Mundo Obrero

CONICET

Nueva jornada de protesta de los trabajadores de la ciencia

Se desarrollan actividades en muchos puntos del país para reclamar por recomposión salarial, contra el ajuste presupuestario y la crisis que nuevamente amenaza al sector.

Santiago Benítez

Dr. en Biología - Conicet - @santiagombv1

Martes 22 de septiembre | 16:56

Hoy reabre la paritaria estatal sin ninguna perspectiva de un aumento que recupere al menos en parte la capacidad adquisitiva del salario golpeado desde hace años. Los trabajadores de CONICET no son un caso aislado frente al deterioro en salud, educación y en general en todos los sectores de trabajadores. Según informes publicados, el salario de un investigador de CONICET es el mínimo en 15 años y hay que remontarse a la crisis de 2002 para encontrar valores similares.

Como plantea un informe de ATE Indec, un hogar constituido por una pareja de 35 años con dos hijos necesitó, en julio de 2020, unos $ 70.616 para satisfacer sus necesidades. Lejos de lo que cobra un investigador asistente o adjunto (las dos categorías iniciales) o un trabajador de la carrera de personal de apoyo. La caída, en un sector propenso a la “fuga de cerebros” es peor si se compara con el salario de un investigador científico en países vecinos. Efectivamente Argentina tiene los peores salarios, a pesar de que CONICET es la principal institución científica gubernamental en Latinoamérica, según los rankings internacionales.

Para completar el panorama, el presupuesto 2021 más allá de cómo se lo maquille (de acuerdo a Martín Guzmán, este presupuesto "es realista y define un camino de recuperación económica en un marco de prudencia”) muestra que la política fiscal será delineada con un fuerte ajuste que también alcanza al sector científico. Las partidas destinadas al principal organismo de investigación del país estará un 37% por debajo de 2015. Un presupuesto, en resumen, que como ya hemos analizado en La Izquierda Diario continuará haciendo lo que hizo desde el principio: arreglar las cuentas de los acreedores y continuar postergando las necesidades de las familias trabajadoras.

Una protesta boicoteada

Un plenario nacional de delegados de ATE CONICET tenía ayer la tarea de decidir cómo continuar con las acciones de lucha iniciadas con el paro del 3 de setiembre, reclamadas por trabajadores de la ciencia autoconvocados y exigidas desde muchas asambleas de base. Con asambleas postergadas inexplicablemente, y multitud de excusas para evitar votar el paro nacional, el plenario se prolongó hasta culminar votando una inocua “jornada de visibilización” y que cada regional declarara paro si le parecía conveniente.

Como consecuencia, sólo en la provincia de Córdoba rige ahora un paro provincial de 48 horas para todos los trabajadores de CONICET, resuelto en asamblea el jueves pasado y desoído, junto a otros mandatos, en el plenario nacional.

Actividades acotadas, cumpliendo protocolos dada la situación de pandemia, se realizan además de en Córdoba en Tucumán, La Plata, Mar del Plata, Jujuy y en la ciudad de Buenos Aires, frente al Ministerio de Trabajo mientras se discute la paritaria de este año.

Más que el salario

Los problemas estructurales de la institución científica más grande del país son muchos. La mitad de sus trabajadores reciben un “estipendio” y carecen de derechos laborales aunque al mismo tiempo se les exige exclusividad. La persistencia del “embudo” en el ingreso a la carrera de investigador, que deja anualmente a cientos de trabajadores formados en la calle, no parece tener solución, como tampoco la extrema precarización laboral de la mayoría del personal administrativo.

Más aún, continúa la intromisión del sector privado en los organismos de ciencia y técnica, con asientos asegurados en el directorio de CONICET. La crisis estratégica, finalmente, no deja de estar presente con un gobierno que pone todas las fichas al extractivismo en megaminería, fracking, instalación de granjas industriales de cerdos, agronegocio y un largo etcétera donde se pretende que los trabajadores de la ciencia presten su conocimiento y aval silencioso. Ante la crisis y las promesas de falsas soluciones, se impone nuevamente orientar nuestros esfuerzos hacia los intereses de los sectores de la sociedad explotados y oprimidos, y plantear una política científica alternativa a la actual.







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