Mundo Obrero

SALUD PÚBLICA

Presupuesto 2019: con nuestra salud no

La izquierda propone un aumento de emergencia del presupuesto en salud y la creación de un sistema único de salud pública para enfrentar el estado de vaciamiento en el sector.

Pablo Minini

@MininiPablo

Natalia Laris

Trabajadora call center | Estudiante de enfermería

Martes 23 de octubre de 2018 | 16:03

El presupuesto de salud en el 2018 fue de 2900 millones de dólares, mientras que para el 2019 pretenden aprobar, bajo los dictados del FMI, una rebaja del 60 %, destinando sólo 1138 millones. Como dice el Dr. Paz: “el recorte de los recursos sanitarios tendrá consecuencias catastróficas para la salud que se traducirá en un cambio en el perfil epidemiológico de las enfermedades, aumentando la incidencia y prevalencia en la población”.

Un sistema de salud que no va más

Argentina cuenta con un sistema de salud tripartito: público, privado e intermedio, que corresponde a las obras sociales. Hay 21000 centros de salud, de los cuales la mitad son privados que atienden sólo al 16 % de la población. Desde 2004 el sector privado creció un 50 %. Cuando vemos el ajuste en el presupuesto público que se reduce en más de la mitad sólo puede generarnos indignación, porque implica una salud pobre para pobres y mayor precarización para sus trabajadores. Es un sistema deficiente y obsoleto que sólo garantiza la salud a los que tienen plata y destina a los millones de familias humildes y jubilados a un sistema de salud paupérrimo.

Después del fallido intento de la Reforma Laboral, el gobierno intentó avanzar por partes. Una de ellas fue la creación de la Agencia Nacional de Evaluación de Tecnología Sanitaria, AGNET. Dentro del concepto de tecnología sanitaria se incluye todos los medicamentos y procedimientos que se usan en un sistema sanitario. Un tomógrafo, una mamografía, una pastilla de ibuprofeno son tecnologías sanitarias.

Ante una nueva tecnología sanitaria es necesaria una evaluación que permita tomar la decisión de si implementarla o no en un contexto social y económico particular. La AGNET tiene como objetivo evaluar con criterios científicos esas tecnologías. También con criterios económicos. Por eso la creación de la agencia fue saludada por los sindicatos: el objetivo principal del gobierno es reducir las prestaciones obligatorias, de forma tal que si la AGNET determina que un procedimiento no se justifica por su costo, la obra social no está obligada a cubrirlo. El paciente puede acceder, claro está, pero en el ámbito privado a precios de mercado. La AGNET podría definir que tal o cual tecnología no puede usarse por no cumplir con los criterios científicos básicos. Pero el macrismo pretende usarla solamente recortar las prestaciones cubiertas por las salud pública y las obras sociales para derivar a los pacientes al negocio de las empresas de salud privadas.

En este marco, que el macrismo haya convertido al Ministerio de Salud en una secretaría es un dato menor: desde Ginés González García, pasando por Manzur, Lemus y Rubisntein, el ministerio funcionó como una dependencia de las farmacéuticas y las corporaciones privadas. Siempre definiendo sus objetivos y planes de acuerdo a las exigencias del Banco Mundial: durante el kirchnerismo se pidió (y se pagó) al BM 2600 millones de dólares. Nada de ese dinero fue usado en inversión, sino para programas como el Remediar que sirvieron para comprar medicamentos a laboratorios privados a precio de mercado. Sin contar con que Manzur firmó los acuerdos para implementar la Cobertura Universal de Salud, acuerdo que el macrismo se apuró a concretar.

Punto aparte merece la producción de laboratorios. En 2014 se reglamentó la ley 26688 que creó la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos, ANLAP, que reconoce al menos a 15 laboratorios nacionales y provinciales de producción estatal de medicamentos. Es necesario decir que en 2017 los laboratorios privados ganaron 45.000 millones de pesos. La mayoría de esos laboratorios pertenece a capitales extranjeros. Las cuantiosas ganancias de los laboratorios provienen de compras que hace el Estado para destinar a salud pública. Es decir, se pretende continuar con el modelo de incentivo a los capitales privados que comenzó durante la época de Ginés González García, el iniciador del modelo de coseguros. El ajuste en curso.

Sistema único de salud pública para gozar de buena salud

Desfinanciar el sector público sólo beneficia a los empresarios. Por eso proponemos un sistema único de salud pública gratuita y de calidad, la producción nacional de medicamentos con presupuesto verdadero, la producción de tecnología médica y las investigaciones científicas al servicio de los trabajadores y no para el lucro privado. Para acabar con el negocio de las obras sociales, las prepagas y los laboratorios privados.

La salud pública de conjunto tiene que ser pensada por sus propios trabajadores junto a los estudiantes de todas las profesiones vinculadas a la salud, profesionales, científicos y usuarios. Para eso también vamos porque todo centro de salud privado sea estatizado sin pago y puesto bajo control de sus trabajadores, porque la salud del pueblo trabajador no puede estar limitada por la ganancia de los empresarios y burócratas sindicales.

El gobierno y sus secuaces de aprestan a aprobar un presupuesto que destinará $ 596 millones para el pago al FMI, lo que equivale a 5 veces el presupuesto que destinarán a salud. Con la plata que se va a destinar a la deuda pública podríamos financiar la construcción de nuevos hospitales y el mantenimiento de los actuales centros de salud. Podríamos acabar con la precarización laboral y todo tipo de contratos basura pasando todos a planta permanente, e incorporando nuevos trabajadores al sistema de salud. Así no tendríamos que dejar la vida en los hospitales.

Las mujeres son las que además de cumplir las tareas de cuidado en el trabajo con los pacientes cumplen esa tarea en sus hogares con sus familias. Es así que luego de largas jornadas laborales el trabajo continúa limpiando, cocinando y cuidando a los hijos o familiares enfermos.

La propuesta es sencilla crear jardines materno parentales y centros de cuidado de personas mayores para que las mujeres puedan liberarse de la doble jornada y utilizar el tiempo para ellas.

Esto desde ya que no se logra sin una fuerte organización y movilización en las calles. Sabemos que lo que menos les importa al gobierno y al FMI son nuestras vidas. Por eso proponemos pelear por la asamblea constituyente libre y soberana. Para que las y los trabajadores, las mujeres y los jóvenes seamos los que decidan sobre el destino y los problemas del país.

Es necesario exigir que caiga el acuerdo usurero e ilegítimo con el FMI, y el presupuesto de ajuste que pretenden votar mañana el gobierno con aval de sectores del peronismo.

Mañana tenemos una cita en el Congreso para derrotar el ajuste que pretenden votar. Para que no decidan sobre la salud y la vida de millones un puñado de funcionarios con abultados sueldos.







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