Economía

Sin más interés… que seguir haciendo buenos negocios

Los bancos resistieron la medida oficial, y antes de que se anuncie vienen anticipando sus límites. Quieren defender los márgenes de ganancia más altos del mundo.

Esteban Mercatante

@EMercatante

Viernes 12 de septiembre de 2014 | Edición del día

Después de una primera mitad del año formidable, los bancos se encuentran desde mediados de 2014 tironeando por defender sus márgenes de rentabilidad en los niveles actuales.

El año comenzó con formidables ganancias. Sólo durante el primer trimestre de este año, los bancos amasaron el equivalente a la mitad de las ganancias de todo 2013, es decir 16.104 millones de pesos. Anualizado, esto significaría una duplicación de sus ganancias. El 60% de esas utilidades obedeció a ganancias por apuestas al dólar. De forma inexplicable, el gobierno impuso un límite a las tenencias de activos en dólares recién después de haber depreciado el peso frente al dólar en un 23%. La primer mitad del año siguió de forma igual de auspiciosa para los banqueros: en el primer semestre del año la rentabilidad del sistema bancario argentino ascendió a 66.219 millones de pesos, un aumento del 80% respecto al mismo período del año anterior.

Después de tan próspero comienzo de año, comenzaron los tironeos. El 10 de junio, el Banco Central anunció topes a las tasas que pueden cobrar los bancos por sus créditos. Al mismo tiempo el Banco Central estableció también “nuevas reglas sobre comisiones y cargos de productos y servicios financieros básicos”. Los bancos y las emisoras no financieras de tarjetas de crédito tendrán que solicitar “autorización previa del BCRA para aplicar aumentos al costo”.

Esto fue seguido por la presión para concretar el anuncio de ayer. Podría parecer que todo esto poda la rentabilidad de los bancos. Pero no hay que engañarse: el sistema bancario argentino lidera el ranking mundial en rentabilidad sobre patrimonio neto (ROE). Chiquito pero rendidor. Lo que es más, gran parte de esa rentabilidad se logró cargando los costos de financiamiento sobre el consumidor minorista. A lo sumo, los márgenes de rentabilidad se acercarán un poco a los promedios internacionales, bajando de los altísimos niveles actuales.

Entonces, poca mella hará a la banca este plan, por muchas lágrimas de cocodrilos que vengan derramando representantes de las finanzas. Más aún porque con la liberación de hasta un 16% del encaje de estos préstamos, se abaratan los costos de transacción y permiten a los bancos ampliar su volumen de operaciones.
Sin embargo, “Ahora 12” viene con la pólvora mojada, porque yerra el diagnóstico. Las declaraciones del ministro apuntaron al “desánimo” para explicar la retracción del consumo. Y de fondo la evaluación es que las tasas más caras y la desaparición de las cuotas explican la caída de las compras, que disminuyó 9,3 por ciento en agosto respecto de igual mes de 2013 y acumula un 7,6 por ciento en lo que va del año. Seguramente no ayudaron. Pero la razón de fondo no está ahí. Está en el ajuste que el gobierno aplica al mismo tiempo que niega. Ajuste que se plasmó en el mazazo que significó la devaluación de enero, cuyos efectos en los precios hicieron que los salarios vayan a perder en promedio un 7 por ciento de su poder de compra. Y que significó un crecimiento del desempleo, que llegó al 7,5 en la última medición. Es la perspectiva de deterioro de los ingresos y de inseguridad laboral, y no la ausencia de crédito en cuotas el principal motivo por el que cae el consumo. Aunque “Ahora 12” pueda darle algún empujón a las compras financiadas, no va a lograr tapar el ajuste y sus efectos sobre el pueblo trabajador.







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