Cultura

ROCK // RESEÑA BIOGRAFIA

Rock Sudaka: la historia de Korneta Suarez y Los Gardelitos

El rock de nuestro país tuvo personajes que no solamente ocuparon el universo de lo musical. Desde las letras y una forma de vida diferente a la media, también se ha marcado una impronta, que supo dejar una huella en lo poético, el pensamiento y la vida cotidiana. Pensando en todas estas características, el que dice presente es Eduardo “Korneta” Suarez. Aquel que fundó el grupo de rock Los Gardelitos y construyó, casi antropológicamente, con sus canciones un mapa con recorrido por los barrios, la rutina y la marginalización.

Gustavo Grazioli

@Discolo1714

Miércoles 18 de octubre de 2017 | Edición del día

En esta ocasión Korneta está retratado en un libro que, desde los testimonios de familiares, músicos y amigos, se mete de lleno en sus travesías con la vida y la libertad. En sus excesos y un recorrido que abarca casas tomadas, comisarías y El Borda.

El pasado viernes – fecha en la que el cantante de pelo y barba blanca hubiese cumplido 56 años - en el barrio de Liniers, más precisamente en Museo Rock, el periodista y escritor Juan Mendoza (quien en su momento fue secretario de redacción de la mítica Cerdos & Peces) presentó su libro Rock Sudaka: la historia de Korneta Suarez y Los Gardelitos (Gourmet Musical, 2016). En esta locación, en la que también tocan bandas en vivo y funciona como local para bailar aquello mal definido como “rock chabón”, se llevó adelante este evento, que contó con la participación de Bruno Larocca (periodista de la revista Mavirock y guionista del programa Ojos de Videotape), quien medió la charla con algunas preguntas sobre el libro.

El principio de la conversación se desató con una pregunta que tuvo que ver con cómo había sido el nacimiento de aquella idea que después terminó en este libro. Y entre otras cosas, lo que sostuvo Mendoza fue que se dio con Korneta vivo. “Él quería que quedara plasmada la historia de Los Gardeles”, aclaró después. Por supuesto que la obra de este grupo, que supo hacerse conocido por tocar en casi todas los barrios más postergados, terminó de sellarse con este libro. No solo las canciones, que todavía siguen en boca de muchos jóvenes, sino también se terminó de imprimir el espíritu (¿anarquista?) de una persona que mantuvo sus convicciones hasta el final. Dentro y fuera de la música. Su esfuerzo para armar el grupo y para grabar los discos es el hecho más claro. Su vida estuvo marcada por desalojos y, al principio, por una guitarra que tenía una sola cuerda.

“Él había procurado una guitarra, la parte de atrás estaba despagada y tenía una sola cuerda. Entonces él empezaba a practicar…agarraba la guitarra y le daba: tum, tum, tum. Era lo único que hacía, bajaba y subía, con una sola cuerda, la de arriba de todo. Te volvía loco, porque habían pasado dos días y Korneta seguía con el tum, tum, tum”, cuenta quien, en el libro de Mendoza, se define como: Ratón, amigo de Korneta. Esa falta de recursos, más su talento para describir una ciudad y los seres que allí habitan, hizo que desde la guitarra salieran los acordes de esas canciones que se podrían denominar como crónicas suburbanas. Letras que parecían describir cómo la sofisticación (en ese momento el uno a uno del menemato) fue cooptando la sencillez, hasta llegar a hoy. Si no te gusta lo que ves/ andate a vivir Nueva York/ Si no te gusta como soy/ andate a morir a Nueva York/ Caretas, caretas, caretas, caretas. Gritaba en aquella canción, del disco homónimo, Gardeliando, sobre el final de los ´90.

“No parecía un rockero, era un pensador. Estaba por fuera de la esquina, el tetra y el aguante”, recalca Mendoza, ante la mirada atenta del periodista Larocca y algunos más que estaban tratando de escuchar. Ya algunos gritos tribuneros se habían hecho presentes y habían interrumpido lo que estaba tratando de contar el autor de Rock Sudaka… Por más que se pidió silencio el “aguante Korneta” o “mándale una de Los Gardeles” igual dieron su cuota de asistencia. Pese a todo la presentación siguió sin demasiados sobresaltos.

Mendoza también destacó, ahora relacionado con la música de Los Gardelitos, que esta banda fue marginalizada por el propio movimiento del rock. Además de no ser difundidos desde los medios especializados, también batallaron frente al ninguneo de un circuito. “Eran considerados como una banda de negros”, explica.

Este trabajo se concentra en poner la lupa bien de cerca a este antihéroe, que transitó los caminos más difíciles y que a veces parece volver para recordar de qué se trataba la libertad en el rock. “Es muy raro encontrar en el ambiente del rock gente que tenga esa sed de búsqueda que tenía Korneta…En el rock es común todo lo contrario: no leer, no pensar, letras superficiales…Los pocos tipos que tienen eso distinto, no sé, Miguel Abuelo, Pipo Lernoud, Moris, Spinetta, Cantilo, y no muchos más…pero hoy el rock tiene una actitud anti gnóstica, anti conocimiento y profundización”, dice uno de los testimonios de Javier Martínez (baterista de Manal) en el libro de Mendoza. El autor de la canción Comandante Marcos, portó una guitarra como una manera de ponerle música a sus reflexiones. “Korne” asumió esa responsabilidad de tener un micrófono enfrente de la mejor manera. El comandante Marcos, en la selva mejicana/ lucha por tu amor, pero vos no haces nada/ sigues complicándote la vida con pavadas/ comprando porquerías, que no sirven para nada/ estas desesperado por entrar al primer mundo/ pero tu corazón sigue siendo un vagabundo… vagabundo.







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