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SUBTERRANEO

Por una AGTSyP que sea una alternativa a la burocracia, para enfrentar el plan del FMI

El 28 de noviembre se llevarán adelante las elecciones a Secretariado Ejecutivo de AGTSyP, el sindicato mayoritario del subte. Acá, los planteos principales de la Agrupación Bordó, que encabeza la Lista Multicolor.

María Agustina Chaves

Trabajadora Subte - Línea D

Lunes 26 de noviembre de 2018 | 09:10

En esta oportunidad, podemos anunciar con entusiasmo la conformación de la Lista Multicolor, encabezada por Claudio Dellecarbonara de la Agrupación Bordó (PTS e independientes) como candidato a Secretario General, seguido de Christian Paletti de la Agrupación Naranja como candidato a Secretario Adjunto y Facundo Ayala como candidato a Secretario Gremial por la Violeta. Todos los que conformamos la lista somos compañeros y compañeras que confluimos en la idea de un frente antiburocrático y de lucha, que dé la pelea por recuperar los métodos de organización y lucha a través de asambleas, para pararle la mano a Metrovías y el Gobierno, y exigirles a las centrales sindicales un plan de lucha para terminar con el brutal ajuste que está cayendo sobre el pueblo trabajador, producto de los acuerdos dictados por el FMI.

Desde la Bordó impulsamos la conformación de la Multicolor para que nuestro sindicato sea una verdadera herramienta de lucha para la clase trabajadora de conjunto, para enfrentar los ataques del FMI, de Metrovías y el Gobierno. Peleamos por las reivindicaciones propias de los trabajadores del subte, pero además apostamos a la unidad de todos los trabajadores, efectivos y contratados, exigiendo la unidad en la acción de los distintos gremios, y luchando por recuperar los sindicatos de las manos de la burocracia sindical que nos divide. A través de sindicatos que sean verdaderamente democráticos, clasistas, combativos, solidarios con los sectores que luchan, y que se liguen con la comunidad y los usuarios.

El plan del FMI y de Macri va golpear a todo el pueblo trabajador, incluyendo a nosotros y nuestras familias

El nuevo acuerdo con el FMI de Lagarde va a ahogar el país en hambre y decadencia en los próximos años, impactando directamente en nuestras vidas y de nuestras familias. Devaluación de los salarios, recortes de presupuesto en los servicios públicos, tarifazos, desempleo. Esa es la receta para pagar la enorme deuda contraída pública a los especuladores y buitres. Por más que en el subte todavía este plan no haya sacado nuestras principales conquistas, este año vimos que el gobierno con sus ataques quiere ir por ese camino. Empezaron devaluando nuestro salario y debilitando nuestro sindicato. Pero no tengamos duda de que vienen por más. Además, todos nosotros ya tenemos familiares y amigos que sufren mucho más con los tarifazos y el creciente desempleo.

No podemos pensar que es una crisis pasajera y que si hacemos el aguante las condiciones volverán a mejorar. La situación en el mundo y en Argentina es que los capitalistas buscan atacar mucho más las condiciones de vida del pueblo trabajador.

La oposición peronista/kirchnerista no tiene un plan alternativo al saqueo del FMI

Pero Cambiemos es minoritario en el Congreso. Los ataques de Macri y del FMI en Diputados y el Senado no habrían sido aprobados sin los votos de sectores del peronismo en diputados y senadores. Y tampoco hubieran pasado estos tres años de ataques macristas sin las direcciones de las centrales sindicales que dejan pasar todos los ataques sin oponer un plan de lucha serio. A lo sumo, hacen medidas aisladas para descomprimir un poco la bronca, combinadas con largos períodos de tregua, mientras esperan las elecciones. El resultado es que se deterioran los salarios, aumenta el desempleo, se profundiza la entrega del país al capital financiero.

Además, la oposición peronista/kirchnerista ha declarado una y otra vez que en caso de ganar las elecciones en 2019 no va a romper con el FMI! Van a seguir pagando la deuda contraída por Macri. Como mucho, dicen que va renegociar las condiciones de pago. Eso significa que de una forma o de otra van implementar los mismos planes de ajuste exigidos por el FMI, con la ayuda de la burocracia sindical que los apoya (como Moyano, Yasky o Pignanelli). Y están dispuestos a volver a reprimirnos a los trabajadores, como ya lo hizo el kirchnerismo en sus gobiernos pasados (como contra los trabajadores de Lear, de Kraft, del Casino Flotante, de la Línea 60 y cientos de casos más).

La burocracia sindical contiene la lucha de clases para canalizar el descontento con los ajustes para las elecciones

La enorme adhesión de los trabajadores a cada paro nacional convocado por las centrales sindicales, las grandes movilizaciones del 14 y 18 de diciembre pasado contra la reforma jubilatoria, los millones que salieron a la calle en la “marea verde” por el derecho al aborto, la lucha estudiantil contra los recortes de presupuesto a la educación, así como la enorme lucha de los obreros del Astillero Río Santiago contra la amenaza de cierre; todo eso son demostraciones de que hay fuerzas para luchar contra el plan del FMI.

Si esas fuerzas hasta ahora no fueron puestas a servicio de un plan de lucha unificado y creciente que culmine con una huelga general hasta derrotar el plan del FMI, es solamente porque la burocracia sindical ha tratado de mojar la pólvora y conceder gobernabilidad a Macri a cambio de privilegios. Y acá no se trata solamente de los “gordos” y la burocracia peronista más podrida. Se trata también de la burocracia sindical kirchnerista como la de la CTA, que está aliada a Moyano y a la patota del SMATA; así como con la cúpula de las iglesias que impusieron la derrota a la grandiosa lucha de las mujeres por el derecho al aborto.

El discurso de que tenemos que “hacer el aguante” ahora y esperar para votar en la oposición peronista/kirchnerista en 2019 es un engaño, y además es cínico con todos aquellos que la están pasando muy mal. En primer lugar, porque lo que es el “aguante” para los trabajadores en blanco, no significa lo mismo para una enorme para de nuestros hermanos de clase que ganan sueldos de miseria o están desempleados no tienen como dar de comer a sus hijos. En segundo lugar, porque los ataques del FMI sólo están pasando porque los burócratas sindicales peronistas/kirchneristas no organizan la lucha, mientras tanto parte de los diputados y senadores con los cuales hacen la rosca electoral votan a favor de las medidas del gobierno. En tercer lugar, porque los propios representantes políticos que apoyan están diciendo que no van dejar de pagar la deuda y no van romper con el FMI, por lo cual los ayustes van seguir si ganan.

Desde la Agrupación Bordó, como parte del Movimiento de Agrupaciones Clasistas, hemos peleado en todo el último período para que los sindicatos organicen un plan de lucha desde las bases y con continuidad, que culmine con una huelga general para derrotar el plan del FMI. Acá, como minoría del sindicato, hemos peleado para que la AGTSyP cumpla un rol de vanguardia en eso.

La Roja y Negra como parte de la política peronista/kirchnerista

Los principales dirigentes de la Roja y Negra, a pesar de todo su discurso opositor al gobierno, están orgullosos de ser parte de un mismo bloque político con Moyano, el SMATA y el Papa. Ese orgullo, desde ya, se contrapone por el vértice a la organización de los trabajadores desde las bases para luchar en serio. Por eso nuestro sindicato ha abandonado las mejores tradiciones democráticas y de las grandes luchas del cuerpo de delegados que en su momento fue una referencia de vanguardia para los trabajadores de todo el país. Porque si uno está con la burocracia sindical peronista, la cúpula de la iglesia y la rosca política del PJ, no puede defender seriamente a los intereses de los trabajadores. Al contrario, si estás en la rosca peronista, tenés que engañar a los trabajadores, hacer como quien “lucha”, para desmoralizar los métodos de lucha y después apostar todo en el “mal menor” electoral.

Y si la izquierda clasista amenaza desenmascarar tu rol como burócrata, entonces hay que aplicar sobre ella los métodos patoteros, de calumnia y persecución propios de la burocracia peronista.

Es en este marco que debemos entender no sólo las “buenas relaciones” de la Roja y Negra con Metrovías (incluso con muchos amigos y familiares que entraron a laburar en el subte por esa vía); sino también la actuación de la mayoría del Secretariado Ejecutivo en el conflicto de este año, cuando el gobierno y la patronal se decidieron a atacar más duramente nuestras condiciones salariales y a debilitar el poder de lucha del sindicato. Rechazaron las propuestas de la Bordó de un plan escalonado de lucha; de levantar una gran campaña contra el aumento de tarifas aprovechando el amparo conquistado por los legisladores del FIT para crear una alianza con los usuarios; de coordinar con otros sectores de trabajadores y estudiantes; de hacer un plebiscito para demostrar que la mayoría aplastante de los trabajadores del subte están con el AGTSyP para desenmascarar las mentiras de los medios y el Gobierno, entre otras. Se negaron a adoptar las medidas más elementales para reunir fuerzas que nos permitieran vencer, y al final reivindicaron como el “triunfo posible” firmar un acta en la que aceptan un protocolo que reglamenta nuestro derecho a huelga (a partir de esa acta, frente a cualquier conflicto, tiene que haber un intercambio entre las partes durante 15 días, y en caso de que se defina alguna acción, debe ser avisada con 5 días de anticipación, además de que se prohíben métodos históricos como los cortes de vías, la ocupación de las cabinas, etc.).

Pero el “mal menor” o la “miseria de lo posible” no es un resultado inevitable. Es una consecuencia de lo que fue o no construido anteriormente. En este caso, es una consecuencia del abandono de las tradiciones democráticas y de lucha que dieron origen a nuestro cuerpo de delegados. Primero para sostener al gobierno de Cristina Kirchner, ante el cual la Roja y Negra se negaba a participar de los paros contra el impuesto a las ganancias que eran convocados por el entonces rechazado Hugo Moyano, que ahora es su aliado, y negándose a pelear por la Personería Gremial esperando que la otorgue el ministro Tomada, lo cual nos llevó a la situación actual. Ahora, lo hacen abrazados con Moyano, integrando el proyecto de esperar las elecciones de 2019.

Por un sindicato no corporativo

Los capitalistas y sus agentes en el interior de los sindicatos y movimientos sociales, para mejor dominar, dividen las filas obreras entre contratados, trabajadores precarizados o en negro, desocupados etc. Más aún, dividen los explotados y oprimidos en distintas “corporaciones”, cada una luchando por su lado. Así, los trabajadores de cada gremio luchan separados por sus demandas; las mujeres luchan contra la opresión de género; los estudiantes luchan por mejores condiciones de educación, etc.

La Bordó lucha para unir a todos los sectores de la clase trabajadora. Tenemos el orgullo de haber puesto todas nuestras fuerzas para que triunfe la lucha por la incorporación de los tercerizados como efectivos del subte. Y tenemos orgullo de ser parte del Movimiento de Agrupaciones Clasistas (MAC), que en la alimentación, en ferroviarios, aeronáuticos, docentes, metalúrgicos, gráficos y en 60 gremios de todo el país se destaca ser el que levanta más alto la bandera en defensa de los trabajadores más precarios, dando heroicas luchas que lograron el pase a planta permanente de muchos compañeros as.

Pero también tenemos orgullo de lucha por haber traído la “marea verde” femenina con su espíritu combativo a los trabajadores y trabajadoras del subte; de unirnos con los estudiantes en las calles; y de pelear por esa unidad entre la clase obrera y el conjunto de los demás sectores explotados y oprimidos de la sociedad.

Si nuestro sindicato sigue corporativo en nuestras luchas, sin levantar bien alto la lucha contra el aumento de tarifas, por el derecho al aborto y por las demás reivindicaciones de los explotados y oprimidos, no solamente estaremos condenados al aislamiento y al retroceso de nuestras conquistas, sino que veremos nuestras familias y amigos sufrir con los ataques del plan del FMI.

Estatización del subte bajo control de trabajadores y usuarios

Cada centavo de subsidio que los gobiernos kirchneristas y ahora el gobierno macrista dieron para las empresas que administran servicios públicos es un centavo menos para la salud y para la educación. Es una gran mentira que el subsidio sirve para mantener bajas las tarifas, porque lo que hace realmente es mantener altas las ganancias de esas empresas.

Hace un par de meses, Aldo Roggio, presidente de Metrovías desde el año 1994, confesó en la causa de los cuadernos haber pagado coimas para retener la concesión. Y todos sabemos que si hay coima, es porque hay mucha plata detrás. Tanto a través de los subsidios como de las tarifas exorbitantes que aplican, la empresa se lleva enormes ganancias. Esto se confirma por la negativa a abrir los libros contables para ver a dónde se destinan esos ingresos, ya que el servicio de subte es cada vez más deficitario. La Auditoría General de la Ciudad que controla la gestión estatal del subte, realizó una denuncia argumentando que “la Ciudad está blindada para la Auditoría General”. Esto lo vemos trabajadores y usuarios, no solo en un pésimo servicio, sino en pésimas condiciones laborales, producto de lo cual fueron 6 los trabajadores que murieron en los últimos 6 años en sus puestos de trabajo.

Estamos seguros en afirmar que la concesión en manos de Metrovías o cualquier otra empresa privada solo representa un negocio para unos pocos. Por eso tenemos como parte de nuestro programa la lucha por estatización del subte bajo gestión de los trabajadores y control de los usuarios, única vía para poner los transportes públicos realmente a servicio de la población.

Un sindicato participativo y democrático

En el año 2014, hubo un acontecimiento histórico para los trabajadores del subte, cuando votamos un nuevo estatuto, dejando atrás el que teníamos, que había sido impuesto por la UTA. Uno de los puntos más sentido por los compañeros era y sigue siendo el de la reelección indefinida. Utilizado por todas las burocracias sindicales para anclarse al poder, nada tiene que ver con los métodos democráticos en torno a los cuales se constituyó la AGTSyP. Un gran ejemplo contra esta tendencia es el estatuto del sindicato ceramista de Neuquén, donde está nuestro compañero Raúl Godoy, dirigente del PTS y del MAC, quien fue uno de los protagonistas de la ocupación de Zanón en el 2001. Allí se elaboró un estatuto modelo en cuanto a estos puntos democráticos. El mismo Raúl Godoy fue secretario general, y cuando terminó su mandato, volvió a trabajar.

En esa oportunidad desde la Bordó planteamos la necesidad de que se limitara a una sola reelección, para que los compañeros después vuelvan a trabajar. De la misma manera, planteamos que los compañeros rentados vayan a sus puestos de trabajo al menos dos veces por semana. Para nosotros, se trata de combatir la tendencia inevitable a que se burocratice la organización (como ocurre en todos los sindicatos donde no se limita la reelección), a través de mecanismos que permiten resguardar a los propios compañeros que están al frente de dichas tareas.

Las presiones materiales hacen muy fácil que alguien que esté más de 8 años como Secretario General se aleje de la realidad y los intereses de los trabajadores y se burocratice con privilegios, priorizando las negociaciones con la patronal en detrimento de la organización de base para la lucha.

Un partido unificado de la izquierda socialista y revolucionaria

La pelea por superar el corporativismo y unir las fuerzas del conjunto de nuestra clase, así como las de nuestros aliados, para nosotros incluye la pelea contra todos los partidos políticos patronales, como el PRO/Cambiemos, las distintas fracciones del PJ y el kirchnerismo. Para esa lucha, creemos que hay que construir una herramienta política de clase, un gran partido de la clase trabajadora que tenga la fuerza suficiente para hacer que la crisis la paguen los capitalistas y no que una vez más la volvamos a pagar nosotros.

La derrota del PT en Brasil es el fracaso de la estrategia de contener la lucha de clases para canalizar todo el descontento con la derecha al terreno puramente electoral. Necesitamos construir un partido que impida que la implementación del plan del FMI en Argentina conduzca a nuestro país al mismo derrotero que llevó al fortalecimiento de la extrema derecha en nuestro país vecino, al punto de poner un misógino, homofóbico, racista y ultra derechista como Bolsonaro en el poder, que va a atacar brutalmente a los trabajadores.

La Bordó es constituida por militantes del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) e independientes. Hoy, en común, ponemos a consideración de la vanguardia más consciente de trabajadores y trabajadoras del subte y de todo el país la propuesta de construir un partido unificado de la izquierda, socialista y revolucionaria, propuesta hecha por el PTS en el acto de Argentinos Juniors del 6 de octubre último. Un partido que, en base al programa anticapitalista del FIT, organice a la vanguardia de trabajadores y también de jóvenes que han salido a la lucha con la “marea verde” y en resistencia a los ataques del gobierno, como vimos con el Astillero Río Santiago y la lucha educativa, y que a partir de esa fusión del programa del FIT con lo mejor de la vanguardia sacuda las organizaciones de la izquierda tal como existen hoy para poner de pie un gran partido que tenga la fuerza para luchar para que la crisis la paguen los capitalistas: nosotros, que luchamos por un Gobierno de los trabajadores de ruptura con el capitalismo, hoy hacemos la propuesta de emergencia de pelear por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana para que no se decida nuestro destino en pactos a nuestras espaldas sino que se respete la voluntad de las grandes mayorías. Y en esa instancia pelearíamos por medidas indispensables frente a la crisis como el no pago de la deuda a los especuladores; la nacionalización de la banca y del comercio exterior; la estatización bajo gestión obrera y control popular de todas las empresas privatizadas; la expropiación de los grandes terratenientes; el derecho al aborto legal, seguro y gratuito; o la separación de la Iglesia del Estado, entre otras.







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