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¿Que significa el triunfo de Sanders?

Con el 20% de margen Bernie Sanders ha realizado una elección contundente en New Hampshire. ¿Cuál es el significado del triunfo de Sanders? ¿Representa un “demócrata socialista” un desafío para el capitalismo, o bien, lo legitima?

Robert Belano

Washington

Sábado 13 de febrero de 2016 | Edición del día

Traducción: Gloria Grinberg

Cómo lo hizo

El abrumador triunfo de la noche del martes por parte del senador de Vermont en las elecciones primarias de New Hampshire nos asegura que el fenómeno Sanders no se va a diluir pronto. No sólo superó a Clinton con 20 puntos porcentuales más, también obtuvo 50,000 votos más que Donald Trump, el candidato republicano que más ha entretenido a los medios en este ciclo electoral. Aún falta ver si Sanders puede continuar con este éxito fuera de la región Noreste de Estados Unidos, pero es claro que la pelea por la candidatura demócrata será una carrera con un estrecho margen hasta el final.

¿Que explica el triunfo monumental de Sanders en New Hampshire? Para empezar, la candidatura de Sanders atrajo a más jóvenes que cualquier otro candidato. Algunas encuestas muestran que el apoyo para el “demócrata socialista” creció hasta el 84% entre los jóvenes entre 17 y 29 años en New Hampshire. Eso es aún más alto que el apoyo que tuvo Barack Obama entre la juventud en su campaña en el año 2008. Esto no es una coincidencia.

A lo largo de Estados Unidos, la juventud está cargando cada vez más con extraordinarios niveles de deuda estudiantil, y sufre una alta tasa de desempleo, sus salarios son más bajos y la precarización es mayor. La retórica de Sanders contra el establishment y sus promesas para que la educación universitaria y el sistema de salud sean gratuitos, para que el salario mínimo sea de 15 dólares la hora, han tenido un gran eco entre los mas jóvenes.

¿Cómo se explica este éxito?

El éxito de la candidatura de Sanders demostró que el socialismo no es más una “palabra sucia” en la cabeza de los jóvenes de los Estados Unidos. Aquellos días en que el ala derecha usó esa etiqueta como una táctica difamatoria en contra de Obama ha quedado como un lejano recuerdo. Efectivamente, es el capitalismo quien cada vez más debe luchar por probar que vale la pena, para la juventud, la clase obrera y los pobres. Con la escalada de las ganancias corporativas y de los salarios de los CEO en las últimas décadas, mientras los salarios de los trabajadores se han estancado, o bien han caído, ¿cuáles serían los motivos para que la juventud siga teniendo esperanzas en el sistema capitalista?

Desde que comenzó el movimiento Occupy en el año 2011, la conciencia de clase se ha desarrollado entre amplios sectores de la juventud, quien ha comenzado a expresar su descontento contra el 1%. Por esta razón, la candidatura de Hillary Clinton, que ha utilizado su carrera para establecer relaciones cercanas con Wall Street, ha generado poco entusiasmo. Sus innumerables lazos con las grandes corporaciones y bancos de inversión, ejemplificados en los $600,000 dólares que recibió luego de un discurso en Goldman Sachs, la perseguirán durante el resto de la campaña.

En contraste, el rechazo de Sanders a recibir dinero de las corporaciones y solo apoyarse en pequeñas donaciones, lo ha establecido como el candidato antiestablishment para la mirada de muchos. A través de la campaña, se ha opuesto a lo que llama “la clase multimillonaria” y planteó la necesidad de una “revolución política”. Su retórica ha tenido eco en la bronca que sienten los jóvenes y los trabajadores.

¿Cuán “anti” es Sanders?

Sin embargo no debemos confundir a Sanders con un socialista o una alternativa clasista. Como ya hemos expresado anteriormente, lo que Sanders representa es un esfuerzo desesperado para salvar al partido demócrata de un abandono completo de los trabajadores y la juventud. Formalmente, Sanders ha sido independiente previo a su carrera presidencial, pero ningún demócrata ha competido contra Sanders durante sus campañas en el congreso o el senado con el apoyo de los líderes del partido desde 1988.

Importantes demócratas del establishment, como Harry Reid, Chuck Schumer, inclusive el presidente Barak Obama han apoyado las campañas de Sanders en el Senado. Sanders todavía considera a Obama –quien ha incrementado la vigilancia secreta estatal, continuó las ocupaciones de Irak y Afganistan, ha llevado a cabo ataques arereos letales en Medio Oriente, e impulsa el acuerdo de libre comercio del Transpacífico- como a un presidente “progresista” que ha hecho un “trabajo excelente”.

La semana pasada, los medios han resaltado una supuesta hostilidad entre Clinton y Sanders. Lo que quedó claro después del debate de la semana pasada, no fue la amplia brecha entre sus posiciones, sino lo opuesto. En la mayoría de las preguntas, Sanders acordó con Clinton, o sus diferencias fueron solo de grado; Sanders emitió la frase “Acuerdo con lo que la Secretaria dijo”, o alguna variación, al menos seis veces.

Estas similitudes van más allá de sus plataformas electorales. Durante los últimos dos años han trabajado juntos en el Senado, Sanders y Clinton votaron de la misma forma 93% de las veces. Sanders apoyó uno de los peores proyectos convertidos en ley por el entonces presidente Bill Clinton, en 1994 se aprobó la ley de Crimen Federal, que creó 60 nuevas causas que pueden ser condenadas a pena de muerte, e incluyó en ella la cadena perpetua para los que cometan un crimen federal por tercera vez. Por eso no debe sorprendernos que la juventud negra y latina haya sido más bien ambigua respecto a un posicionamiento a favor de uno u otra candidato demócrata. Ningún candidato ha ofrecido una solución a los problemas mas acuciantes, sobretodo la necesidad de poner un fin a los extendidos asesinatos en manos de la policía y al hostigamiento policial contra la gente de color.

En política exterior, las similitudes eran más llamativas. A pesar de que Sanders suele pregonar su voto en contra a la invasión a Irak como una evidencia de sus “credenciales anti guerra”, el senador ha coincidido con Clinton (o con su esposo) en un amplio rango de aventuras imperialistas: desde el bombardeo de la OTAN contra Yugoslavia, a la guerra de los Estados Unidos en Afganistán. Cuando se le pregunto si apoyaría la continuidad de las tropas en Afganistán, Sanders declaró “Bueno, no se puede simplemente retirarse mañana mismo… y dejar que los Talibanes o cualquier otro reclame ese país”, como si el país no estuviera bajo una ocupación de más de 14 años por las fuerzas de los Estados Unidos.

En el actual conflicto contra el ISIS, su propuesta es algo así como sustituir las “tropas de combate” por “fuerzas especiales” en coalición con “socios musulmanes”, una política que es difícil diferenciar de la actual estrategia de Obama.

¿En qué dirección debemos ir?

El próximo Junio hay dos escenarios posibles. El primero y el más probable, es que a pesar de algunos tropiezos, la ganadora en la interna demócrata sea Clinton, y que Sanders, el aguafiestas del partido, le pida a sus seguidores que apoyen a Hillary en la elección general. En el discurso triunfal del martes por la noche, Sanders le recordó a quienes lo apoyan que el objetivo final era que “necesitamos estar unidos en unos pocos meses y unir al partido” para derrotar a la oposición Republicana.

La segunda posibilidad, aún más lejana es que Sanders gane suficiente apoyo para ganar la nominación. Las encuestas muestran que le puede ir bien contra los actuales candidatos republicanos, pensemos, por un momento que puede ganar las elecciones generales. ¿Qué podemos esperar si Sanders gana la presidencia? Desafortunadamente, no se dará la “revolución política” que pregona. Veamos a quienes tienen su mismo discurso e ideología en Europa.

En los últimos años, partidos social demócratas han gobernado o gobiernan en Francia, Portugal, Grecia, Italia y otras regiones. ¿Qué han significado estas victorias? No han implicado nuevas conquistas para los trabajadores, sino que ha aumentado la austeridad y los planes privatizadores, los golpes a los inmigrantes y las restricciones a los refugiados, y en el caso de Francia, un largo mes de estado de emergencia. Lo que se necesita para salir de la crisis no es una social democracia reformista, sino el socialismo, y solo podremos alcanzarlo con un movimiento revolucionario de la clase trabajadora y la juventud.

Desafortunadamente una buena parte de la izquierda norteamericana ha caído detrás de la línea de Sanders, a pesar de su programa reformista y su posición pro imperialista. Socialist Alternative hace campaña abiertamente por Sanders con su #Movement4Bernie. La ISO (International Socialist Organization) critica a Sanders por participar de la interna del partido Demócrata, pero deja la puerta abierta a darle su apoyo si se postulara como candidato independiente. En el pasado, han sido críticos de su apoyo a Israel, la ocupación de Afganistán, etc., pero dijeron que “En sí mismas, estas posiciones no nos impedirían necesariamente apoyar a Sanders si viéramos que el impulso central de su campaña fuera crear una alternativa política al statu quo del bipartidismo”. Sin embargo, en los últimos meses, a medida que la popularidad de Sanders crece, incluso estas críticas se han hecho menos visibles.

Tomemos las demandas de la juventud que respalda a Sanders, por un salario mínimo de $15 dólares la hora, por un servicio gratuito y universal de atención médica, educación universitaria gratuita, así como las demandas democráticas del movimiento Black Lives Matter y los derechos democráticos para los inmigrantes; y reconstruyamos el movimiento que exige el retiro inmediato de las tropas de Afganistán, Iraq, y de todo Medio Oriente. Es sobre estas bases que podemos comenzar a pelear por el socialismo.







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