Sociedad

EDUCACIÓN / EVALUACIONES DOCENTES

Tarjeta Roja a las evaluaciones docentes

Con la mentira de lograr una mayor “calidad educativa”, Macri intenta utilizar el mecanismo de las evaluaciones docentes para generar despidos masivos de trabajadores de la educación.

Nahuel Rodriguez

Delegado Escolar | Agrupación Docentes D-Base/Lista Fucsia

Miércoles 3 de agosto de 2016 | Edición del día

El pasado 12 de julio, en Purmamarca (Jujuy), el presidente Mauricio Macri, junto a gobernadores de todo el país y al Ministro de Educación, Esteban Bullrich, lanzó la iniciativa “Compromiso por la Educación”, donde se acordó avanzar con la obligatoriedad del nivel inicial a partir de los tres años de edad y la creación del Instituto de Evaluación de la Calidad y Equidad Educativa.

Como ocurriera con la reforma educativa mexicana, la que fuera repudiada y dejara un saldo de 10 maestros muertos y más de 60 heridos por la brutal represión de la policía en el Estado de Oaxaca, en nuestro país, con la excusa de mejorar la “calidad educativa” se pretende terminar de forjar un gran pacto entre el poder político nacional, los organismos financieros y el empresariado local e internacional y avanzar sobre los derechos de los trabajadores docentes y el sistema público de enseñanza.

Para lograr esta “mejora” en la calidad de la educación el gobierno propone considerar como termómetro de referencia los datos del Informe PISA, elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), también conocida como << club de los países ricos>>, y focalizar su intervención en la evaluación permanente de docentes y alumnos.

Centrando el discurso en la necesidad de tener docentes preparados, capacitados y con las mejores condiciones para estar en el aula, el gobierno apunta a fijar términos excluyentes para el ingreso y la permanencia en el servicio. Midiendo el “desempeño docente” con criterio empresarial y dando vía libre a despidos masivos cuando el “ahorro” en el gasto público lo requieran, el gobierno de Macri intentará congraciarse con el mercado produciendo un ajuste considerable en el gasto educativo e incorporando transformaciones laborales basadas en los criterios neoliberales de productividad y eficiencia.

Estas políticas pueden ser implementadas gracias a las leyes neoliberales impulsadas durante el menemismo y que permanecieron invariables durante 12 años de gobierno kirchnerista, como el centralismo pedagógico y el financiamiento descentralizado por provincias.

En su estrategia de marketing político, el macrismo, con su campaña “si no mejoramos la educación, todo se derrumba”, apoyada por fundaciones empresariales tales como Bunge y Born, La Nación, Córdoba Mejora, CREA, entre otras y ONGs religiosas y del capital privado, intenta imponer una lógica de mercado basado en la “meritocracia” y la privatización de la educación pública, y así presionar y responsabilizar de los fracasos escolares a los trabajadores.

Culpabilizar a los docentes por los problemas que acarrea un sistema educativo saqueado y atacarlos por no ser suficientemente explotados como ellos quisieran no es algo novedoso, recordemos cuando la expresidenta Cristina expresó: “Con trabajadores que gozan de estabilidad frente al resto de los trabajadores, con jornadas laborales de 4 horas y 3 meses de vacaciones, cómo es posible que sólo tengamos que hablar de salarios y no hablemos de los pibes que no tienen clases ”.
Pegarle a los docentes pareciera ser el deporte preferido de los gobiernos ajustadores de Macri y Schiaretti, que nos tienen a los cachetazos mientras el arbitraje de las direcciones sindicales no aparece.

Imponen recortes, suben los precios y los impuestos, aplican “tarifazos” de gas y de luz, pero los salarios siguen mirando quietos desde abajo el crecimiento de la inflación. Mientras tanto, el secretario de UEPC, con la almohada marcada y sus manos todavía húmedas nos recomienda buscarnos otro trabajo, como “acostumbraba” hacer él cuando trabajaba.

Desde la agrupación Docentes D-Base estamos convencidos de que una mejor calidad educativa no consiste en evaluaciones ni despidos, una mejor calidad educativa significa mayores salarios y mejores condiciones de trabajo para los docentes, y rechazamos los ataques privatizadores hacia la educación pública. A los ajustes que venimos sufriendo solo podemos enfrentarlos con la lucha de los trabajadores organizados, por lo que exigimos a las conducciones de CTERA y UEPC que rompan la tregua y convoquen a un paro nacional activo con urgencia.

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