Internacional

¿Sanders, un tercer partido, o un partido de la clase obrera?

El fenómeno de Bernie Sanders ofrece nuevas oportunidades así como una potencial trampa para la izquierda en Estados Unidos. Las posiciones de la izquierda ante las elecciones.

Robert Belano

Washington

Jueves 14 de abril de 2016 | Edición del día

Sin dudas, el fenómeno de Bernie Sanders ofrece nuevas oportunidades asi como una potencial trampa para la izquierda en Estados Unidos. Queremos discutir la posición de varios partidos socialistas de izquierda vis a vis ante las elecciones presidenciales y la candidatura de Sanders en las próximas semanas y los próximos meses. En nuestro primer artículo de esta serie, vamos a analizar la posición de Socialist Alternative, quien ha establecido la posición más firme en el año 2013 al ganar un lugar en la legislatura de Seattle, la victoria electoral más grande para un grupo socialista en décadas.

En enero, Socialist alternative (Alternativa Socialista) lanzo su movimiento Movement4Bernie, una campaña a gran escala en favor de Sanders, con movilizaciones, colectas, y comités locales. El grupo sostiene que Sanders debe ir como candidato independiente, fuera del partido demócrata. Sin embargo, el grupo debería “apoyar a Sanders si este ganara la interna del partido demócrata” y llama a sus miembro a votar por Sanders en cualquier estado que las elecciones primarias lo permitan.

Dado que el exito de Socialist alternative en la campaña de 2013 y 2015 hacia la legislaura de Seattle, al oponerse a los demócratas cada vez, es llamativo que este grupo haya decidido apoyar a un candidato del partido que, a la vez, correctamente han denunciado como uno de los dos partidos de los “grandes negocios”. Mientras Sanders esta por fuera del establishment tradicional del partido demócrata y ha rechazado donaciones de las corporaciones, su candidatura está dirigida a la juventud y los trabajadores, por un partido que juega fundamentalmente en contra de sus intereses. Sanders ya ha declarado que votara por Clinton si ella ganara las elecciones primarias (casi seguro a esta altura) y que llamara a quienes lo apoyan a votar por ella.

Una oportunidad histórica

La eleccion de Kshama Sawant en el año 2013 para legisladora de la ciudad de Seattle fue una de las victorias más grandes para el socialismo en Estados Unidos en décadas. Antes de que el nombre de Bernie Sanders se convirtiera la figura que es, Sawant hizo una campaña representando abiertamente un partido socialista contra los demócratas y gano cerca de 80.000 votos. Su plataforma estaba basada en la demanda de salario mínimo por US$ 15 la hora, que fue subestimada por los medios corporativos y trataban esa demanda como una utopía, pero que se ha vuelto real en Seattle para el año 2017. En 2015, Sawant derroto al partido demócrata, desafiándolos otra vez, demostrando que su triunfo dos años antes no fue un golpe de suerte. A pesar de nuestras diferencias políticas con Socialist Alternative, la elección de Sawant fue una victoria para los trabajadores y la juventud y un duro golpe para el aparato del partido Demócrata de Seattle y sus aliados. Entonces, ¿Qué lleva a Socialist alternative a salir de su estrategia de construir un partido de la clase obrera y llevar su apoyo detrás de la candidatura de Bernie Sanders en las elecciones primarias?

No hay duda de que la candidatura de Sanders ha capturado la atención de millones de jóvenes, a pesar de la oposición completa del establishment del partido, de la falta de apoyo de la mayoría de las burocracias sindicales, y las antidemocráticas reglas del sistema electoral en las elecciones primarias. Las propuestas de su campaña, US$ 15 dólares la hora de salario mínimo, educación superior pública y gratuita, un sistema de salud universal y gratuito, son un eco de los movimientos sociales como la lucha de los trabajadores de los Fast Food y del movimiento Occupy.

Es esencial para la izquierda en Estados Unidos comenzar a empalmar con las decenas de miles de jóvenes y trabajadores que hoy ponen sus expectativas en Bernie Sanders y explicar pacientemente la necesidad de construir una alternativa al partido demócrata. Esta juventud y los trabajadores, muchos de ellos están llamándose de socialistas por primera vez en su vida, y jugaran un rol indispensable en la construcción de ese partido, así como lo hará la juventud que participo en las luchas por lo derechos de los inmigrantes, de los negros y los que fueron parte de Occupy.

Sin embargo, Sanders no es un socialista. Lo que Sanders representa es una democracia social; podrá buscar algunas concesiones para los trabajadores y el pueblo pobre, peor sobre todo, actúa como un dique de contencion sobre los trabajadores y los movimientos populares que han emergido en los últimos años (Black Lives Matter, Occupy, la lucha de los trabajadores de fast food). Sanders ya aclaro que no tiene intenciones de nacionalizar ninguna industria ni de expropiar a ningún capitalista. Planea romper con la gran banca, pero mantener nuevos bnacos en manos de millonarios y billonarios. No ha presentado ningún plan para cerrar las bases militares que Estados Unidos tiene en otros países. De hecho, ni siquiera apoya el retiro de las tropas de Afghanistan ni poner un fin al apoyo de Estado Unidos a Israel en la ocupación de Palestina.

Socialist Alternative concede que “Sanders se limita a un programa de reformar el capitalismo a lo largo de Europa Occidental” pero no considera a esa perspectiva reformista como un impedimento para su apoyo.

Esta lógica fue tomada de las conclusiones en las últimas elecciones de Seattle, cuando Socialist Alternative avalo públicamente a varios demócratas en las elecciones por la legislatura, con el slogan “echemos a la mayoría conservadora!”. La pendiente resbaladiza que implica el apoyo crítico a Sanders, les permite apoyar abiertamente a candidatos de uno de los dos partidos de Wall Street.

El final mortal del reformismo

Uno solo necesita ver los porcentajes recientes de los partidos reformistas europeos, el partido tradicional social demócrata que gobiernan en Francia e Italia, y las nuevas coaliciones reformistas como Syriza en Grecia, para entender el fracaso de la estrategia reformista.

En Francia, el gobierno del partido Socialista de Hollande ha mantenido un estado de emergencia por 4 meses en los que cientos de musulmanes inocentes han estado bajo arresto domiciliario y la vigilancia se ha extendido masivamente. Al mismo tiempo. Hollande está en este momento intentando aplicar una reforma laboral que atenta contra los derechos laborales basicos. En Italia, el presidente Social democrático Renzi ha congelado salarios, ha cortado pensiones e implemento nuevas leyes flexibilizadoras.

Y en Grecia, los reformistas de izquierda de Syriza han capitulado
completamente ante el imperialismo alemán y las organizaciones financieras internacionales, liquidando el patrimonio estatal (incluyendo 14 aeropuertos) al capital alemán, y está presionando para llevar a cabo un nuevo programa de ajuste estructural contra el pueblo griego. Estas son medidas que jamás podrían haber implementado partidos neoliberales.

¿Estos proyectos europeos reformistas representan los intereses de los trabajadores o de la clase capitalista? No necesitamos pensar mucho para responder esta pregunta.

Otro camino para la izquierda

Sólo un partido obrero revolucionario e independiente puede lograr el derrocamiento del capitalismo. Alternativa Socialista no puede jugar ese papel hoy en dia, claro. Ni puede cualquier grupo socialista existente en los EE.UU., pero si los grupos de la izquierda socialista - Alternativa Socialista (Socialist Alternative), ISO, Solidarity, Socialist Action (Acción Socialista), etc - se ha llevado a cabo una campaña basada en el principio de independencia de clase, que podría ser un importante primer paso en la construcción del partido que necesitamos. Ese candidato, obviamente, no tienen ninguna posibilidad de ganar las elecciones, sin embargo podría plantear las demandas que ningún otro candidato propondría, incluyendo Bernie Sanders, ni que haya planteado en estas elecciones hasta el momento: el fin de todas las intervenciones militares de Estados Unidos en el exterior, los derechos de ciudadanía inmediatos para todos los inmigrantes, por la nacionalización de los bancos y el comercio exterior bajo control obrero y popular, y para la echar a la policía de las comunidades latinas y Negras.

Ese candidato no se limitaría a hacer campaña con discursos, sino que apoyaría activamente y participaria en huelgas, protestas y luchas de los trabajadores. Este es el tipo de candidato que tendría la posibilidad de atraer a los trabajadores políticamente más avanzados y los oprimidos y sentar las bases para la construcción de un partido revolucionario de lucha de clases.

En Argentina, hemos sido testigos de un poderoso ejemplo del Frente de izquierda y de los Trabajadores (FIT), una alianza electoral de tres organizaciones obreras revolucionarias - el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), el Partido Obrero (PO) e Izquierda Socialista (IS). Las organizaciones que forman el FIT han presentado una plataforma común basada en la independencia de clase, el antiimperialismo, y un rechazo de toda colaboración con los partidos capitalistas. Juntos han planteado la exigencia de un salario mínimo igual al costo de la vida, el fin de los despidos y el no pago de la deuda externa, y la re-nacionalización de todas las empresas de servicios públicos privatizadas, que gestionen bajo control obrero y de los consumidores, entre otras demandas.

En las últimas elecciones, cientos de trabajadores se presentaron como candidatos para el FIT - trabajadores de base que fueron parte de las luchas y protagonizaron los episodios más importantes de la Argentina de la lucha de clases en los últimos años. Por encima de todo, la FIT hace hincapié en el papel principal de la movilización y la organización de la clase obrera unida a los oprimidos como la fuerza principal detrás de un movimiento revolucionario por el socialismo. Aunque todavía lejos de un partido obrero de masas, el FIT obtuvo más del 3% de los votos a nivel nacional en el año 2015.

Independencia de los demócratas Vs. Independencia de la clase capitalista

Es necesario indicar que un candidato obrero independiente no puede simplemente ser independiente de los demócratas - como el Partido Verde, figuras como Ralph Nader, o incluso el propio Sanders (pre-2015) -, sino que hay que mantener la independencia de clase. Es decir, un partido sin la participación de los capitalistas y que lucha con claridad por los objetivos de la clase trabajadora.

Socialist Alternative dice que unirse al Partido Demócrata fue un error de Sanders y que debería presentarse de forma independiente – una posición similar a la de la ISO y la Solidarity. Esta demanda no sólo pasa por alto el hecho de que Sanders ha sido demócrata de-facto Demócrata durante años – por votar con los demócratas en el Senado el 98% del tiempo y recibir decenas de miles en las contribuciones de campaña de grupos como el Comité de Campaña Senatorial Demócrata - pero también falla para hacer cualquier distinción de clases. El punto no es simplemente que necesitamos un partido independiente de los dos partidos mayoritarios, es más bien, la necesidad de un partido independiente de toda la clase capitalista.

Si bien puede ser cierto que el Partido Verde no cuenta con el apoyo masivo de los capitalistas, su programa sigue siendo un programa burgués. Buscan un "capitalismo sostenible", como si tal cosa fuera posible. No se puede convencer a la clase capitalista para que sacrifique sus beneficios para el bien del medio ambiente o el bienestar de los trabajadores. La única vía sostenible - si por "sostenible" nos referimos a la prevención de la ruina del medio ambiente y el fin de la guerra interminable y la pobreza generalizada - es el socialismo.

En lugar de modelar nuestro partido después del fracaso de los proyectos reformistas en Europa, veamos la experiencia revolucionaria de los bolcheviques - un partido obrero independiente que tomó el poder, puso fin a la participación de Rusia en la guerra imperialista, arrebatado el control de la industria de los capitalistas, y comenzó a construir una nueva sociedad basada no en la opresión y la explotación, sino en la ayuda mutua y la solidaridad. La degeneración estalinista puso en marcha un proceso de reversión de las conquistas de los trabajadores soviéticos, lo que no le quita validez al programa bolchevique.
Desde la izquierda deberíamos reflexionar seriamente sobre los peligros planteados por una campaña a favor de Sanders y considerar la oportunidad para construir, sobre la victoria de Kshama Sawant en Seattle, y llevar adelante una campaña presidencial independiente con conciencia de clase. Sería un ejemplo de gran alcance que no se ve en los EE.UU. en décadas y podría ser el comienzo de una verdadera lucha anticapitalista.

Traducción: Gloria Grinberg







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