Juventud

TERCIARIOS

Residencias en los terciarios: “Mi carrera no es sólo una vocación para mí: también es mi fuente de trabajo”

Por resolución ministerial de la Dirección General de Escuelas Normales Superiores y Artísticas del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, se plantea que las residencias o también llamadas taller 5 y 6, podrán ser aprobadas en presencialidad. Las y los estudiantes que se encuentran en estos tramos hacen escuchar su voz.

Santiago Lucas D’Ambrosio

Estudiante del I.E.S N1 "Dra. Alicia Moreau de Justo"

Yael Carmouze

Estudiante del Profesorado Normal N°1

Jueves 13 de agosto | 13:48

Históricamente, las y los estudiantes terciarios han sido llamados a la tarea apostólica de dar clases gratis en los distintos niveles educativos en un momento llamado prácticas docentes, residencias, o taller 5 y 6; según como se lo conozca. Las mismas se realizan en algunos casos desde el inicio de las carreras de formación docente, a la mitad de ellas, o al final. Sea como sea, eso que se llama “residencias” es trabajo no remunerado. Una forma de precarizar a las y los estudiantes, que ya de por sí viven con los peores trabajos, o son precarizados en el propio sistema educativo en instituciones privadas o en la total inestabilidad en el sistema público.

Son miles las y los docentes que se quedaron sin cursos durante este año. Miles son las y los pibes que se quedaron sin su derecho a la educación o a poder cursar todas sus materias. Que no sólo sufren este ataque a su derecho a poder estudiar, sino también que las y los empujan a las peores condiciones de vida. Antes de diciembre, habrá más de 1 millón de nuevos niños pobres, y pasarían a un total de más de 8,3 millones. Claramente la situación es crítica por donde se mire.

Estudiantes de los institutos terciarios de CABA se ven frenados en poder avanzar en sus carreras, y hasta incluso no poder recibirse. Ellas cuentan su realidad como estudiantes, mujeres, trabajadoras, madres.

Melina, estudiante del taller 6 de la Escuela Normal Superior N° 1 en Lenguas Vivas “Presidente Roque Sáenz Peña” y docente de una institución privada: “La cursada es un desastre, los actos públicos no terminan de abrir. Yo estuve haciendo suplencia el año pasado y este año pensaba anotarme cuando el listado de emergencias abra y poder trabajar. Nunca abrió. No tengo trabajo, en ese sentido es contrapuesto con la necesidad educativa que hay, porque hay muchos chicos sin escuela y gente como nosotras que somos residentes y ya ejercemos, que tenemos los conocimientos y no hay respuesta ante la situación de no poder recibirnos.”

Berni, estudiante taller 5 de la Escuela Normal Superior N° 1 en Lenguas Vivas “Presidente Roque Sáenz Peña” y auxiliar docente, nos dice respecto a las trabas que encontró para hacer sus residencias: “Cursaré taller 5 este cuatrimestre entrante y mi idea era poder hacer la residencia (y así recibirme) el primer cuatrimestre del 2021. Pero, al no poderse realizar la parte práctica, abandoné esta idea. Solo voy a poder hacer la parte teórica y entro en “lista de espera” para la práctica, lógicamente van a tener prioridad de hacer esta parte primero las compañeras que realizaron el taller en este cuatrimestre que paso. Además, para anotarme al taller 5 necesitaba tener una materia que cursé durante este cuatrimestre con el final (obligatorio y presencial) aprobado. Por este motivo tuve que mandar una carta explicando mi situación para que se me tenga en cuenta al momento de dar vacantes.”

En medio de esta crisis económica y sanitaria producto del COVID-19, al problema de no poder estudiar se le suman nuestras condiciones de vida precarias: “Mi carrera no es sólo una vocación para mí: también es mi fuente de trabajo y un espacio que vengo transitando hace ya muchos años. La incertidumbre de no saber cómo, cuándo y de qué manera haré mis prácticas es una situación complicada. Sumándole el contexto actual que también es muy angustiante y difícil para todes. Trabajo en un colegio pero en este momento en otro ciclo que no es para el que estoy estudiando. Creo que ninguno de nosotres estamos capacitades para trabajar en un contexto así. Tanto mis compañeres docentes, como a les niñes con les que intentamos enseñar y crear un vínculo a través de la pantalla. Y que podría ser una oportunidad para ayudar a les docentes en esta situación y a muchas familias del otro lado.”

“La problemática que se me presentó para realizar mi residencia es no puedo realizar el último tramo, ya que no me quedan materias. Solo me queda una instancia de prácticas pero como no las habilitaron de manera virtual quedé trabada para poder recibirme. En la actualidad no estoy trabajando, recibirme me ayudaría a acelerar los trámites en el futuro y poder tomar cargo más rápido”, dice Sara estudiante de la Escuela Normal Superior N°2 "Mariano Acosta". Agrega que “sería muy bueno poder ayudar a los docentes que están sobrecargados de trabajo” y que “tiene que ser una lucha en conjunto con todo el personal de la educación”.

En el Instituto de Enseñanza Superior Nº1 “Dra. Alicia M. de Justo” nos cuenta su historia Salma. Ella es estudiante y preceptora en una escuela pública: “Al inscribirnos este año en residencia nos llenaba de inquietud, mezcla de emociones, alegrías, miedos a cómo iban a ser las cursadas. Pero la realidad fue sorpresiva. Al tiempo de comenzar las clases nos sorprende esta realidad excepcional que nos confinó en nuestras casas. Como preceptora creo que me desbordó el trabajo sin límite de tiempo, el continuo y variado trabajo virtual, grupos de WhatsApp. La urgencia estaba todos los días. Ya han pasado más de 5 meses y la realidad es preocupante. Nada alcanza en cuanto a lo tecnológico para asegurar que lleguen de forma remota las actividades a los pibes. La realidad es que falta trabajo también: el factor económico afecta a las familias, también estudiantes, docentes. No estábamos preparados para esto. Los chicos no tienen conexión, es un desastre”.

Celeste, de esta misma institución, nos dice: “El problema que encontré para hacer la residencia es que al ser virtual pensé que me iba a perder del intercambio que se da con la docente del aula. Muchas dudas que me puedan surgir con la residencia y estoy segura que no debe ser nada fácil hacerla de manera virtual. Quise esperar a este cuatri para ver qué pasaba pero estamos en la misma. Me atraviesa porque hubiera preferido que sea presencial, es el final de la carrera, solo me quedan seis materias y tengo ansiedad. Yo igual ya trabajo en un colegio hace un año.” Entre el trabajo y las tareas de cuidado que recae mayoritariamente sobre las mujeres también está en una situación complicada: “A mi me cesan la suplencia, no voy a seguir cobrando. No puedo trabajar en CABA porque no tengo título y la toma de cargos en la virtualidad es complicada al no ser presencial y me parece que tampoco no hay tanto laburo, capaz las docentes no se toman licencia porque no hay tanto laburo. Yo estoy sola a cargo de mi hija así que me complica no poder tomar horas y no tener trabajo.”

Ningún docente sin pibes en las aulas, ningún pibe sin docente. Y que nadie trabaje gratis. Lo que queda claro, es que nadie nos consultó nada: hace falta poner en pie comisiones docente-estudiantiles para elaborar una salida a esta situación. Nos tiene que encontrar unidos a las y los estudiantes junto a las y los trabajadores de la educación porque hay que organizar una respuesta opuesta al Gobierno que encuentra como salida cesar nuestras suplencias, someternos a trabajos basura durante nuestra formación, hacernos trabajar de forma no remunerada, sobrecargarnos de trabajos sin derecho a la desconexión o dejar a pibes y pibas sin su derecho al estudio y al cuidado. Los centros de estudiantes deben impulsar asambleas interclaustros virtuales en cada profesorado para potenciar y organizar estas demandas. Las herramientas para organizarnos están, tienen que ponerse a nuestra disposición.







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