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Trabajadora denuncia explotación laboral en el hospital privado Villa Dolores

Lunes 16 de enero de 2017 | 09:30

Con un salario de Bs. 1500, por debajo del mínimo nacional, y más de 56 horas de trabajo semanales, mujer trabajadora denuncia precariedad y acoso laboral.

“Se niegan a pagar el salario mínimo, no reconocen horas extras y el presupuesto asignado no alcanza ni para cubrir las necesidades alimenticias de los pacientes”, señala en entrevista con La Izquierda Diario. La situación de explotación laboral denunciada por la ayudante de cocina del hospital privado Villa Dolores (Av. Arica, ciudad de El Alto), Silvana Lipa, es la ejemplificación de lo que muchos y muchas trabajadoras viven cotidianamente: no sólo son violados sus más básicos derechos laborales, sometiéndose a una alta precariedad, sino además sufre amedrentamiento y acoso frente a la denuncia de su situación.

"Yo necesito el trabajo, por eso continúo ahí, pero no tenemos sueldo fijo ni salario acorde al mínimo nacional, se aprovechan de esa necesidad", señala la trabajadora. Su sueldo actual, según relata, es Bs. 1500, y pese a trabajar más de 8 horas diarias (arriba de 9 horas normalmente, de lunes a sábado) no se reconocen horas extras y no se les otorga ningún beneficio social (en su caso, lleva trabajando ya casi cinco meses en el lugar y aun así se le niega este derecho, como a varias de sus compañeras).

Se suma a esto el hecho de que habitualmente faltan insumos fundamentales para la cocina y el aseo de su área, y otras necesidades como las requeridas para el tratamiento de los pacientes. Silvana cuenta que muchas veces son las propias trabajadoras de cocina quienes se ven obligadas a comprar ciertos alimentos, aumentando dinero de sus propios bolsillos, ante el limitado presupuesto con el que cuentan: “lo hacemos porque la comida debe estar lista como sea, pues los pacientes necesitan alimentarse y se nos exige cumplir con el trabajo”.

Silvana describe la conducta de la dueña del hospital, relatando uno de los hechos que la motivaron a hacer una denuncia pública:

"Una mañana nos quedamos sin gas completamente, pese a que avisamos a la patrona hace una semana y más que quedaba poco, por lo que fui a comprar pero no sabíamos que ese día, jueves, no pasaba el repartidor de garrafas. Toda la mañana estuvimos en busca de gas y la dueña nos dijo que no compremos de la tienda pues el costo es más elevado, 27 a 28 Bs., y que si lo hacemos, repondríamos de nuestro dinero. Ese día los pacientes almorzaron a las 13:30 de la tarde y se nos llamó la atención por haber comprado de la tienda.”

Silvana denuncia que esta situación se repite constantemente en el área de cocina, pero también relata casos sobre el área de enfermería: “…las enfermeras y el personal en general ha sufrido falta de materiales y servicios programados para los pacientes; incluso una enfermera tuvo que acudir a otro hospital que está como a 5 cuadras, para comprar Adrenalina, utilizada para reanimación de pacientes en estado crítico. Imagínese, una persona casi fallece porque los gerentes no organizaron (y aún no lo hacen) la administración de estos insumos para los casos de emergencia", expresa Silvana con preocupación. Al reclamar a la patronal por todas éstas faltas y violación de derechos, ésta obrera señala haber sido amenazada por la dueña del hospital, la señora Amalia Arcani.

Lamentablemente, en este hospital los trabajadores y trabajadoras no cuentan con sindicato. Aunque sí se haya decidido hacer la denuncia procedente, no existen manera de confiar en el Ministerio de Trabajo, pues éste ha demostrado en diversas ocasiones estar dispuesto a ignorar los problemas laborales como fue el caso de las trabajadoras de La Paz Limpia durante meses, o más aún, pisotearlos al servicio de los intereses patronales y el ajuste ante la crisis económica, como el caso de los y las más de 900 trabajadoras de ENATEX. Una vez más, queda claro lo necesario que es consolidar la organización de los trabajadores y trabajadoras, y poner cada una de sus instancias al servicio de la defensa de las millones de personas que como Silvana, se ven expuestos a la precariedad y abuso.

Al finalizar la entrevista, la trabajadora señaló: “Yo hago la denuncia esperando que también sea motivación para que mis demás compañeras y compañeros no callen, puesto que muchos se fueron en silencio, se agotaron y nunca denunciaron. Yo exijo que se dejen de violar mis básico derechos; que se me cancele la totalidad mi salario al mínimo nacional, que se me reconozcan mis horas extras, que se me cancele mi aguinaldo, que me den mis beneficios sociales y mejores condiciones laborales y seguridad laboral”.







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