Mundo Obrero

FOCOS INVISIBLES

Reuniones sociales no, fábricas sí: focos de contagio que no son problema para el Gobierno

Un nuevo decreto prohíbe en todo el país las reuniones sociales. La carga siempre puesta en la responsabilidad individual. Nada dice de las patronales que inclumplen protocolos sanitarios y obligan a sus trabajadores a contagiarse y exponer sus vidas.

Gloria Pagés

Hermana de desaparecidos | CeProDH | @Gloria_Pages

Lunes 3 de agosto | 15:15

Desde este lunes comienza a regir la nueva fase de la cuarentena. Gran parte de los lineamientos están El Decreto de Necesidad y Urgencia 641/2020, publicado este domingo y que rige desde las 0 del lunes.

Allí se establece, entre otras proscripciones, que para todo el ámbito nacional “quedan prohibidos los eventos sociales o familiares en espacios cerrados y en los domicilios de las personas, en todos los casos y cualquiera sea el número de concurrentes, salvo el grupo conviviente."

A tono con lo que fue el eje del discurso del presidente Alberto Fernández, el pasado viernes, donde todo el peso de la responsabilidad por los contagios estuvo puesto en la “responsabilidad personal” y en las reuniones o juntadas de los jóvenes o familias, el decreto indica que “la infracción a esta norma deberá ser denunciada por la autoridad interviniente a fin de que la autoridad competente determine si se cometieron los delitos previstos en los artículos 205 y 239 del Código Penal de la Nación”.

Con esta insistencia en que los focos de contagio son las reuniones, se elude que son los grandes conglomerados fabriles, las clínicas, los supermercados, ferrocarriles, ingenios, minas y otros lugares de trabajo, donde el virus se expande sin que rija ningún protocolo y contra trabajadores y trabajadoras obligados a realizar sus tareas con mínimas, o ninguna, protección.

En el artículo 6° del DNU, hay un escueto señalamiento sobre las actividades económicas que pueden llevarse adelante “en tanto posean un protocolo de funcionamiento aprobado por la autoridad sanitaria provincial que contemple la totalidad de las recomendaciones e instrucciones de la autoridad sanitaria nacional y restrinja el uso de las superficies cerradas hasta un máximo del cincuenta por ciento (50 %) de su capacidad”.

A esto se le agrega que “queda prohibido, en todos los ámbitos de trabajo, la reunión de personas para momentos de descanso, esparcimiento, comidas, o cualquier otro tipo de actividad, que se realice en espacios cerrados sin el estricto cumplimiento de la distancia social de DOS (2) metros entre los y las concurrentes y sin ventilación adecuada del ambiente. La parte empleadora deberá adecuar los turnos de descanso, los espacios y los controles necesarios para dar cumplimiento a lo aquí establecido”.

Papel mojado y aval a las grandes patronales

Claro está que en este aspecto no se impone la menor penalidad ni apelación a delitos en los que pudieras incurrir las patronales. Es, además, una formalidad absoluta ya que a todas luces no se cumple ni se hace cumplir. El Estado y las patronales son responsable de la cantidad de trabajadores enfermos de Covid-19.

Como viene siendo la lógica imperante por parte del gobierno, la carga está puesta exclusivamente en la responsabilidad individual, y si alguien se contagia, es porque su culpa.

¿Qué tiene para decir gobierno y el Ministerio salud sobre los miles y miles de trabajadores y trabajadoras que se contagian en sus lugares de trabajo?
Nada. Es una política consciente dejar correr a las patronales que buscan no perder un peso a costa de la salud y la vida de sus empleados y empleadas.

Compartimos un vasito entre 50 compañeros”, dicen los obreros de la Minera Exar de Jujuy, donde hay casos de Covid-19. Cruel. Allí, las denuncias de la falta de protocolos y las malas condiciones sanitarias son una constante. Según denuncian los trabajadores, hay entre 20 y 30 contagiados.

“Desde el inicio nunca hubo un protocolo a cumplir porque en el lugar de obra, donde compartimos el trabajo, no se aplicó en ningún momento. Compartíamos el mismo dispenser, un vasito improvisado lo compartíamos 50 compañeros, ibas al baño y no tenías nada, ni alcohol en gel, ni jabón líquido, a veces ni papel había”, le cuenta crudamente uno de los obreros de la minera al diputado jujeño del Frente de Izquierda, Eduardo Hernández.

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En la misma provincia, el Ingenio Ledesma cuenta con la penosa cifra de siete obreros fallecidos de coronavirus. En el emporio de la patronal genocida Blaquier, se informan 128 casos positivos.

Mientras tanto se señala con el dedo acusador y se pone la responsabilidad sobre los trabajadores, inclusive se utiliza desde la patronal como excusa para sancionarlos por tener corrido un mísero tapabocas. Son los propios trabajadores y trabajadoras que tuvieron que comprar sus propios elementos de prevención.

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Qué decir de los supermercados, donde Coto parece llevar la delantera en cantidad de trabajadores contagiados. El pasado miércoles 29 de julio se conoció la trágica noticia de un trabajador fallecido, Jorge Alcaraz, con más de 25 años trabajando en la empresa, después de haber sido obligado a asistir a su puesto, tras presentar síntomas.

Demás está decir que Coto, como la mayoría de las cadenas de supermercados, incumple con los protocolos sanitarios de protección, no provee los elementos de protección sanitaria adecuados y se niega sistemáticamente a realizar hisopados. La cadena que comanda Alfredo Coto, oculta los casos, obligando a los trabajadores y trabajadoras a asistir a sus puestos aun con síntomas. Además se niega a cerrar los locales para una adecuada desinfección.

Según informan los empleados hay 504 contagiados de Covid-19.

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¿Dónde están las conferencias de prensa, o mensajes grabados, donde el Presidente y los Gobernadores denuncian con el mismo énfasis a las patronales, como lo hicieron hacia las reuniones de amigos y familiares?

¿Dónde están las empresas mediáticas con sus cámaras visibilizando que la vida de los trabajadores para los empresarios y el Estado no vale nada?

Las fábricas no se quedan atrás y son también focos infecciosos. Obreras y obreros de Mondelez vienen denunciando diariamente cómo crecen los casos de Covid-19 en las plantas de la multinacional alimenticia que fabrica golosinas y no dejó de producir nunca, a pesar de no tratarse de productos esenciales. Al martes 28 de julio se contabilizaban 85 los casos.

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Desde que empezó la pandemia exigen testeos masivos y denuncian el rol del sindicato que debería estar defendiendo las demandas de quienes están yendo a trabajar.

En Felfort y Alijor, que tampoco producen alimentos esenciales, las y los enfermos de coronavirus se cuentan por decenas.

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La situación de quienes trabajan en todas las áreas de la salud es crítica. La falta de elementos de protección es una denuncia constante entre los y las que trabajan en la primera línea poniendo su vida en peligro para salvar las de otros.

Sólo por poner un ejemplo, en el Hospital Posadas, al 23 de julio había 279 trabajadores contagiados. A nivel nacional, las cifras de fallecidos se acercar a la veintena.

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A esto hay que agregarle la crítica, y al borde del colapso, situación de lasterapias intensivas.

Este lunes, otra vez el ferrocarril Sarmiento tuvo que suspender el servicio porque otros diez trabajadores fueron detectados con coronavirus. Desde el inicio de la pandemia, en las cinco líneas ferroviarias, 449 empleados y empleadas han contraído la enfermedad y más de 1600 han sido aislados por tener contactos estrechos.

Otra vez, como ya es norma, los trabajadores y trabajadoras vienen denunciando que la empresa no cumple los protocolos, pero tampoco cuida a los pasajeros con el distanciamiento social obligatorio.

Miles de usuarios quedaron varados, exponiendo aún más su salud y sus vidas.

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Todos ellos viajan en tren para ir también a trabajar a esos mismos lugares donde están expuestos y donde los protocolos que el gobierno anuncia por Decretos son papel mojado. Y el Ministerio de Trabajo se ha convertido en un aliado de las patronales, permitiendo alevosamente todos estos inclumplimientos que mostramos a diario en La Izquierda Diario.

Te invitamos a hacernos llegar tu denuncia. Porque esto no lo vas a ver en ningún medio, y es urgente que se difunda y que en todos los lugares de trabajo se organicen comisiones de seguridad e higiene para imponer a las patronales donde sea esencial trabajar, protocolos de cuidado para cuidad nuestras vidas. Porque nosotros valemos más que sus ganancias.







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