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Sierras Chicas: crónica de una inundación

Entrevistamos a Agustina Baraz autora del libro Bajo Agua - Crónica de una inundación, en el que repasa en primera persona lo vivido por los vecinos de Sierras Chicas el 15 de Febrero de 2015.

Jueves 1ro de septiembre de 2016 | Edición del día

Comenzas el libro con la frase “a las catástrofes las llaman naturales como si la naturaleza fuera el verdugo”, ¿por qué la elegiste?

Primero que nada, soy muy fan de Galeano!

Luego de la inundaciones el gobernador De La Sota dijo que “fue un tsunami que cayó del cielo” intentando amparase en un fenómeno de la naturaleza y desligándose de cualquier responsabilidad como jefe de gobierno. Entonces, quiero decir que no fue una catástrofe natural. Si bien fueron muchos los factores que se dieron al mismo tiempo en la situación, desde el gobierno se cubrieron diciendo que era un fenómeno extremo de la naturaleza, se lavaron las manos con eso, y en realidad hay mucha negligencia y mucho abandono desde el Estado. Por esto me pareció importante retomar esta frase.

El libro tiene claramente dos partes. La primera cuenta sobre los estudios que realizaron profesionales de distintos ámbitos universidad, Secretaria de Recursos Hídricos, Centro de la Región Semiárida, entre otros. La segunda, se concentra en el relato de los vecinos que vivieron la inundación aquel 15 de febrero. ¿Por qué lo dividiste así? ¿En qué querías hacer hincapié en cada parte?

Personalmente me gusta mucho el periodismo que ayuda a pensar. Que enseña y logra dejarte esa chispita que te lleva a decir “quiero saber más, quiero saber que pasó, quiero entender”. Entonces la idea de hacer una primera parte con datos más duro, una primera parte más teórica, es para aquel que agarre el libro sin conocer Sierra Chicas pueda entender cómo se produjo la inundación aquel 15 de febrero, que pudiera entender cuáles fueron los factores. Pero de una manera también no tan científica, tan dura. Poder hacerlo un poco más literario.

Y la división del libro en dos, creo que surgió mientras fui haciendo el trabajo. Yo comencé con la investigación, me dedique un mes y medio puramente a la investigación. Fueron horas, horas y horas en esa primera etapa. Luego comencé con las entrevistas. Entonces, el libro refleja un poco la forma en que trabajé para reflejar el problema de las inundaciones. Pero durante las entrevistas, mientras los vecinos me contaban cosas, algunos datos me servían para agregarlo a la primera parte.

Al principio iba a poner primero las historias de los vecinos, para no comenzar el libro con la parte de datos y estudios, pero me di cuenta que necesitaba contextualizar todas la entrevistas que había hecho. Así que el primer trabajo de investigación quedo en la primera parte del libro.

Mi intención es que aquel que lea el libro pueda entender de manera fácil por qué paso el fenómeno del 15 de febrero del 2015.

En la primera etapa del libro, las investigaciones están cruzadas por la pérdida del bosque nativo. Según tu trabajo, ¿cuáles son los factores principales? ¿Cuáles son las consecuencias del desmonte?

El día de la inundación se conjugaron todos los factores posibles para que ocurriera. El desmonte que venía y que viene avanzando de manera indiscriminada, de forma abusiva contra la naturaleza. El poco control, o mejor dicho el descontrol del crecimiento de las ciudades y localidades: por ejemplo Mendiolaza creció entre 2000 a 2010 más de 10000 habitantes. No hubo y no hay un control siquiera de la diagramación de la ciudad. Los vecinos contaban como muchas casa se construyeron al margen de pequeños arroyos que hoy no son ríos.

Por otro lado, está el manejo del dique La Quebrada. El dique los últimos años estuvo muy mal manejado, no hubo ningún control de la cota del embalse, y principalmente para esa fecha que es una época de lluvia en el que hay que bajar un poco el nivel para regular la crecida.

En el libro también mencionas son los incendios en la provincia.

Si, el 99% de los incendios son de origen antrópico. Sierras Chicas no está afectada tanto por los incendios, pero en el resto de la provincia es un factor muy importante en la perdida de bosques.

¿Cuál consideras que es el aporte de tu trabajo luego de las inundaciones del 15 de febrero del año pasado?

Mi idea para el libro es que los vecinos que vivieron aquel domingo arriba de los techos de sus casas, encerrados en sus casas sin poder salir, o aquellos que sufrieron la perdida de familiares y amigos pudieran tener una voz. Muchos no tuvieron la oportunidad de contar lo que les pasó. Muchos porque no tienen ese lugar para poder contar. El libro es eso, un registro de las historias de los vecinos de Sierras Chicas, lo podes leer de acá a muchos años y conocer esas historias. Mi principal objetivo era contar esas historias lo más fehacientemente posible, para el que lo lea sienta que estuvo ahí.

Cada vez que yo escribía una de esas historias pensaba no en el público que lo iba a leer, sino en la persona de esa historia. Que iba sentir cuando la leyera.

La pelea en Sierras Chicas sigue, ¿sabes que los vecinos de Mendiolaza presentaron un amparo para frenar las obras en El Terron?

Lo que están haciendo en El Terron es una locura. Me parece importante comprender la gravedad de lo que pasa. Los vecinos que vivieron las inundaciones, que estuvieron arriba del techo de sus casas, saben de qué se trata y por eso se oponen al desmonte que genera semejante megaempredimeinto. El gobierno provincial y municipal no les importa, la plata puede más y por eso permiten que esto continúe pasando. Parece que están esperando otra inundación como la que paso en 2015.







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