Cultura

TEATRO//ENTREVISTA

"Pinta tu aldea y pintarás el mundo"

Entrevista a Victoria Hladilo que nos cuenta sobre la pieza teatral en la cual es autora, directora y actriz. Una obra que invita a reflexionar sobre la institución familia y la institución educativa. Salita de jardín de infantes, reunión de padres, salón de actos, sala de teatro, llena.

Natalia Rizzo

@rizzotada

Sábado 28 de febrero de 2015 | Edición del día

Fotografía: Fernando Lendoiro

Una reunión de padres cuyos hijos asisten al jardín que nos muestra en simples actos que se van complejizando, el funcionamiento del sistema educativo y del sistema familiar. A su vez ambos pueden mostrarnos el mundo, o al menos una gran parte de relaciones personales e institucionales que se establecen alrededor de él. Como si sustrayendo un extracto primigenio del todo, podamos empezar a ver, a hacer un proceso de elaboración alrededor de los sitios donde los niños pasan gran parte de su día: la escuela que ya no es vista como segundo hogar y dentro de ella, una sala.

¿Hay una crisis del sistema educativo y familiar? Pareciera haber una primera pregunta y miles de interrogantes subsiguientes manifiestos flotando en el aire espeso con tintes tragicómicos, que se respira en este escenario único donde ocurre la obra.
En las últimas décadas, se fue estableciendo que los niños son sujetos de derecho, personales totales, seres humanos completos y respetados, que tienen derechos civiles, económicos, sociales y culturales. Pero en la práctica cotidiana ¿quién termina a cargo de ejercer esos derechos? ¿La institución escuela y la institución familia?

A través de los distintos personajes, con características muy distintas entre sí nos vamos encontrando con lo que la directora y autora de la obra, Victoria Hladilo, define como tipos.

“Los personajes terminaron convirtiéndose en tipos sociales. Yo usaría la palabra tipos. Sucedió como algo instintivo, no es que yo haya hecho un diseño previo para trabajar con tales tipos y después empecé a escribir, sino que naturalmente me aparecieron a medida que los iba escribiendo como por la necesidad de las distintas funciones que yo necesitaba trabajar en la obra. La persona con la que me formé en dramaturgia, Joaquín Bonet, más que hablar de personajes, siempre habla de funciones. ¿Qué función cumple tal personaje en el devenir de la obra? Cuando monté la obra en escena, se empezaron a ver claramente esos tipos. Hoy uno puede extraer de esos personajes tres o cuatro características que se reconocen fácilmente en características de personas en la sociedad, esos tipos están en el texto, pero paradójicamente yo siempre como directora trabajé en lo opuesto, o sea, ningún personaje es un personaje arquetípico, esta parodiado, parodiando la característica del bueno, del manipulador, etc.”

“Sandra que es quien cumple la función de liderar, un personaje manipulador, pragmático, su característica sería: resolvamos rápidamente, no evaluemos tanto; Martín es padre muy activo, un padre cercano que dedica tiempo a sus hijos, se opone a Sandra porque quiere evaluar con tiempo lo que sea mejor para cada chico; Gabriela es una madre que le gusta la vida sana, hace macrobiótica, que trabaja con partos en casa, no quiere vacunar a los hijos, una madre muy opuesta al sistema; Diego y Verónica, una pareja donde ambos cumplen 2 funciones distintas, Verónica quiere pertenecer, quiere ser aceptada, incluida en el sistema. Diego es mas ausente, para él el matrimonio y la familia es un compromiso con el que cumplir; la maestra jardinera es timorata, la autoridad de la escuela no está y ella no puede funcionar como autoridad”.

La autoridad de la escuela nunca se presenta y los padres tratan de resolver, cada uno a su modo. Al principio pareciera una alegoría a los planteos sobre la crisis de autoridad en las escuelas, o bien a “Esperando a Godot”, pero lejos de quedarse en la espera de la autoridad que resuelva, se trasluce una escuela que deja afuera las particularidades de cada niño, donde los padres intentan dirimir diversas formas de hacer, desde lo que creen que es lo que su hijo o hija a necesita, donde empiezan en verdad a jugar los propios intereses de los “grandes”, por sobre las necesidades de los “menores”.
No hay niños en la obra.

“Los hijos funcionan finalmente como la excusa, como la justificación para hacer o expresar lo que terminan siendo a las necesidades de los adultos. Defendemos lo que quieren hacer los hijos ó queremos que hagan tal cosa porque tiene algún beneficio para nosostros. igual los niños están presentes aunque no están físicamente porque los padres están ahí por ellos, pero finalmente terminan pasando el mundo de los niños y lo que se pone de relieve son las necesidades de los adultos. De hecho yo digo que los adultos terminan funcionando como niños encaprichados.

  •  A veces el rol de los padres es excesivo, de extremo control o reto y charlando con Victoria sobre ello, entre otras cosas nos decía que:
    “Es muy difícil no proyectar lo propio en nuestros hijos y encima creo que con los chicos eso se exacerba, es como nuestro tesoro mas preciado, queremos que sean mejores que nosotros, una versión mejorada de nosotros mismos, que no cometan los mismos errores, en ese afán a veces puede ser que se nos vaya la mano, por eso también los reclamos para con la escuela.”
  •  Más allá de mostrar esa problemática dentro del sistema educativo, ¿la obra tiene en el trasfondo algún tipo de mensaje? ¿Hay algo que vos específicamente quieras mostrar con la obra? ¿A quiénes quieras decir algo en particular?

    “La obra no tienen una bajada de línea, de algún modo te muestra un pequeño fragmento social, de una pequeñita sociedad, estos son ellos, de ahí el público puede sentirse identificado y sacar su propia conclusión. No hace un cierre y termina diciéndote: esto esta bien y esto esta mal porque finalmente ninguno de los personajes es mejor que otro.
    Los espectadores, se sienten muy identificados, al principio la obra es muy realista, es fácil identificarte con alguna característica de alguno de los personajes pero luego la obra se pone mas oscura. Primero te identificás y después no está tan bueno verte identificado con este personaje. También es una obra que tiene mucho humor, pasa que la gente se ríe al principio mucho y luego termina muy angustiada. Yo me reconozco en esos personajes, seguramente tengo un poco de cada uno, todos tenemos un poco de todos, nosotros no somos tipos, somos humanos.”

  •  Y ese sentido ¿cuál crees que rol del arte en la sociedad?
    “Que una obra de arte te conmueva, que te atraviese, que te haga pensar. Incluso a veces veo algo que no me gusta pero después me quedo durante días hablando de eso, entonces entiendo que igual me atravesó, me modificó. Hay algo de eso que tiene sentido. También en el teatro hay algo del entretenimiento, también es entretener, que la gente vaya a ver un espectáculo. Creo que la sala roja tiene muchas capas de lectura en ese sentido, te da la posibilidad que vos quieras, podes reírte una hora y reírte en tu casa, o también reírte o no y quedarte pensando, reflexionar, angustiarte. Tiene mucha amplitud el material, a mi me gusta mucho lo que pasa con el público. Hay gente que me escribe para contarme cosas o se queda hablando luego de la función, esta bueno hacer algo que al otro lo haga pensar en algún sentido.
    Cuando la escribí ingenuamente pensaba que era una obra para padres, y a medida que la fui haciendo empezó a llegar un publico de educadores, gente del mundo de la educación incluso hicimos funciones en colegios, no lleve mi escenografía, en el mismo colegio armamos una salita con los elementos que había en la escuela. Todo eso que pasó y que pasa con las maestras que cuentan anécdotas que algunas son graciosas y otras cargadas de bronca, fue una sorpresa. Cuando escribís una obra de algún modo pensás en algún público posible.”

    Mientras cuenta sobre la génesis de la obra y sus experiencias en el cine, se distinguen rasgos de autoreferencialidad en la conformación de los textos aunque luego éste pase de la esfera de lo personal a lo público.
    “No estoy hablando de mi, sin embargo partí de una experiencia personal. De este modo vengo trabajando hace un tiempo, sin embargo este es un trabajo más maduro de los que yo venía haciendo. La historia me deja a mí para mostrar algo más amplio”

    El personaje de Gabriela, la mamá naturista y alternativista, sin hacerlo de manera literal, expresa otro tipo de violencia que se ejerce sobre la mujer, una que se engendra dentro del sistema de salud con respecto a las intervenciones en los partos y antes de ellos, la llamada violencia obstétrica.

    “Yo tuve mis dos hijos con dos obstetras que trabajan con parto humanizado, lo elegí porque es una forma posible y a mi me interesa esa forma. Creo que hay cosas del sistema que están buenísimas, que ayudan, contienen, que hacen que todo funcione mejor y cosas que son excesivamente preventivas. A veces no hay tiempo -porque el tiempo es dinero-, para dedicarle ni a la mujer ni al bebé para hacer el proceso que tienen que tener, justamente por esto hay que desencadenar los partos antes y eso implica que haya una cesárea que no sea necesaria estrictamente. Hay cosas del sistema de salud que son cuestionables, es difícil porque cuando hay un procedimiento no es tan fácil flexibilizar el procedimiento establecido, no es tan fácil decir esto si, esto no, hay que repetir el procedimiento tal cual está. A los partos totalmente alternativos y en domicilio, también les falta una parte, tampoco tienen lo bueno del sistema en caso de necesitarlo, no tenés una ambulancia en la puerta de tu casa ni una clínica asignada si lo necesitás.”

    La joven actriz, directora y dramaturga, estudió y trabajó con Julio Chávez como actriz y como asistente de dirección. Nos cuenta que Julio es su gran maestro.

    “Julio es con quién yo tuve mi formación más amplia en teatro y lo respeto y admiro y me enseño mucho. Me abrió las puertas hacia un mundo del teatro que yo sólo conocía antes como alumna. Es de esos maestros que pueden ver, yo sentí que el sabia decirme lo que necesitaba y algo de lo que me enseñó tiene que ver con tener templanza para salir al escenario. Yo era chiquita cuando empecé a estudiar con él, tenía 18 años, me enseñó el compromiso con la profesión y dejar de lado ciertas cuestiones más sociales. Es un gran director de actores, tiene mucha paciencia con la que va llevando a los actores, va buceando en el mundo del actor para obtener lo que quiere.”

    Esta sala está roja, pero no se enuncia con el color de la luz, ni el de la ropa de los actores, tampoco con la escenografía, sino que se palpita en la secuencia de los actos, en el contenido de las palabras, en la destreza de los gestos, en la enmarañada trama que se desenvuelve con violencia, una violencia a veces incandescente, a veces fulgurante.

  •  ¿Porqué la sala roja?
    "El rojo tienen muchos significados posibles, entonces hacía el nombre más amplio, al mismo tiempo hay algo de lo que pasa en el espacio de esa sala de jardín donde se va transformando en una especie de batalla y me parecía que es el color que representa ese calor que sucedía en esa salita."

    Una obra para ver y reflexionar con destacado libreto y actuaciones. Una antesala al mundo, que nos permite atravesarlo luego de habernos modificado.

    Viernes y sábados 21.30 hs en el Camarín de las Musas
    Marío Bravo 960, teléfono 4862-0655







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