SANTA FE

Silvia Suppo: a 10 años de su asesinato continúa la impunidad

La militante y exdetenida desaparecida era querellante en causas contra los genocidas como la "Megacausa Rafaela", que además la tenía como testigo clave. Por su crimen sólo se condenó a los presuntos autores materiales, pero no a los instigadores.

Domingo 29 de marzo | 11:48

El 29 de marzo de 2010 Suppo fue asesinada en su pequeño comercio de Rafaela, y tanto la justIcia como el gobierno provincial en cabeza de Hermes Binner se apuraron a dar por sentado el móvil económico. Pero en el local no faltaban casi elementos de valor. Quien gobernaba la ciudad era el actual gobernador, Omar Perotti. Desde el primer momento la familia y organismos de derechos humanos plantearon que se trataba de un crimen político, relacionado con el rol de Silvia como testigo en causas contra los genocidas. Su testimonio había sido fundamental para condenar al exjuez federal Víctor Brusa por crímenes de lesa humanidad tan sólo unos meses antes, en diciembre de 2009.

Su crimen, como la desaparición de Julio López, es producto de la impunidad de los genocidas. Detrás de ellos se reconoce el accionar de los grupos de tareas. La política de negarse a abrir los archivos de la dictadura que mantuvo el kirchnerismo llevó a que los exdetenidos desaparecidos tuvieran que declarar una y otra vez en las causas contra los genocidas, reviviendo las torturas y violaciones, y exponiéndose a las intimidaciones y el accionar de los que habían ejecutado los vejámenes que relataban en los tribunales.

A 44 años golpe y en medio de una crisis sanitaria mundial el gobierno de Alberto Fernández quiere aprovechar la pandemia para legitimar al ejército, asignándole "tareas humanitarias". Pero son los mismos que ejecutaron el golpe genocida de 1976, responden a los mismos intereses. Siguen callando el destino de miles de bebés apropiados durante la dictadura, desaparecieron a López y asesinaron a Silvia. Buscan reconciliar a la sociedad con los militares, los ponen a recorrer las calles, y relegitiman su rol para poder utilizarlos para el control social y la represión cuando el descontento social se profundice.

La "Megacausa Rafaela" y el juicio por su muerte

Silvia Suppo era militante peronista y fue secuestrada cuando tenía tan sólo 18 años, el 24 de mayo de 1977. Ese día también habían secuestrado a su hermano Hugo Suppo, y meses antes a su pareja Reinaldo Hattemer. Durante su desaparición forzada Silvia estuvo detenida en la seccional 4º de Rafaela y en el centro clandestino de detención "La Casita", y luego enviada a la Guardia de Infantería Reforzada como presa legal. Fue víctima de torturas y violaciones, y producto de estas tuvo un embarazo y fue forzada a abortar.

Silvia debía declarar en la "Megacausa Rafaela" seguida a los responsables de las violaciones, embarazo forzoso y aborto forzoso que había sufrido, de la desaparición de Reinaldo Hattemer, las torturas a Jorge Destefani, Hugo Suppo, Ricardo Díaz y Graciela Rabellino y del asesinato de Rubén Carignano. Finalmente en 2018 el Tribunal Oral Federal dio a conocer la sentencia a los militares acusados, ya sin la presencia de Silvia, 18 años después de haberse iniciado la causa y tras el fallecimiento de cinco de los nueve imputados.

En la sentencia Ricardo Ferreyra fue condenado a 16 años de prisión por el asesinato de Carignano, la violación a Silvia Suppo y las torturas de las otras cuatro víctimas; Juan Calixto Perizzotti, por las torturas y tormentos de todas las víctimas y por el aborto forzado a Silvia Suppo, recibió 14 años de prisión; María Eva Aebi, por tormentos y participe necesaria del aborto forzado, fue condenada a 10 años; y para Oscar Farina, por aborto forzado, torturas y tormentos, la sentencia fue de 8 años. Esta fue la primera condena en Argentina por aborto forzado como crimen de lesa humanidad.

Los máximos responsables de la muerte de Silvia aún continúan impunes, y sólo se ha castigado a Rodolfo Valentino Cáceres y Rodrigo Ismael Sosa, acusados de haber llevado adelante el crimen. Ellos obtuvieron una condena a prisión perpetua, pero los policías que borraron pruebas y entorpecieron la investigación, y los instigadores de este crimen político nunca fueron investigados.

Luego de dictada la sentencia Marina Destefani, hija de Silvia Suppo, dijo a La Izquierda Diario: “Realmente estamos muy impactados por la condena. Por un lado, porque no es lo que hubiésemos querido y por otro, estos chicos no son los responsables máximos del asesinato. Esta condena es para mantener y garantizar la impunidad de los responsables más altos. Estamos muy preocupados porque hoy se habló de un crimen común como móvil del asesinato y lo que nosotros venimos sosteniendo desde un principio, es que se trató de un asesinato político por la condición de testigo y querellante de Silvia”.







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