Cultura

POR CORREO

No más invisibles

Aquí en Jujuy de hace un tiempo atrás se viene observando que de a poco la marcha del orgullo está transformándose, mejor dicho, tendría que decir que “la están transformando” en un mero desfile de carrozas, música, bombos, banderas y murgas.

Domingo 28 de junio de 2015 | Edición del día

¿Cómo?, me acaban de decir que así son los homosexuales, que les gusta exhibirse, que siempre están pensando en la fiesta, en divertirse, en pasarla bien. Si, a todos nos gusta divertirnos y pasarla bien, compartir con amigos, con la pareja etc. pero tampoco hay que olvidarse del legado de aquellos que nos precedieron, de los que decidieron enfrentarse a la opresión y de quienes aprendimos que la lucha la damos entre todos y en las calles.

Mirando un poco hacia atrás, fue precisamente en aquel caluroso verano neoyorquino del año 1969, cuando un grupo de gays, lesbianas, drag queen y trans que asistían a unos de los pocos bares neoyorquinos que les permitían el ingreso, decidieron que ya no se dejarían amedrentar más por la policía que bajo el amparo del estado efectuaba razzias y los “escrachaban” y hacían pública la identidad de las personas homosexuales. Fue en aquella madrugada del 28 de junio que decidieron ya no ser más víctimas y empezar a luchar por sus derechos.

La fuerza para la lucha estaba latente dentro de la comunidad. Echando un vistazo a la literatura escrita sobre lo sucedido en el bar Stonewall, que puede observar la existencia de grupos organizados de gays y lesbianas que realizaban protestas. Para citar un ejemplo: La Mattachine Society of Washington, fue la primera organización de los derechos civiles por los gays fundada en 1961. Fue la organización que condujo las primeras protestas ante la Casa Blanca. También se puede mencionar a Janus Society que fue fundada en 1962, fue una influyente organización liderada por lesbianas, bisexuales y hombres gay que permaneció activa hasta 1969. Esas fuerzas latentes se hicieron visibles en Stonewall.

Después de tener encerrados varios minutos a los clientes del bar, la policía decidió liberar a los que tenían identificación y arrestar al resto. Los rumores que algo estaba pasando trascendió a los alrededores y pronto una muchedumbre se fue agolpando en las cercanías del bar. Todo comenzó cuando una de las travestis que estaban siendo arrestadas respondió a la acostumbrada violencia policial, el ambiente se fue caldeando. Quienes estaban en las afueras comenzaron a organizarse a espaldas de la policía y a tirarles monedas en clara alusión a las “coimas” que ésta pedía a los dueños de los bares, luego las monedas se transformaron en piedras y en toda clase de objetos. Como resultado hubo varios heridos algunos manifestantes fueron golpeados brutalmente.

Los movimientos de lucha por los derechos de gays y lesbianas anteriores a Stonewall habían creado un sentido de comunidad, y este sentido se vio fortalecido luego de lo sucedido en Nueva York. Surgió el Gay Liberation Front (Frente de Liberación Gay), fue una organización dispuesta a la confrontación abierta para luchar por la liberación, marcando un nuevo giro en la lucha, la homosexualidad comenzaba a dejar de ser invisible y la lucha se hacía visible. Comenzaron a realizarse las marchas por el orgullo en varios países.

Con el transcurrir de los años el sistema capitalista tiñó la lucha, puso su impronta en la cuestión gay. No resulta raro ver publicidades de grandes empresas pululando por las marchas del orgullo. Grandes marcas se disfrazan de progres realizando publicidades que apoyan a las familias homoparentales, pero no les tiembla el pulso para despedir trabajadores, muchos de ellos gay, a la hora de reducir gastos.

El capitalismo todo lo mercantiliza y cosifica, obviamente para su beneficio. Se estableció un “mercado rosa” que tergiversó la idea de liberación con una imagen distorsionada de lo que significa ser GLBTI, mediante revistas con temática exclusiva, a través de la moda, el ocio. Recordemos los paquetes de viaje en transatlánticos para personas homosexuales o la promoción de turismo hacia lugares denominados gayfriendly - muchos de los cuales son gayfriendly por conveniencia económica más que por convicción-. Se proclama la liberación mediante el mercado y el poder adquisitivo. Se establece la lógica que la identidad gay está basada en la seguridad económica individual, siendo ésta la que te da poder y te libera.

Dentro de la comunidad glbti también hay una cuestión de clase. Un empresario gay tiene la confianza y la seguridad monetaria para comprar su identidad en el mercado adquiriendo objetos o yendo a determinados lugares que le dan una falsa idea de pertenencia, de construcción de su identidad gay; y tiene además la capacidad económica para soportar la opresión. El capitalismo se permite algunas licencias para salirse de la hetero-norma, uno puede ser un artista o cantante famoso y “salir del closet” siempre y cuando no cuestione la base explotadora del capitalismo.

Muy distinta es la situación de un trabajador gay, ya que aparte de la opresión de clase a la que está sometido por ser trabajador tiene que luchar contra la opresión por salirse de la hetero-norma y enfrentarse a la homo-lesbo-transfobia tanto en el contexto del trabajo, de la familia, en el ámbito educativo, en el de las instituciones del Estado. Muchas trans se ven obligadas a la prostitución porque se les niega o se les dificulta la posibilidad de estudiar, o de poder perfeccionarse en otros oficios.

Los bombos, platillos y murgas no deben sonar tan fuertes como para tapar la verdadera música de la lucha, la de quienes salieron a la calle a gritar su verdad, la de quienes murieron a causa de la indiferencia que los marginó y excluyó, la de quienes fueron asesinados por no seguir lo establecido, la de quienes fueron discriminados, maltratados, la de quienes fueron despedidos de sus trabajos por su orientación sexual. Por los que siguen saliendo a la calle, los que siguen muriendo, los aún marginados, por los que siguen siendo perseguidos y asesinados. Que la música, las banderas y la algarabía nos acompañen en la lucha hasta que un día las banderas, la música, la algarabía, todo se mueva bajo un cielo libre.

La lucha por la liberación gay es una cuestión de clase y debe estar a la par con la lucha contra todo tipo de opresión, con la lucha de los trabajadores. Porque se debe cambiar la sociedad de raíz, a fin de construir una verdadera sociedad democrática e igualitaria donde todos podamos disfrutar de la liberación. Donde haya un oprimido nos organizamos todos.







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