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Padre e hijo

Reseña del film Primero enero (2016), de Darío Mascambroni, integrante de la Sección Oficial Argentina del 18ª Bafici. Ultima función Martes 19 a las 23:10, Village Caballito.

Diego De Angelis

@DieDeAngelis

Martes 19 de abril de 2016 | Edición del día

Sencilla y, al mismo tiempo, emocionante. Así podría definirse la historia que presenta Primero enero (2016), la ópera prima de Darío Mascambroni, que compite en la Sección Oficial Argentina del 18ª Bafici. La historia: Padre e hijo viajan un par de días a las sierras. Acaso sea la primera vez que lo hacen solos, porque Jorge se ha divorciado hace poco y la venta de una vieja casona familiar hacia donde se dirigen le permitirá comprarse algo en la ciudad para poder estar cerca de Valentino. El viaje servirá como excusa para disfrutar de unos días juntos antes de comenzar el inicio de una nueva etapa. Pero especialmente Jorge aprovechará la breve estadía para transmitirle a su hijo algunas costumbres de su familia, ciertas actividades que su propio padre le ha enseñado a él cuando era chico.

La primera escena del film ofrecerá una anticipación no solo de su trama, sino sobre todo de la delicada forma de contarla. Durante el viaje en auto rumbo a las sierras, mientras conversan sobre mitología griega, desde la radio se escuchará un tango. La cámara permanecerá en el asiento de atrás, casi como escondida entre los bolsos, como si no quisiera importunar demasiado y poder de esa manera presenciar, a prudente distancia, un momento de absoluta intimidad. Decisión que Mascambroni sostendrá durante todo el film. La posición distante de la cámara promoverá la posibilidad de capturar el desarrollo de una relación en transición.

Ni bien lleguen a destino, Jorge le entregará a Valentino una lista de actividades que deben realizar juntos durante esos días, como el mandato de una tradición que, en una situación de crisis, resulta indispensable preservar. Así entonces, una tarde caminarán un largo trecho hasta una sierra para contemplar las estrellas. Valentino se quejará pero terminará cediendo, porque advertirá la importancia que la travesía tiene para su padre. Una vez allí, a oscuras, conversarán lacónicamente sobre sus asuntos recientes, sobre la venta de la casa, sobre la imposibilidad de volver con su madre. La cámara, nuevamente, permanecerá alejada, como un testigo discreto, casi invisible, de los hechos.

A medida que avance el relato, se podrá descubrir el cariño entre ambos, pero también las primeras pequeñas diferencias que comienzan de a poco a separarlos. En algún momento Valentino deberá contemplar, de acuerdo a otras de las tareas que suscribe la tradición familiar, cómo un cordero es faenado para convertirse luego en una cena que no quiere.

Primero enero logra contar, mediante gestos simples y pocas palabras, con parsimonia y enorme sensibilidad, la relación entre un padre y un hijo a punto de transformarse para siempre. Cuando solos –debido a que están solos- tengan el tiempo suficiente para mirarse y empezar a percibir los desacuerdos, las debilidades, los enfrentamientos, las concesiones. La presencia inesperada del silencio.
Un viaje por un par de días. Nada más ni nada menos. Y una melodía triste que vuelve a sonar, acaso por última vez, como el lento despliegue de un rumor melancólico.

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REPARTO: Valentino Rossi, Jorge Rossi, Eva Torres.
FICHA TECNICA
Dirección: Darío Mascambroni
Guion: Darío Mascambroni
Fotografía: Nadir Medina
Año: 2016 | Argentina







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