Política

CÓRDOBA // OPINIÓN

Scioli quiere más ajustes para los jubilados cordobeses

¿Qué significa para los trabajadores de Córdoba votar por Scioli? Significa darle un voto a quien promete regularizar la situación de la Caja de Jubilaciones de la Provincia y resolver el controvertido tema de la deuda que mantiene la Nación con la Provincia. Para los jubilados cordobeses eso significará un nuevo ajuste, superior al impuesto por la Ley 10.078 de De la Sota.

Noé Silbestein

Delegado departamental UEPC | Agrupación Docentes D-Base

Miércoles 21 de octubre de 2015 | Edición del día

A partir de la ley 10.078, los aumentos a los jubilados se otorgan seis meses después de los que perciben los trabajadores activos. Juan Schiaretti prometió en su campaña derogar esa ley, aunque adelantó que para hacerlo necesita acordar previamente con la Nación. El nombre del acuerdo, lector, ya lo conocés: armonización.

Enrique Ramirez, secretario de la asociación de pasivos AJuPrACor (Asociación de Jubilados Provinciales Autoconvocados Córdoba), señaló a LID: “La armonización consiste en poner la ley provincial en la misma situación que la ley nacional. O sea, el haber jubilatorio de la Caja provincial es del 82%. En la nación es del 1,5% por año, o sea en 30 años tiene el 45% pero no sobre el salario de lo que cobra el trabajador en actividad sino sobre el promedio de los últimos 10 años. Schiaretti modificó el 82% que antes era sobre el salario que cobra el activo y pasó a ser sobre el promedio de los últimos cuatro años. Ya hubo ahí una modificación camino de la armonización. Ahora se pretende llevar el 82% al 45% de los salarios históricos de los últimos diez años. Por eso cobran tan poco los jubilados nacionales. En la Nación hay 5 millones de jubilados que cobran menos de 4.300 pesos”.

Pero hay algo más... en la Nación la movilidad de las jubilaciones es cada seis meses, pero aplicándoseles los índices que corresponden al semestre anterior. En los hechos, es lo mismo que pasa en Córdoba con la 10.078. Lo único que va a derogar Schiaretti es lo (poco) que aún conservan los jubilados provinciales como conquistas. Y los gremios estatales aplauden de pie a Schiaretti y ahora militan para Scioli. Los trabajadores no deben coincidir con la burocracia sindical ni en el cuarto oscuro.

Hace unas semanas, Bossio explicó en Villa María que Scioli quiere armonizar la Caja de Jubilaciones porque “está proponiendo clarificar qué cosas son financiables y cuáles no”. Evidentemente, para el gobierno nacional, el 82% móvil para las jubilaciones entró hace años en la categoría de “no financiable”, mientras la ANSeS otorga préstamos a multinacionales yanquis como General Motors. Scioli va a continuar por esta senda ajustadora, pero con un salto: se propone coordinar con los gobernadores el ataque a los jubilados de las provincias que no armonizaron sus Cajas de Jubilaciones.

Precarización del trabajo, neoliberalismo y desfinanciamiento de las Cajas de Jubilaciones

En términos estructurales, dos son las herencias del menemismo: la baja de los aportes patronales, y la precarización del trabajo. Para garantizar mayor “competitividad” a las empresas, en la década del ’90 se bajaron los aportes patronales y nunca más volvieron a sus valores históricos. En lo que hace a la precarización del trabajo, la ecuación es sencilla: si los trabajadores activos están precarizados o directamente en negro, los ingresos de las Cajas disminuirán sensiblemente. En lo que hace a las cajas de los Estados provinciales, el drama de la consolidación de la precarización laboral en el Estado configura un horizonte de desfinanciamiento inconcebible hace unos años. Este desfinanciamiento se solucionó pagando jubilaciones de miseria.

Entre paréntesis, digamos que las jubilaciones (mal llamadas) “de amas de casa”, más que ser una concesión graciosa del Estado, fueron el reconocimiento de que decenas de miles de trabajadores no podían acceder a la jubilación por haber estado durante años desempleados o con empleos precarios.

El compromiso de “armonización” de las Cajas de Jubilaciones provinciales fue firmado en 1999. La Nación se comprometió a financiar los déficits de los sistemas provinciales no transferidos. A su vez, las provincias debían armonizar en un plazo de 180 días sus sistemas “en función de las pautas nacionales en cuanto al régimen de aportes, contribuciones y requisitos para acceder al beneficio en el futuro”. Esto se hizo para evitar que los gobiernos provinciales fueran demasiado concesivos de privilegios jubilatorios para con sus empleados estatales. Si no, las cajas generarían cada vez más déficits, y a ese rojo lo pagaría la Nación.

Ahora sí se impone una pregunta: ¿es cierto que no hay recursos para pagar el 82% móvil a todos los jubilados? La verdad es que sin afectar la ganancia capitalista, asegurando la continuidad de la precarización laboral y las políticas estrella del neoliberalismo en el desfinanciamiento del Estado, como son el pago de la deuda externa, la privatización de recursos estratégicos y la fuga de capitales, no hay recursos para pagar una jubilación digna.

Como dijo Nicolás Del Caño en el programa “Voz y voto” del diario La Voz del Interior: “Hay 400 mil millones de dólares de argentinos en el exterior, en la última década del kirchnerismo se fugaron 100 mil millones. Por eso planteamos la nacionalización de la banca, la nacionalización bajo control de los trabajadores de todos los recursos hidrocarburíferos y de la minería”. El periodista le preguntó de dónde podrían sacarse recursos rápido, a lo que Del Caño respondió: “Con impuestos progresivos a las grandes fortunas, dejando de pagar la deuda externa. Sólo este año pagamos 13 mil millones de deuda externa”. El Frente de Izquierda propone un salario mínimo igual a la canasta familiar, generando trabajo genuino, y el 82% para los jubilados. Como se ve, son propuestas razonables y posibles de ser llevadas adelante, a condición de gobernar para el pueblo y no para los poderosos.

Un voto útil

Todos queremos que nuestras acciones, aun las más pequeñas, tengan un sentido. Aún más si se trata de votar un presidente, algo “decisivo” que podemos hacer cada cuatro años.

Como queda claro en esta nota, incluso el menos derechista (ponele) de los posibles ganadores viene con un ajuste bajo el poncho. Y ajuste es miseria y calamidades para las grandes mayorías que todos los días movemos el país. Lo que está planteado en la política previsional es que una persona que trabajó toda la vida tenga un ingreso de algo menos de la mitad de lo que cuesta vivir. Si da bronca que se empobrezca a los jubilados, hay que sumarle la tensa desesperación de sentir los ataques sin fin a la educación y a la salud públicas, la desidia ante el problema de la vivienda que muestran estos políticos millonarios.

A esa política, compartida por los cinco candidatos patronales, se le opone la política que expresa Nicolás Del Caño. Votarlo a Nicolás es hacer fuerza para que se escuche, en el marco de una elección interesadamente polarizada entre candidatos patronales, la voz de los trabajadores, las mujeres y la juventud que quiere dejar un mensaje claro para estos tiempos de embestida de los ricos y sus políticos sobre el pueblo: los ajustes no pasarán!!







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