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Periodismo PROfesional: el premio a Magnetto y el pase de Mengolini a Canal 13

La revolución de la alegría no se priva de hacer algunos "ajustes" en el mundo del periodismo: premia a uno de sus defensores y recibe en sus filas a una desertora de la batalla cultural.

Juana Galarraga

@Juana_Galarraga

Miércoles 25 de mayo de 2016 | Edición del día

La era de la revolución de la alegría tenía que traer consigo el reconocimiento para un CEO al que le debe mucho. Si alguien pugnó por la llegada de esta etapa, ése fue el CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto, quien acaba de recibir un premio a la Libertad de Expresión. El galardón internacional fue entregado por Freedom House en el Newseum de Washington, EE.UU.

"La elección de Freedom House valora la decisión de Magnetto de resistir y mantener la independencia editorial, frente al intento oficial de avanzar contra las voces críticas", sostiene Clarín en su edición de ayer. Según Freedom House “los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner apuntaron contra Clarín por sus críticas periodísticas. Convencido del rol central que tienen la libre expresión y el periodismo profesional en el fortalecimiento de la democracia, Magnetto mantuvo la independencia de Clarín y jugó un rol clave en la defensa de la libertad de prensa”.

La discusión sobre el lugar de los medios de comunicación en la democracia fue central en el marco de la supuesta "batalla cultural" librada por el kirchnerismo a lo largo de sus gobiernos. Hoy, la coronación de un mega empresario de la comunicación como paladín de la libertad de expresión, muestra los grandes límites que caracterizó aquella batalla, que al parecer, no fue más que una escaramuza. La disputa por la ley de medios, el discurso antimonopólico que defendía la comunicación como derecho, se quedó corto. El kirchnerismo nunca se propuso tocar en serio la propiedad de los medios y alcanzar esa supuesta pluralidad de voces que tanto pregonaban desde sus tribunas progresistas. La realidad es que la pelea con el Grupo Clarín, más que una batalla por alterar de lleno el paradigma comunicacional en Argentina, fue un enfrentamiento entre dos grandes sectores mediáticos: la Corpo opositora de Clarín y la Korpo oficialista constituida por medios afines al kirchnerismo, pasando incluso por encima de los preceptos de la afamada ley de medios.

Paralelamente, desde los tiempos de Macri al frente de la jefatura de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, los diarios, radios y canales que dirige Héctor Magnetto, rodean al actual presidente con un fuerte blindaje mediático que se profundizó a medida que avanzaba en la carrera presidencial. Hoy, la que fuera bautizada por Cristina Kirchner como "la cadena del desánimo", hace denostados esfuerzos por pintar la realidad de un amarillo alegre y por encontrar costados favorables a las cosas que pasan. El aumento de los cigarrillos contribuye a la reducción de la cantidad de muertes por tabaquismo en el país. El tarifazo en el transporte hace que mucha gente opte por caminar en vez de usar el transporte público, lo cual ayuda a la población a llevar una vida más sana. Las elevadas sumas que llegan a cada hogar en las boletas de luz y gas, contribuyen a la utilización más racional de la energía y el cuidado del medio ambiente. Estos son algunos de los dislates que pueden oírse por ejemplo en TN, expresiones cotidianas de la gran operación montada por el grupo para hacer digerible el ajuste, ante los ojos del pueblo pobre y trabajador azotado por el incremento en la carestía de la vida.

¿Libertad de expresión? ¿Periodismo profesional? Magnetto no podría representar la defensa de nada de esto más que en el mundo del revés o en el maravilloso mundo amarillo de Cambiemos. Los únicos que gozan libremente del uso de la palabra en las páginas, frecuencias y pantallas de Clarín son aquellas favorables al ajuste y el imperialismo. La idea de "independencia" que reivindica Freedom House, no parece prevalecer en la relación entre Magnetto y el gobierno de Cambiemos. El único profesionalismo puesto en juego en el multimedios, es aquel que al comunicar hace bien la tarea y pone por encima los intereses económicos de los que se "la llevaron en pala" y vienen por más.

Cuestión de principios, ponele...

Alguien que pareciera estar dispuesta a hacer bien la tarea es Julia Mengolini. Recientemente la periodista y conductora debutó como panelista en el programa Los ángeles de la mañana, conducido por Ángel de Brito, por la pantalla de Canal 13. Mengolini fue parte del staff de programas de inclinación claramente oficialista como Duro de Domar durante el gobierno anterior. Referente para muchos jóvenes progresistas, defensora de la batalla cultural, hoy parece estar muy lejos de aquella ubicación.

"El término periodista militante a mí nunca me gustó. Y me parece que torpemente muchos periodistas lo asumieron casi con orgullo. Todos los periodistas tenemos una subjetividad, respondemos a ciertos intereses, algunos más nobles. Pero no existe la objetividad total". Cualquier distraído podría pensar que la periodista cayó en una profunda contradicción. Sin embargo, a pesar del show como ultra defensora del kirchnerismo, de la libertad de expresión y como detractora absoluta del Grupo Clarín que más de una vez se la vio poner en escena por la TV, la concepción de Mengolini sobre la práctica periodística parece no caer en contradicciones cuando se trata de principios.

En 2011, en una entrevista publicada por el canal de Youtube Ciber K, sorprende la liviandad con que Julia se refiere al tema. "La objetividad periodística no es posible en absoluto en la medida en que la objetividad en sí misma no es posible en un sujeto. Partamos de que somos personas atravesados por nuestra historia familiar, por nuestros intereses económicos, políticos, personales, lo que sea. Y si trabajamos en una corporación además, por intereses corporativos, políticos y económicos de esa corporación. Yo puedo hablar a través de mis convicciones pero también voy a estar defendiendo determinados intereses, que por ejemplo en mi caso son los del estado, ponele. Pero el periodista que trabaja en cualquier empresa, sea monopólica, chiquita, independiente entre comillas, la que sea, también va a responder a esos intereses. También lo va a hacer y son tan válidos como los mío y como mi elección pongámosle". Claramente, para la periodista cualquier interés es válido. A no confundirse, Julia no ha caído en ninguna contradicción ni cruzado ninguna línea. Ella sí que es profesional a la manera que los tiempos ajustados que corren, exigen.







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