Cultura

RESEÑA

“Todos somos normales”: una novela de diversidad sexual

Opinión de un estudiante de primer año de la escuela secundaria de comercio N° 2 “Malvinas Argentinas” de Jujuy sobre una novela juvenil que expone las consecuencias violentas de la heteronormatividad.

Viernes 1ro de noviembre | 21:25

Antes de empezar, he de aclarar que no voy a mencionar por nada el “Anexo”, puesto que la historia principal es más fácil. Además, es evidente que fue utilizada de “relleno” (opinión personal).

“Todos somos normales” fue escrita por María Florencia Méndez y Belén Hernández, siendo éste su primer libro.

La historia nos presenta a Guadalupe y Micaela, una pareja considerada “anormal”. Un día van a la casa de Sebastián, para terminar un trabajo, acompañadas de Mailén, “el personaje plano” (sin profundidad psicológica, un personaje con personalidad poco desarrollada); Sofía, “a la que a nadie le importa”; Pedro, “el que reprime la ira”; y Sebastián “el pecador”. Al transcurrir las horas, se desarrolla una pelea que desencadena todos los problemas del libro.

Si vemos la portada nos daremos cuenta de que los personajes femeninos son presas y los masculinos son depredadores. Hasta ahí todo bien, pero luego nos damos cuenta de que Sebas es un zorro, Sofía una oveja y Guada un conejo: el zorro ataca a ambos animales. En el libro ellas son atacadas por Sebas de manera verbal, física y sexual.

Puntos malos de la novela

Principalmente Mailén y Sofía son personajes muy planos, tan planos como la tierra antes de 1492. Sofía es un ejemplo de las secuelas de la ruptura de un noviazgo tóxico.

También creo que el hecho de que Sebastián sea un maldito genio de capítulo a capítulo y “evolucione” de repente, no está muy bien, pierde demasiada credibilidad, pero sigue siendo un buen personaje.

Creo que esos son únicos los puntos a mejorar.

Puntos positivos

He de admitir que los flashbacks son muy útiles para comprender la relación de la protagonista. Otro punto positivo sería el mensaje que nos deja: “Todos somos normales, pero no todos somos comunes”.

Escuchar hablar de gustos de comida (es un ejemplo) es común, pero hablando de sexualidad se comienza a usar la palabra “normal”, ¿por qué? No tengo idea, pero este libro busca cambiar eso.

Además, los personajes son muy creíbles, yo pude sentir su incertidumbre y el desenlace me dejó impactado.







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