Sociedad

ABUSOS SEXUALES

Pedofilia eclesiástica: víctimas de todo el país se reúnen en Paraná

En la capital entrerriana se realiza el primer encuentro de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico. El 16 comenzará allí el juicio contra el cura Ilarraz. La referente de la Red Julieta Añazco acaba de pedir en La Plata la indagatoria de Ricardo Giménez, su abusador protegido por Monseñor Aguer.

Daniel Satur

@saturnetroc

Sábado 7 de abril | Edición del día

Este sábado en Paraná se realizará el primer encuentro nacional de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico. La reunión congregará a víctimas y familiares de víctimas de todo el país, quienes llevan tiempo intercambiando testimonios, asesoramiento jurídico y opiniones en torno a una problemática común y un mismo enemigo: los modus operandi de la Iglesia Católica para encubrir y garantizarles impunidad a los pedófilos con sotana (y a las pedófilas con hábito también).

La elección del lugar y la fecha del primer encuentro nacional no fue nada azarosa. En la capital entrerriana está a punto de comenzar el juicio oral contra el cura Justo José Ilarraz, quien tiene siete denuncias por abuso y corrupción de menores. Y la fecha del 7 de abril se eligió porque inicialmente el juicio iba a arrancar el lunes 9 pero se postergó una semana.

Julieta Añazco, referente de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico, enumeró a la La Izquierda Diario quiénes serán parte del encuentro. Entre otros, estarán todas las víctimas denunciantes de Ilarraz; una madre protectora de la causa Provolo de Mendoza; una niña víctima del cura Juan de Dios Gutiérrez de Catamarca, acompañada por su madre; Alexis Endrizzi, abusado por el cura “sanador” colombiano Juan Diego Escobar Gaviria en una parroquia entrerriana; Gabriel Cuesta de la Ciudad de Buenos Aires, quien denunció a Monseñor Abelardo Silva; y Pablo Huck, denunciante del excapellán militar de Villaguay Marcelino Moya. La psicóloga platense Liliana Rodríguez, quien asiste profesionalmente a la Red, también estará presente.

Añazco, denunciante del cura de La Plata Héctor Ricardo Giménez, afirmó que sus expectativas en este encuentro nacional de la Red “son inmensas. En la mañana del sábado vamos a compartir una mesa de trabajo con todas y todos”. Uno de los temas a tratar será el necesario respaldo legal para la Red, lo que implica formalizar su conformación como asociación civil. Luego, a las 19 horas, se reunirán en la Plaza 1° de Mayo, “para repartir volantes de la Red y dialogar con los medios de comunicación convocados sobre los resultados de esta primer reunión”.

Ilarraz, el más escandaloso

El lunes 16, a las 9 de la mañana, Justo José Ilarraz comenzará a ser juzgado por el Tribunal de Juicios y Apelaciones de Paraná, por siete casos de abusos sexuales ocurridos hace algunos años a menores en el Seminario Arquidioceano Nuestra Señora del Cenáculo. Aunque no es ni el primero ni el último en Entre Ríos, el caso Ilarraz es considerado en la provincia como el más escandaloso y el que más directamente salpica a la cúpula de la Iglesia Católica local.

El periodista de Paraná Ricardo Leguizamón, quien lleva tiempo investigando el caso, destaca que los tres últimos arzobispos de Paraná, Juan Alberto Puiggari, Estanislao Karlic y Mario Maulión, están citados a declarar en el juicio. “Será el 9 de mayo, aunque el tribunal debe resolver si la declaración es en forma personal o por escrito, una prerrogativa que dispone el Código Procesal Penal”.

Leguizamón recuerda que los tres obispos tuvieron mucho que ver en el encubrimiento de Ilarraz. Es que “Karlic gobernó la Iglesia de Paraná entre 1983 y 2003; Maulión estuvo desde el 9 de julio de 2003 hasta que alcanzó la edad límite para el servicio activo, los 75 años. El 4 de noviembre de 2010 el papa Benedicto XVI aceptó su dimisión, y designó en su reemplazo al entonces obispo de Mar del Plata, Juan Alberto Puiggari, que tomó posesión de su nueva función el 7 de marzo de 2011”. Y pese a que los tres jerarcas católicos conocen la historia y el prontuario de Ilarraz, “ninguno de ellos acudió jamás a la Justicia a denunciar los delitos de abuso”, afirma Leguizamón.

Está previsto que las audiencias del juicio se extiendan hasta mediados de mayo. El Tribunal que juzgará a Ilarraz, recientemente conformado, estará conformado por Alicia Vivian, Carolina Castagno y Gustavo Pimentel.

Aguer y sus huestes judiciales

Julieta Añazco es de La Plata. Allí hace más de 30 años, siendo una niña, sufrió los abusos del cura Héctor Ricardo Giménez. Allí lo denunció en 2013. Y allí hoy sigue peleando para que el Poder Judicial dé los pasos que debe dar para dar un poco de justicia.

El Poder Judicial bonaerense, al igual que el de la Nación y que los de todas las provincias, está conformado por una casta millonaria de estrechísimos lazos con el resto de los poderes, entre ellos la jerarquía católica. Por eso no es de extrañar que los curas abusadores de menores cuenten, además del encubrimiento de sus superiores eclesiásticos, con la ayuda inestimable de fiscales y jueces.

Este jueves, Añazco volvió a corroborar esa complicidad judicial-eclesiástica. Junto a sus abogadas y la psicóloga de la Red de Sobrevivientes se acercaron a los Tribunales Penales de La Plata para pedir formalmente que se cite a declaración indagatoria al abusador Giménez. Lejos de ser recibidas con amabilidad, las mujeres fueron maltratadas tanto por los funcionarios judiciales como por la Policía que custodiaba el edificio.

“Primero no nos quisieron dejar pasar, se ve que les molestó que hayamos ido con un par de banderas y que varios medios nos entrevistaron y sacaron fotos”, relata Julieta a este diario. Y agrega que después de media hora con la Policía reteniéndolas en la puerta de los Tribunales, mientras dejaba pasar al resto de la gente, “finalmente entramos y pudimos entregar en la fiscalía el pedido de indagatoria. De repente salió el fiscal Marcelo Martini y ahí recién, después de dos años y medio, le conocimos la cara”.

Martini, titular de la UFI 3 de La Plata, encaró a las mujeres diciéndoles que no tenía idea de qué causa se trataba. “Se hacía el desentendido y le dije que era la causa del cura abusador. ‘Ah sí, lo que pasa es que esa es una causa heredada’”, recuerda con bronca Añazco que le dijo Martini. Y agrega que “encima que quiso hacerse el gracioso, el fiscal no nos dijo absolutamente nada de la causa”.

Estefanía Gelso, abogada del colectivo La Ciega y una de las letradas que acompañó a Añazco en la presentación, destacó ante La Izquierda Diario que “en general el pedido de indagatoria lo tendrían que hacer los fiscales, de oficio, a partir del material probatorio que da cuenta de la existencia del delito”. Sin embargo en este caso decidieron hacerlo desde la querella ya que consideran que ese material está en la causa pero el pedido de indagatoria seguía sin aparecer desde la fiscalía. “Esas pruebas las fuimos generando nosotros, yendo y viniendo incansablemente a la fiscalía y, de hecho, en 2015 obligamos a que se cambiara de fiscal ya que el anterior no investigó nada”, agregó.

El fiscal anterior al que se refiere Gelso es Marcelo Romero, titular de la UFI 6 de La Plata, un funcionario judicial reconocido por su discurso y accionar reaccionario y criminalizador de la pobreza y la protesta social. Él es quien recibió la denuncia en septiembre de 2013 de parte de Añazco, no movió un dedo durante un año y medio y en abril de 2015, arbitrariamente, archivó la causa alegando “inexistencia de delito”. La querella logró con esfuerzo que la causa fuera desarchivada y sacada de la fiscalía de Romero, recayendo en noviembre de 2015 en manos de Martini, quien a más de dos años de recibida repitió la historia.

La abogada remarcó que, luego de que el Arzobispado de La Plata (comandado por el dinosaurio Héctor Aguer) respondiera a una solicitud de la querella, decidieron avanzar con el pedido de indagatoria. “Le habíamos pedido al Arzobispado que manifestara qué medidas tomó en torno a las denuncias previas de abuso que tuvo Giménez (que también implicaron procesos judiciales) y efectivamente nos confirmó que el cura había cometido abuso y que había sido sancionado por la Iglesia. Ese reconocimiento expreso nos motivó a hacer la petición de la indagatoria”.

Hay un dato insoslayable: Giménez aún no está procesado en la causa, pese a que la denuncia de Añazco ya tiene casi cinco años y a que sobran pruebas en su contra. Que prospere la indagatoria será fundamental para conseguir ese procesamiento. “Por esperamos con ansiedad la resolución de nuestro pedido”, concluye Gelso.

Con este nuevo capítulo judicial a cuestas, Julieta Añazco viaja a Paraná para encabezar el primer encuentro nacional de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico. Sin dudas volverá a La Plata fortalecida para continuar su dura pelea por verdad y justicia contra los altos, gruesos y putrefactos muros de la impunidad eclesiástica.


Mirá el documental No Abusarás. El mandamiento negado en la Iglesia de Francisco, producido por La Izquierda Diario







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