Economía

Por ahora Vaca Muerta no alcanza

El dilema del consumo energético en el país: el ritmo de inversiones en Vaca Muerta no permite elevar la producción para achicar el ritmo de importaciones. En los primeros 5 meses de 2014 lo que gastó en esos barcos llenos de gas licuado equivale a 1500 millones de dólares, un 18% más que el 2013.

Viernes 12 de septiembre de 2014 | Edición del día

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Fotografía: Emiliano Ortiz

El gobierno está en una carrera de velocidad entre aumentar el ritmo de inversión para tener gas y petróleo rápidamente, y la enorme sangría de dólares que se van por intermedio de la importación de gas y fuel oil para la industria. Los números lo dicen todo: en este año el país habrá comprado más de 90 cargas de importación de gas (GNL). Es una de las cuentas que más suma en la pérdida de divisas. En los primeros 5 meses de 2014 lo que gastó en esos barcos llenos de gas licuado equivale a 1500 millones de dólares, un 18% más que el 2013. El gobierno debe importar aproximadamente el 40% del total del gas que se consume en el país, desde los buques metaneros y del gasoducto conectado con Bolivia. En septiembre importará 2 buques metaneros más, que amarrarán en el puerto de Ingeniero White. Todo esto explica el tarifazo de gas a los consumidores residenciales y el aumento anual de las naftas, que supera holgadamente la inflación para este año.

La puja de los holdouts en la justicia norteamericana por congelar activos de YPF y sus socios en el exterior, entre ellos algunos de los inversores en Vaca Muerta como Chevron y Dow Chemical, no prospera por ahora. Pero lo que es una incógnita para el gobierno es si el ritmo de inversiones en Vaca Muerta alcanzará para achicar el déficit de la balanza energética, que tuvo un negativo de 6000 millones de dólares el año pasado.

El aumento de la oferta de gas de YPF en 2014 fue mínimo en comparación con las necesidades de consumo industrial, y para peor, se explica por la mayor extracción en pozos convencionales con pocas reservas. Algo totalmente insuficiente para revertir la tendencia importadora. Desde este punto de vista se torna crucial los ritmos de inversión en Vaca Muerta. Para darse una dimensión, actualmente existen unos 245 pozos activos en esta famosa cuenca, produciendo un equivalente, entre lo que saca de gas y crudo, a 25.000 barriles de petróleo diarios. La mayoría son del acuerdo con Chevron en Loma Campana y La Lata Norte, y son principalmente de producción de petróleo. En cuanto a la extracción de gas viene muy por detrás, con pruebas piloto en acuerdo con Dow Chemical y otras que vienen del cajoneado proyecto de Vale Rio Potasio. Esa extracción de shale gas no equivale ni al 10% del total que produce YPF con sus cuencas tradicionales.

Vaca Muerta se suele comparar con la cuenca de no convencionales de Estados Unidos, Eagle Ford, por su parecido en calidad y cantidad de recursos. Ahora compárese con el rendimiento actual del yacimiento norteamericano, 640.000 barriles diarios de crudo, más de lo que produce toda la Argentina. Para alcanzar ese volumen tuvieron que invertir más de 40.000 millones de dólares, casi 40 veces más que la inversión de Chevron.

Los primeros pasos dados en Vaca Muerta son más que insuficientes para sostener la demanda de petróleo y gas en Argentina. Para hacer una estimación: si sumamos el tight gas de Sierra Barbosa y el shale gas de El Orejano, Argentina estaría produciendo unos 3 MMm3/día de nuevo gas no convencional para la red. Las proyecciones más ambiciosas hablan de 110 MMm3/día de gas para 2030, el necesario para cortar la importación de GNL.

Al haber descartado una variante de apropiación íntegra de la renta hidrocarburífera estatizando todo el sistema energético para ponerlo bajo administración de los trabajadores, el gobierno debe seguir buscando febrilmente inversiones de capital extranjero. Por eso la puja entre las provincias petroleras y el gobierno nacional por el nuevo proyecto de ley de hidrocarburos: mientras entregan la parte del león a los inversores, cada uno quiere llevarse una parte de las regalías e impuestos. Pero la colocación de un pozo de este tipo de gas demanda el triple de tiempo que uno convencional. A mediano plazo, la importación de GNL seguirá creciendo, en un mercado internacional donde aumenta cada vez más la demanda, haciendo elevar los precios por las nubes.







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