Para vos, gorra basura

La doctrina de “meter balas” a los pibes no está desligada de la profundización de la crisis económica que golpea el bolsillo del pueblo trabajador e intenta aleccionar. Los jóvenes, quienes se insertan en la precarización laboral, nos organizamos para decirles “No pasaran”.

Viernes 7 de diciembre de 2018 | 20:09

Candela Risso e Iván Lavat

Los pibes, el barrio, fuera yuta.

Nosotros, los jóvenes somos los que vivimos día a día el abuso de la policía, su constante hostigamiento en los barrios, por cómo nos vestimos, por juntarnos en las plazas, esquinas, por la música que escuchamos, por el solo hecho de ser pibes y de barrio. Somos ese sector de la población, en la provincia de Buenos Aires ya en 2017 tenía un 26 % de desocupación; somos ese 20% que no puede ni estudiar ni trabajar, sin contar el que trabajaba pero de manera totalmente precarizada.
Trabajando horas incontadas en los peores trabajos, limpiando baños, copas, depositando su tiempo en góndolas de supermercados, barriendo depósitos.

La resolución 956/ 2018 del Ministerio de Seguridad, deroga disposiciones anteriores, habilitando que un agente federal utilice armas letales y las dispare, entre otras circunstancias, contra una persona que huye.

No es nuevo, si te digo que en los barrios la policía mata pibes; no es una novedad si te digo que se encarga de gerenciar el negocio de la trata y el narcotráfico, no es algo que no sepamos, los comisarios bajo amenazas y apremios los hacen
robar para ellos, aprovechándose de las realidades de vulnerabilidad de los pibes, no es novedad que si se resisten a hacerlo terminan presos o muertos en sus manos.

Como lo denunciamos y gritamos en las calles hace 9 años con el asesinato de Luciano Arruga por negarse a robar para la policía. No es novedad eso, como tampoco que hace tiempo los jóvenes se plantan en todas partes el mundo ante estas situaciones y enfrentan el avance de la represión junto a los trabajadores y las mujeres.

Circo cheto y más circo…

La cumbre del G20 realizada hace días en la Argentina fue el circo más grande de todos, cenas lujosas, menús locales en el Colon, autos blindados, aviones
privados, grandes peinados y vestidos de gala; pero el circo no solo fue ese, también la precarización que, no es solo laboral, sino también del ocio y los espacios donde nos disponemos a disfrutar.

Cada vez son menos los espacios donde poder tomar algo, escuchar música o reunirse para compartir. Ni hablar de la persecución en las escuelas por llevar el
pañuelo verde o por organizarse en contra del ajuste y el saque en curso.

No queremos más yutas en los barrios, hostigando a los pibes por ser pobres. Los mismos que de la mano de los gobiernos gerencian las redes de trata y el narcotráfico, los mismos que matan pibes en las barriadas a través del “gatillo fácil”, los mismos que detienen pibes por ser pibes.

Los jóvenes nos organizamos y peleamos en las calles junto a la marea verde, por el aborto legal seguro y gratuito, los jóvenes estuvimos junto a los trabajadores
que salieron a las calles a ponerle un freno al ajuste, presentes en Pepsico, estuvimos en Siam, junto a los obreros del Astillero Río Santiago, y en cada lucha
donde los trabajadores dijeron “basta de ajuste”.

Hace horas Myriam Bregman junto a otras organizaciones de derechos humanos a través de una presentación pusieron un freno a la legislación de Bullrich y el Gobierno de Macri en su énfasis de hacer pasar el ajuste con balas. Propuesta a la que Nicolás
del Caño se adhirió y lo harán otros legisladores.

Estuvimos en las calles repudiando el G20 junto a la enorme fuerza de los trabajadores y las mujeres. Desde la agrupación No pasaran en el PTS venimos
denunciando y organizándonos contra la yuta con una salida que permita a los jóvenes decirles: En mi barrio, gorra basura, no te quiero.







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