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Por qué Michael Jordan fue el mejor de la historia

Mas allá de las estadísticas, que de por sí lo dicen todo. Seis campeonatos, mejor promedio de la historia en puntos por partido, 14 veces en el juego de las estrellas, nueve veces en el mejor equipo defensivo, dos veces campeón en el torneo de volcadas, dos medallas de oro olímpico, y la lista sigue. Más allá de estos lauros, ¿por qué Jordan fue el mejor de la historia? Acá esbozamos 10 razones de peso.

Sábado 15 de noviembre de 2014 | Edición del día

1- Porque supo perder. En sus primeros años ya era una estrella imparable, pero se tuvo que comer el garrón de perder contra otros colosos, y por varias temporadas. Los Boston de Bird, Mc Hale y Parish, todos veteranos en sus últimos años, le ganaron por paliza en los playoff. Eso sí, con un Jordan clavando 63 puntos en un partido, récord histórico en partidos de playoff. Los Bad Boys de Detroit Pistons, con Thomas, Dumars, el gusano Rodman y Lambeer lo tuvieron de hijo por tres años. Mucho tiempo tardó Jordan en tener un equipo y ganar.

2- Siendo goleador, defendía como un ave de rapiña acechando la bola. Tapar y robar balones le encantaba. El mejor doble de su historia, el que le dio el título contra Utah Jazz a segundos del final, es una muestra de lo que decimos. Byron Russell por el suelo ante la finta increíble de MJ, que salto arriba clavaba el triunfo. Bueno, eso comenzó con un robo de balón al cartero Malone en defensa. Eso era clave en Jordan y esos Bulls. Ganar desde la defensa. Nueve veces en el quinteto defensivo ideal en la liga lo dicen todo.

3- No tenía puntería en tiro exterior, hasta que la tuvo y fue imparable. De novato metía pocos triples. Ya para las segundas finales ganadas, contra Portland, seis triples sin marrar. Queda para la historia la imagen de Jordan como diciendo "no sé qué quieren que haga" después de encestar hasta el cansancio desde atrás de la media luna.

4- Si había que sacrificarse, era el primero. Con 39 de fiebre jugó todo el partido en las finales contra Utah. Los 48 minutos sin descanso. Ganaron, revirtieron la localía y así lograron al siguiente partido otro anillo de oro. Con su fiebre marcó 38 puntos... Un ejemplo de entrega deportiva.

5- Cuando no podía ganar las finales con sus puntos, lo hacían sus compañeros defendiendo. Pocos van a recordar que Pippen lo sacó por 6 faltas a Drexler en el 6to partido contra Portland. Fue clave para el campeonato. Mas en el anonimato esta la tapa de Horace Grant contra K. Johnson en el último suspiro, de visitante en Phoenix. Todas las cámaras mostrando la celebración de Michael, cuando Grant fue quien puso todo en su lugar. Jordan lo sabe y reconoce.

6- Sabía volar. Marca registrada: si lo salían a tapar en bandeja, escondía la bola y la largaba por el otro lado. Y sino... la cambiaba de mano en pleno vuelo, como en la que quedó para la leyenda contra los Lakers. Si ganarle en el campeonato de volcadas a gente como Wilkins, Walker o Spud Webb era mucho, volcarla casi desde el tiro libre en un partido regular fue para mostrar que nadie lo puede igualar. Innumerables "in your face" ante Ewing, Morning o Mutombo son otros ejemplos de Michael “Air” Jordan.

7- Sabía cerrar los partidos contra el reloj. Lo mostró contra Craig Ehlo de los Cavaliers, en sus años mozos, y ya viejo en los Wizards hizo lo mismo varias veces. Con los Bulls ya mencionamos alguno contra Utah. El mejor de la historia en este rubro también. Y si no podía, se la pasaba a Paxson que lo resolvía también.

8- Jugó sin base casi toda su carrera. Quizás Armstrong fue lo más parecido a un base, porque Paxson y Kerr solo sabían tirar de tres puntos. Por eso Michael también ordenaba el juego desde su lugar de escolta-alero. Enseñó a otros esa posibilidad de traslado de bola y juego táctico, pero nadie podrá imitarlo.

9- Supo quebrarse en llanto partido, incluso con cuatro campeonatos ganados. Como lo hizo contra los Supersonics. Era la primera vuelta luego de su primer retiro, y como un nene se aferró de la pelota hasta el otro día del festejo. Quebrado aún por la muerte de su padre, Jordan también tenía sangre, moral y humanidad en los momentos más difíciles.

10- Tuvo en Phil Jackson el entrenador ideal, con su juego triangular, esquema perfecto para un equipo liderado desde el puesto de escolta. Tuvo a Pippen en su mismo equipo, cosa que lo hizo más grande aún.

En fin, no sólo ganó lauros. Inventó otra manera de jugar básquet, como en su momento lo hicieron Dr. J, Jabbar, Magic o Bird. Pero él lo hizo mejor. Por eso es inalcanzable.







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