Sociedad

CORONAVIRUS EN EL AMBA

Sin testeos masivos ni agua: ya hay 37 casos de Covid-19 en el Barrio Cabezas de Berisso-Ensenada

A ciegas, sin testeos masivos, se dispararon los casos y los intendentes de Berisso y Ensenada desplegaron un operativo aislando parcialmente la zona. El contraste del discurso oficial con la vida diaria las familias que viven hacinadas y sin condiciones mínimas de protección e higiene.

Miércoles 3 de junio | 13:00

Según relatan los vecinos, el primer caso de coronavirus que supieron fue el de un hombre con fiebre que asistió tres veces al hospital y enviado de vuelta a casa por adjudicarle los síntomas a su hipertensión y otras enfermedades preexistentes; recién la última vez le realizaron el test y dio positivo. Desde entonces el barrio se organizó a través de un grupo en el que definen tareas como la ayuda a quienes no pueden salir de sus casas. Al tratarse de un virus que muchas personas transitan de manera asintomática y en un lugar donde las medidas de higiene y aislamiento se dificultan, los temores crecen entre la población.

“Esto es algo nuevo y la gente lo vive con nervios y estrés. Porque no es solo la cuarentena sino las personas que están infectadas y son cercanas. Todo eso genera temor. Las personas prefieren hacerse el hisopado no porque tengan síntomas sino porque quieren estar seguras” argumentó un vecino en diálogo con La Izquierda Diario el día lunes, cuando se confirmó la situación de foco de contagios en el lugar.

A CIEGAS SIN TESTEOS


Los testeos a las familias de los barrios donde empiezan a aparecer casos positivos son una medida elemental para saber a ciencia cierta cuántos casos reales (incluso asintomáticos) hay y poder definir las medidas sanitarias a tomar. Recién al día de hoy y con un salto exponencial de casos confirmados, la Directora asociada de la Región Sanitaria XI, Graciela Matovik en declaraciones a la prensa anunció que los intendentes en conjunto con el Gobernador Axel Kicillof trabajan para definir medidas, pero que a partir de ahora analizarán “a todo asintomático” con hisopados.

Hasta entonces, los testeos en el barrio Cabezas fueron a cuentagotas. Una mujer cuya vecina fue trasladada al dar positivo el día lunes y encontrarse en gravísimas condiciones habitacionales, nos contó: “vinieron del SAME entre Berisso y Ensenada y se la llevaron (a la persona infectada) creo que al Hospital de Punta Lara, no sé si es verdad o mentira, pero la llevaron con sus nenes. Ella vive en una condición muy precaria, tiene dos nenes de 6 y 10 años con los que comparte una camita. Su baño está al fondo y no tiene techo porque se lo voló una tormenta, así que para higienizarse creo que lo hacen muy poco por la misma situación económica que estaban”.

Consultó entonces por un test para ella y la respuesta fue negativa con el argumento de “yo la veo que no tiene nada señora” a pesar de haber aclarado que “vivo a dos metros de la vecina que se infectó, a los niños siempre los llamo y les daba de comer cuando tenía para que coman calentito pero me dijeron que no me lo van a hacer. Nada más para los que tienen los síntomas.” Entonces puntualizó las necesidades de la parte de atrás del barrio “Primero deberían desinfectar de punta a punta el barrio, y acá en esta recta donde vivimos más, porque acá dieron positivos 5 casos, somos los que vivimos en paralelo a los rieles del tren. También tiene que desinfectar con este problema del arroyo que tenemos pegado que se suma más a los problemas, y sobre todo la economía, que no hay trabajo y gente que necesita mucha ayuda.”

“Y toda la gente que estuvo o se cruzó con gente infectada ¿qué pasa? Siguen circulando” continuó la vecina, recordando la primera vez luego de 70 días de aislamiento, que se hicieron presentes Intendentes Mario Secco y Fabián Cagliardi: “Nos hicieron oler la cinta y nos tomaron la fiebre a todos casa por casa, pero el de coronavirus no. Ellos vinieron cuando teníamos 3 casos confirmados, ahora tenemos más y no sabemos cuántos más. Hay que hacer test a los que tuvieron contacto y a todas las familias porque pueden no tener síntomas y contagiar.”

EL AGUA


Como en gran parte de barrios y asentamientos del país, la falta de agua potable o las pésimas condiciones de acceso a ella son una constante. El caso de la Villa 31 de Capital Federal es un terrible ejemplo de las políticas definidas para los sectores de trabajadores como los de este barrio bonaerense, sometido a las peores condiciones, donde al hacinamiento y a los problemas estructurales de vivienda se le suma la falta de agua.

Al respecto una vecina contó: “tenemos problemas con el agua y es fundamental para cuidarnos ahora para la higiene, no hay presión en el barrio y en el fondo (del barrio, en referencia a la zona más empobrecida) ni tienen (red de agua potable).”

Aclaró además que por parte del Gobierno (en todos sus niveles) nunca recibieron botellones de agua ni acercaron al lugar camiones cisterna, y recordó: “en un momento la comisión de los vecinos barrio arregló algo porque la tierra había aplastado un caño, pero sale muy poquita agua. Me levanto a la madrugada para lavar ropa o junto en baldecitos según la cantidad que salga.”

Otra señora que vive hacia el fondo, en la parte de más precaria del barrio, reflexionó al respecto: “el virus crece más en esta situación económica, y porque tampoco hay cloacas, ni desagües, ni agua potable. Los que viven en la parte de adelante quizás están un poquito mejor pero tienen más hijos y no pueden salir a trabajar porque están en cuarentena entonces ¿de dónde sacan para comer y alimentarse bien y mantener las defensas?” a lo que agregó: “ahora el recolector no pasa más por acá, tenemos que botar la basura a la entrada del barrio. Todo eso suma más al problema.”

EL TRABAJO Y LA PRECARIEDAD DE LA VIDA


El aislamiento preventivo y obligatorio afecta sobre todo a quienes se encuentran en peores condiciones laborales, quienes viven de lo que ganan a diario o quienes son despedidos o cesanteados pese al Decreto que los prohíbe, o que deben vivir con un subsidio miserable de 10 mil pesos por única vez, en caso de tener la suerte y ser aprobados para percibirlo. Otra vecina que trabaja como empleada doméstica y como precarizada en el sistema de salud nos contó: “Estoy en cuarentena desde que empezó. Trabajo en casa doméstica pero mis empleadores tienen patología de riesgo así que no voy. Como enfermera trabajé hasta abril que se me venció el contrato y no me renovaron. Del gobierno me anoté para los 10 mil y supuestamente salí, pero todavía no lo cobré”; a lo que agrega “a cuenta gotas me cae de a poquito (el sueldo de empleada), y me sirve porque soy sostén de mi familia, pero acá hay mucha gente que trabaja del día a día y ahora no tiene nada.”

Otro vecino habló sobre la falta de trabajo: “en los últimos años faltó trabajo y subieron todas las cosas (el precio), es más difícil comprar y peor ahora que estamos así. Hasta en albañilería falta trabajo y muchísima gente acá trabaja de eso. Aparte que al subir el dólar no más ya tu sueldo vale menos, tu dinero vale menos y ese es un problema para todos nosotros.”

SIN DINERO PARA SALUD


Convencido del discurso que agita el Gobierno sobre los pocos recursos que tendría el Estado para destinar a salud y prevención de la pandemia mientras destina millones pagar deuda externa o subsidiar empresarios, un testimonio apunta a la duda que quieren instalar: “todos pensamos que va a haber una etapa de crisis en la que se necesitaran muchos recursos y eso me hace dudar si hay que exigirles más para que se haga a todo el barrio o solo para los que tienen síntomas”, pero a la vez reflexiona que “desgraciadamente nos dejaron en un mal estado económico a todo el país y estamos pagando las consecuencias los que menos tenemos.”

Mientras se refuerza la política de militarización de los barrios, los aislamientos con personal policial tal como lo sostienen efuemísticamente desde la Secretaría de Salud ante los medios, “no se descarta la posibilidad” de hacer un bloqueo en los alrededores del barrio, tal cual realizó el gobierno de Axel Kicillof en Villa Azul.

“No me parece” reflexinaba entnces una vecina, “porque no todos están contagiados. Lo que tienen que hacer es más testeos y quien esté infectado que cumpla la cuarentena. Somos más de 300 familias. Aunque muchos seamos extremadamente cautelosos, te podés contagiar pero el control tiene que ser médico no de la policía, y como dijimos en el grupo (en referencia al grupo de vecinos de whatsap) quien estuvo en contacto con los que ya sabemos que son positivos, que haga la cuarentena.”

Y otra agregó: “No nos pueden estar marginando, que no vayan al fondo porque somos los infectados, y hay prensa que se agarra de eso para que nos tomen como los peruanos despectivamente, como lo último, y nosotros decimos que somos lo mismo peruanos que chilenos o argentinos, todos igual, y que el coronavirus nos da a todos. Acá capaz un poco más por las condiciones en las que se vive en este barrio, en eso hay que darles la razón.”







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