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SALUD PÚBLICA

Primeros casos de coronavirus en trabajadores de la salud en Tucumán, ¿cuál es el plan del Gobierno?

En 48 horas se informó que cinco trabajadores de la “primera línea” dieron positivo de Covid19. Un repaso del estado de la salud pública a la luz de la pandemia.

Juan Paz

Médico (Universidad Nacional de Tucumán)

Lunes 6 de julio | 22:40

En 48 horas cinco trabajadores de la salud de Tucumán dieron positiva la PCR Real Time para Covid-19, aunque las autoridades del Gobierno informan que todavía no hay circulación comunitaria del virus. Esta noticia despertó la alarma del conjunto de las y los trabajadores que atienden pacientes en todos los hospitales y centros primarios de atención, tanto en los hospitales cabeceras de Covid-19 como en los que no lo son.

Hasta el momento, la ausencia de circulación comunitaria del virus era una garantía de que los casos positivos eran importados de provincias con carga epidemiológica y los contactos estrechos de los mismos, y esto daba, hasta el momento, un clima tranquilizador. Pero llegar a la fase de circulación local es una cuestión de tiempo que a continuación trataremos de explicar comparando con la experiencia de Wuhan.

Del mercado de Wuhan…

Durante diciembre del 2019, se reportaron los primeros cinco casos de neumonía desconocida y uno de estos pacientes falleció. Estos pacientes aseguraron tener relación directa o indirecta con un mercado de alimentos en Wuhan. Luego, el mercado fue cerrado y no existía evidencia clara de transmisión comunitaria. En enero, las autoridades sanitarias chinas anunciaron que habían identificado un nuevo Coronavirus (2019-nCoV). Esta noticia circuló por todo el planeta.

Se asumió que el centro de propagación había sido el mercado y que los nuevos casos, posiblemente, se habían contagiado en el hospital de Wuhan. Las autoridades sanitarias asignaron a la enfermedad el nombre de Covid-19 y se pensó erróneamente que no era altamente contagioso, ya que no había registro de infección comunitaria, concluyendo que la transmisión era por vías desconocidas durante la estadía hospitalaria. Para este momento, solo se les había realizado pruebas a las personas que presentaban sintomatología. Diez días después, un total de 571 casos habían sido reportados en 25 provincias en toda China.

El Gobierno chino ocultó la información sobre los trabajadores de la salud infectados y sólo se limitaba a estudiar a las personas con síntomas. Periodistas fueron censurados y trabajadores de la salud fueron perseguidos y confiscados sus informes para que no repercutan negativamente en el bienestar político. El nombre del joven médico Li Wenliang se levantó como protesta ante la burocracia que gobierna y que tuvo que tomar medidas draconianas para combatir el nuevo coronavirus levantando hospitales en 6 días, testeando masivamente y utilizando toda la tecnología para la pesquisa de personas con síntomas respiratorios.

La experiencia de Wuhan demuestra que subestimar un virus con elevada capacidad infectante y no buscarlo masivamente en todos los posibles contagiados se traducen en una consecuencia devastadora para la salud pública y la economía.

… a los albergues de Tucumán

En marzo el Sars-CoV2 llegó a la Argentina. El Siprosa de Tucumán comenzó con los preparativos para afrontar la pandemia elaborando diferentes documentos para esbozar los lineamientos estratégicos condensados en una publicación de abril. En este documento se diagrama los cuatro pilares estratégicos del Siprosa para afrontar la pandemia: la vigilancia epidemiológica, el fortalecimiento de la capacidad del sector, la comunicación de riesgo y el abordaje multisectorial. Analicemos en brevedad las contradicciones de cada uno de estos pilares y como se traducen en la realidad.

Para el gobierno de Juan Manzur, Tucumán se encuentra en una fase pre epidémica, es decir sin circulación local, con una mayor cantidad de casos importados y una baja “demanda” de la población a los servicios de salud. En esta etapa se sospecha de Covid a las personas sintomáticas que estuvieron en contacto con pacientes positivos y/o que provienen de un lugar con circulación local o el extranjero.

Los casos positivos pueden ser aislados en sus domicilios o en internación, que dependerá de la gravedad de los síntomas. Pero en este caso no se tiene en cuenta el factor social y material para sostener una cuarentena en un domicilio, como por ejemplo sucede en las personas que viven hacinadas. Es decir que una persona no tenga síntomas pero vive en condiciones que predispone a la diseminación del virus. Como sucedió en la Villa 1-11-14.

Con respecto al fortalecimiento de la capacidad del sector salud, el gobierno sostiene el aumento del número de camas para baja, mediana y alta complejidad hospitalaria, lo que corresponde a las categorías A1 (Covid+ que requiere aislamiento para evitar contagios), A2 (Covid+ que requiere atención médica y de enfermería), A3 (Covid+ que requiere internación en sala o habitación hospitalaria) y A4 (Covid+ que requiere terapia intensiva). Pero veamos en qué consiste esto. El ministerio sostiene que duplicó la capacidad de camas disponibles, de 2.126 antes de la pandemia, a 4.444, pero se tratan de 2318 camas A1 y A2, distribuidas en los albergues y en los hospitales modulares.

Son en estos lugares en que “conglomeraron” a las personas Covid positivas con Covid negativas, aumento la posibilidad de infección ya que las camas solo están separadas por la distancia de 2 metros y con baños compartidos.

En cuanto a las camas de terapia intensiva fueron reconfiguradas, las cuales muchas no cuentan con respiradores pero sí con oxígeno. El hospital Centro de Salud, cabecera de Covid, pasó de tener 16 camas de UTI a 120; el hospital Eva Perón de 7 camas en UTI pasó a 40; y el hospital Avellaneda de 16 a 54. Con estas cifras podríamos inferir que se construyeron nuevas terapias intensivas, pero no fue así. Lo que sucedió es que las camas en las salas de clínica les cambiaron el nombre a camas de UTI.

Con respecto a los recursos humanos, a algunos se los reorganizaron en sus funciones y a otros se los contrataron de forma precaria. Muchos trabajadores de los niveles de atención primaria fueron desplazados hacia los hospitales de tercer nivel. La primera línea contra el Covid está formada por 652 trabajadores de la salud, en su gran mayoría mujeres, de los cuales sólo 231 fueron incorporados y el resto refuncionalizado.

Los consultorios de febriles, en su gran mayoría están funcionando por los médicos residentes, a quienes hacen cumplir a rajatabla un contrato esclavizador que ronda las 48hs semanales de trabajo y que en algunos hospitales no les pagaron las horas extras que trabajaron. Muchos servicios se sostienen por los residentes, la línea más precaria de las y los trabajadores, como lo explicó el Dr. Amenábar en una entrevista radial.

En marzo la ministra Rossana Chahla llamó “perlas negras” al personal que reclamaba por mejoras en las condiciones laborales, los equipos de protección personal de calidad y las licencias al personal de riesgo. En la actualidad es lamentable conocer que las muertes por Covid de trabajadores de la salud está en relación con los factores de riesgo que tuvieron previamente, porque fueron muertes prevenibles.

Hoy el personal de salud es testeado de manera aleatoria en la primera línea del Covid, a los que tuvieron contacto con pacientes positivos sin protección y a los que presentan síntomas respiratorios. Luego de 100 días de pandemia, los trabajadores de la salud, en su gran mayoría, no están testeados. Además está obligado a cumplir las 30 horas semanales sin la posibilidad de reducir la jornada laboral para disminuir la exposición, sumado al pluriempleo en la parte privada. Esta última será un tema para desarrollar en otra nota.

Con respecto al tercer pilar, de Comunicación de Riesgo, es una puesta en escena mediática para trasmitir tranquilidad a la población informando sobre los casos nuevos y sus características, pero no se informa sobre la tasa de testeos ni en el cómo se contagiaron los contactos estrechos para definir medidas correctoras. Con respecto al último pilar de este plan de contingencia es el más controversial: el abordaje multisectorial.

Dentro de estos “multisectores” se encuentra el Comité Operativo de Emergencia (COE) que está formado por Juan Manzur como Presidente, Claudio Maley como Secretario y Rubén García, delegado del Ejército, como Coordinador. El COE tiene el objetivo de intervenir en las “problemáticas de seguridad”, el análisis de las necesidades y requerimientos logísticos, el registro de los casos positivos y sospechosos, y llevar el registro de los “infractores” al aislamiento social y preventivo. Es decir una institución que coordina la represión y dirige una policía capaz de asesinar personas en nombre de la "seguridad" y el aislamiento social preventivo y obligatorio.

El aumento de casos positivos en la provincia, con el saldo de cinco trabajadores de la salud positivos en 48 horas categorizados como "contagio en conglomerados" es una muestra de que la improvisación de albergues conlleva a un aumento de la exposición al contagio de las personas sanas y trabajadores de la salud cuando se los agrupa con pacientes COVID positivos sin las medidas necesarias de protección. Como duda colateral de esta situación se desprende la incógnita de quién es el proveedor de las carpas a quien el Gobierno de Manzur contrató y benefició económicamente para no tocar los intereses de los especuladores inmobiliarios.

Así como en el mercado de Wuhan fue el foco de contagio del Sars-Cov2 en Huabei, en Tucumán el foco está puesto en estos albergues y aunque el Gobierno todavía no lo reconoce, están siendo los espacios dónde el Covid-19 encuentra en la proximidad de los cuerpos. En las condiciones de bioseguridad que los trabajadores vienen denunciando, también son el ambiente óptimo para su diseminación.







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