Política

EDITORIAL DE EDITORIALES

Relatos simétricos

Los relatos simétricos de gobierno y oposición forman hoy el contenido de las editoriales de los diarios. La oposición señala más debilidades de las que efectivamente existen llegando a anunciar casi la salida del gobierno. Los medios que responden al oficialismo, aprovechando una mejor ubicación política en la coyuntura, intentan recrear el Relato.

Eduardo Castilla

@castillaeduardo

Domingo 8 de marzo de 2015 | 11:53

Gorilas en la niebla

Julio Blanck afirma hoy que, en estas semanas, CFK “reaccionó como ante cada obstáculo que se cruzó en su camino: eludió el equilibrio y la ponderación y se recostó sobre el conflicto natural o provocado, se defendió atacando, subió la apuesta”.

La sobreactuación del gobierno, se explica por dos razones. La primera, contener las tendencias centrífugas propias de su fin de ciclo que la muerte de Nisman puso, al rojo vivo. La segunda, el intento de pasar a la ofensiva contra el “Partido Judicial” para abroquelar más a su núcleo duro. Se trata de imponer orden en la tropa y, de paso, negociar lo mejor posible las listas de legisladores provinciales y nacionales. Detrás de la “épica” está la rosca por cargos. Mientras pelea al interior del peronismo y con la casta judicial, el kirchnerismo desdibuja a algunos opositores y “levanta” a los que son le funcionales como Macri. La polarización con la “derecha” ayuda a la mística del modelo. En ese brete queda Scioli que quiere ser oficialista pero no tanto. Las encuestas le recomiendan que no.

La bancarrota de la oposición mediática se evidencia en los límites de sus análisis que son una suerte de confesión de la propia impotencia. Jorge Fernández Díaz, afirma que “Cristina Kirchner practica la endogamia y una reconocida soledad a la hora de resolver temas cruciales para los argentinos. Asuntos que únicamente consulta con tres o cuatro fieles incapaces de contradecirla, y que luego impone de manera inflexible a través de las obediencias debidas y las mayorías automáticas”.
El gorilismo descontrolado de F. Díaz constituye la ecuación perfecta para obtener una “derecha a medida” del kirchnerismo. A falta de ideas el columnista recurre a la pólvora verbal que tanto gusta al oído de las damas y señores de Barrio Norte.

Eduardo van der Kooy, que hace dos semanas hablaba del “comando iraní-venezolano”, hoy escribe que “No existe indicio de que la Presidenta y su Gobierno hayan tenido que ver con el trágico epílogo del fiscal. Pero se trata del peor episodio de violencia política desde el 2001. Y uno de los más graves de la nueva democracia. Eduardo Duhalde no gatilló en el 2002 contra Maximiliano Kostecki y Darío Santillán. Pero supo asumir su responsabilidad política.”

El insulto a la memoria popular parece no tener límites. El sorpresivo video que Lorenzetti mostró en la apertura del año judicial había cometido el insulto de unificar asesinatos o desapariciones por responsabilidad del Estado, con la muerte aún dudosa de un fiscal perteneciente a una de las castas más enfrentadas a los sectores oprimidos, parte esencial de ese estado de clase. Van der Kooy da un paso más y termina indultando al kirchnerismo de los crímenes políticos de Carlos Fuentealba, Jorge Julio López, Luciano Arruga, Silvia Suppo y Mariano Ferreyra entre otros a los que hay que añadir las víctimas de los crímenes sociales como la de Once.

De mitologías y “olvidos”

Horacio Verbitsky es nuevamente, el ariete K, en la lucha contra la casta judicial que, en este caso, toma cuerpo en la jueza Arroyo Salgado. El periodista afirma que “como si fuera el cupo femenino de la Escudería Stiuso, la exposa de Nisman instaló la hipótesis del magnicidio, como trampolín para zambullir la causa en el fuero federal, donde aguarda un coequiper. Sus peritos firmaron que el suicidio era poco probable, pero Arroyo Salgado forzó las conclusiones, incluyendo el rol del Estado en materia de terrorismo. Además frenó el peritaje informático que contradecía a sus forenses. La Cámara Federal decidirá si abre a investigación la denuncia contra CFK”. En la justicia federal “espera el juez Luis Osvaldo Rodríguez”.

El prontuario Rodríguez es funesto: “Luis Osvaldo Rodríguez, designado en octubre de 2012 pese a la fundada impugnación del CELS (…) ya como juez federal, obstruyó la investigación sobre los sobornos y el tráfico de influencias en la causa por el asesinato de Mariano Ferreyra (…) Cuando el fiscal (…) reunió pruebas suficientes como para solicitar indagatorias y ordenar detenciones, el juez reasumió la investigación y con el ritmo moroso que le imprimió consiguió que se perdieran pruebas irrecuperables (…) Como remate (…) Rodríguez es un conocido coleccionista de insignias nazis”.

Cada vez que la izquierda kirchnerista quiere golpear a “la derecha” infringe un daño simétrico al propio relato. Todos y cada uno de los jueces, fiscales –incluido Nisman-, peritos y agentes de la inteligencia secreta –incluido Stiuso- cuestionados por Verbitsky fueron sostenidos por el kirchnerismo durante ¡12 años! Hoy, en un “giro” de la historia, se convierten en “enemigos”. Se ve que el perito de parte y ex colaborador con los genocidas, el Sr. Raffo, no es el único al que “se le pasan” algunas cuestiones.

“La guerra es la continuación de la política por otros medios” reza el apotegma clausewitziano. De allí que, junto a las operaciones y ataques, se intente una negociación con el “Partido Judicial”. Las tratativas para arribar a una tregua con jueces y fiscales federales hasta el fin del mandato tienen múltiples razones. Todas de peso.

De roscas y cargos

Blanck también señala en relación a CFK que “en el oficialismo es donde su centralidad se mantiene más intacta e indiscutida. Nadie se le anima. El núcleo duro de sus seguidores la seguirá adonde ella diga: a la victoria improbable o a la derrota decidida como variante estratégica (…) Daniel Scioli es quien más sufre esta situación. Cerca del gobernador bonaerense dibujan tres escenarios de espanto (…)
El primer escenario incluye la posibilidad de que Cristina sea candidata a diputada y se convierta en la protagonista de la campaña, cambiando el centro de gravedad en la oferta oficialista (…) El segundo escenario es que Cristina termine inclinando su favor hacia Florencio Randazzo. Y que a último momento y para asegurar su candidatura, resuelva no aceptar a Scioli como competidor en las PASO del oficialismo (…) El tercer escenario rompe cualquier previsión: que Cristina arrastre a Scioli a acompañarla en la boleta de diputados del Mercosur y así Randazzo quede consagrado como único candidato a presidente”.

Estos escenarios parecen ideados –en la redacción de Clarín- para sembrar el terror en las filas sciolistas. Pero dejan en evidencia que Randazzo sigue en carrera con el cada vez menos sutil apoyo de CFK. Es el “candidato de Troya” porque, de mínima, es una forma de ponerle un límite a la posible licuación de la figura presidencial como centro de gravedad, si Scioli quedara como único y claro referente presidenciable por el PJ. De máxima, Randazzo podría ser el rostro de “la batalla final” que permita la galvanización de un espacio kirchnerista en la oposición.

Este es un serio problema estratégico para la fracción kirchnerista. Sin los favores que habilita el centro del poder y sus cuantiosos presupuestos, la realpolitik se impone con una necesidad casi gravitacional. Como dijo el gran filósofo hispano-argentino “no se puede vivir del amor”. Tampoco del Relato. Una corriente política que creció bajo los benéficos del poder encontrará grandes dificultades para su continuidad luego del 11 de diciembre.

La última joya del relato es la masividad de la movilización del domingo. Así nos ilustra Edgardo Mocca. Pero el 1M es un espejismo. En esa plaza estuvo aproximadamente el 0,21% de la población. Un 75% del mismo aportado desde la militancia orgánica en las distintas corrientes, sean movimientos sociales, agrupaciones, intendencias, gobernadores o estructuras sindicales. Solo un 25% aproximadamente fue “gente suelta”.

Sin el poder del Estado a esa movilización habrá que sacarle la cuota aportada por los barones del conurbano, intendentes, gobernadores y también las raleadas columnas sindicales.

¿Qué quedará del kirchnerismo que hoy conocemos? Ese es el debate abierto. El viernes pasado CFK echó a Juan Carlos Mazzón, el armador histórico del peronismo desde el retorno de la democracia. La causa pública fue la pésima negociación para La Cámpora en las listas de Mendoza. La desesperación por los cargos para los “fieles” es la demostración más palpable de que, una vez fuera del poder, el kirchnerismo encontrará su tendencia a la entropía. Su vida, en perspectiva, se reduce al cargo en la burocracia estatal.

Perspectivas

El vocero de los “vecinos de Barrio Norte” afirma que “Se registra un cierto optimismo, debido básicamente a dos razones: se alejó la sensación de colapso económico que flotaba hace seis meses y avanza la impresión de que sobreviene después de los comicios una etapa nueva y positiva. Para elegir a su candidato, el 80% de los argentinos no considera relevante que éste sea más o menos cercano a la Presidenta de la Nación: el kirchnerismo y el antikirchnerismo son expresiones estruendosas, pero irrelevantes desde el punto de vista electoral”

Pero, analizando en el terreno del mediano plazo, Rodolfo Terragno analiza en Clarín que “Es un grave dilema para quien sea el próximo Presidente de la Nación. Su gobierno deberá afrontar una situación económica y social harto difícil, y su éxito será imposible (…) sin el apoyo de ambas cámaras (…) el próximo período será de vacas flacas, y el nuevo gobierno no podrá resistir la comparación con el tiempo en el que, gracias a la soja, las vacas eran gordas (…) La inestabilidad social parece inevitable”.
Las perspectivas de una recesión o estancamiento no son solo patrimonio del radical. De allí que la situación que se avizora para el pueblo trabajador implique la perspectiva de ajustes y ataques sobre sus condiciones de vida.

La estabilidad de un régimen de partidos burgueses se vuelve un problema esencial, como muestra la descomposición radical o el final anticipado de la carrera presidencial de Hermes Binner.

Van der Kooy afirma que “Cristina no estaría peor de lo que está porque, lamentablemente para la fe de su relato, no existe nadie que la quiera ni la pueda suceder ya, ni en las presentes condiciones (…) La oposición apenas puede consigo misma, forzada por la carrera electoral. Se avizora en el país la repetición de un fenómeno que nunca ayudó a consolidar la democracia. Al contrario, la ha debilitado. La construcción de una alternativa de sucesión dentro del sistema se haría con las ruinas del Gobierno que se va antes que con materia genuina de aquel que se propone llegar. En suma, un nuevo poder dependiente en exceso sólo del humor social”.

Así la fortaleza coyuntural del kirchnerismo es la debilidad estratégica de un régimen político dañado in extremis en 2001 y que, pese a la restauración iniciada por Duhalde y continuada por Néstor y Cristina, encuentra hacia el fin de su propio ciclo más dudas que certezas: levantamientos policiales; camarillas entre los espías; desprestigio de la figura presidencial pero también de la justicia y “la representación política”, que no logra ser una oposición tan siquiera eficaz; corrupción; impunidad y una política que, evidentemente, no abandonó por completo “la calle”.
No solo por el 18F o el 1M sino por las expresiones de un hijo “no reconocido” el propio kirchnerismo: la recuperación de la fuerza social de la clase trabajadora que, en la atomización burocrática, encontró las brechas para pronunciarse nacionalmente tres veces en el último período. En esos pronunciamientos se reveló otro fenómeno nuevo: la presencia de la izquierda clasista en sectores del movimiento obrero que también han realizado un ejercicio de lucha más que valioso para el período por venir.
Junto al Frente de Izquierda como su expresión político-electoral, estos elementos, son “la novedad” que habilita pensar y apostar a una salida por izquierda a la situación actual.

Mirar la vida a través de los ojos de las mujeres

El kirchnerismo deja en su haber, tras más de una década, la ausencia de un derecho fundamental para las mujeres. Entre tantas cosas que continuarán cajoneadas, se encuentra el indispensable y urgente derecho al aborto legal, seguro y gratuito para miles de mujeres que siguen condenadas a la clandestinidad y la muerte en éste, que Cristina prometió, sería el siglo de las mujeres.

En el Día internacional de las Mujeres, los varones que suscriben esta nota no pueden menos que llamar la atención sobre la ausencia de la fecha y del reclamo en todas las editoriales dominicales escritas en su totalidad por varones, sean oficialistas u opositores, y sumarse incondicionalmente a este y todos los reclamos que solamente podrán conquistarse con la lucha.

Candidatos y silencios

Mario Wainfeld comenta sobre las listas presentadas para CABA que “la designación del ministro Carlos Tomada encabezando la lista de legisladores porteños, conocida al cierre de esta nota, expresa otro reconocimiento de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a quien integró el gabinete nacional desde 2003. Tomada fue protagonista en la construcción de buena parte del legado institucional del kirchnerismo, muy sólido en materia laboral y previsional. La nómina es extensa, resaltemos las más notorias: leyes laborales, jubilaciones con cobertura amplísima, Asignación Universal por Hijo, paritarias anuales durante el lapso más largo de la historia nacional”.

En este interesado currículum faltaría la complicidad con el asesinato de Mariano Ferreyra, con empresas norteamericanas como LEAR y burocracias “setentistas” (a lo 3A, por supuesto) como el SMATA para legalizar Procedimientos Preventivos de Crisis para justificar, ¡8 meses después!, 240 despidos ilegales y así violar los fallos judiciales que ordenaban la reinstalación de los trabajadores injustamente despedidos, para mencionar tan solo dos “olvidos” del columnista de Página12.







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