad básica que es la alimentación que no está cubierta; es decir no todos los que necesitan de este servicio pueden acceder a una beca de comedor.

En el marco de la crisis esto contrasta cada vez de manera más chocante con las abultadas dietas de decanos y el rector Rodolfo Tecchi que superan los cien mil pesos por mes. Privilegios que reciben a cambio de subordinar la universidad a los intereses de los gobiernos de turno y los empresarios.

Por eso no es extraño que Rodolfo Tecchi y el conjunto de los rectores nucleados en el Consejo Interuniversitario Nacional avalan el presupuesto de ajuste del FMI, Macri y los gobernadores, cuyas consecuencias recaen sobre nuestra educación y las condiciones de vida del conjunto del pueblo trabajador.

Tenemos que exigir respuestas inmediatas, la Universidad tiene que garantizar el servicio de comedor con el espacio físico adecuado, creando los puestos de trabajo necesarios (en blanco y con salarios al igual a la canasta familiar), para garantizar un servicio de calidad; además se tienen que terminar los cupos, hay que garantizar el derecho al acceso de todos los y las estudiantes que necesiten acceder a este servicio.

Para defender la Universidad pública y nuestro derecho a estudiar y recibirnos, tenemos que plantarnos contra el ajuste en curso, rechazar el pago de la deuda como miles y miles de estudiantes dijimos en 2018 en masivas asambleas y tomas de facultades. Porque, como planteamos desde el Frente de Izquierda, o rompemos con el FMI, o el FMI rompe todo.







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