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Trabajadores de YPF: la crisis es de nosotros, las ganancias son ajenas

La cámara empresaria de contratistas cautivas de YPF y su organización sindical nacional acordaron un recorte del 40% de los sueldos a los trabajadores suspendidos por aislamiento obligatorio, y una bonificación a las arcas sindicales de 2 mil pesos por trabajador, que serían para asistencia social. Como “contrapartida” el gremio promete paz social.

Lunes 11 de mayo | 10:53

El 27 de abril la Federación Sindicatos Unidos Petroleros e Hidrocarburíferos (F.S.U.P.e.H.) y la Cámara de Empresas Petro-Energéticas de la República Argentina (C.E.P.E.R.A.) firmaron un acuerdo a 60 días que define la situación de todo el personal contratado por las empresas tercerizadas cautivas de la compañía de combustibles de bandera: en adelante cobrarán sólo el 60% de su sueldo (el 50% ya sería subsidiado por el Estado Nacional). Es una medida que afecta a alrededor de 15 mil trabajadores de todo el país.

A través de la firma de dos actas acuerdo entre sindicato nacional y cámara empresaria del sector (donde resulta difícil distinguir el inicio de uno y el final de la otra) se estableció este brutal recorte de salarios netos a partir del 1 de abril y por si fuera poco, puntualiza que en caso de que los trabajadores reciban algún beneficio asistencial del Estado Nacional, las empresas sólo se verán obligadas a abonar la diferencia que permita redondear el monto equivalente al 60% del sueldo, y que aun así quien se encuentre suspendido deberá estar a disposición del empleador durante la vigencia de la suspensión.

Como no hay puntada sin hilo, en una segunda acta firmada en la misma reunión y homologada también por el Ministerio de Trabajo, las empresas representadas por C.E.P.E.R.A. acuerdan una “colaboración extraordinaria” para apoyar los “esfuerzos económicos” de los sindicatos de Primer Grado, abonando el equivalente a dos mil pesos por única vez por cada trabajador afiliado y beneficiario de la obra social OSPE que se otorgarían con el fin de aportar a programas de asistencia social (está claro, no es dinero para los trabajadores, sino dinero por cada uno de ellos).

Por si fueran pocas las noticias de mal gusto, los trabajadores también fueron destinatarios de un video del nuevo CEO de YPF Sergio Affronti en el que se mostró acongojado por la “situación crítica desde punto de vista financiero y operativo” que atraviesa el sector, pero acto seguido aseguró estar “convencido que esta crisis muy profunda y dolorosa que va a requerir grandes sacrificios para salir, es una oportunidad para ordenarnos, reorganizarnos y prepararnos a crecer con más fuerza y empuje".

Y como si no se estuviera recortando calidad de vida, derechos y continuidad del trabajo a través de acuerdos espurios con las cúpulas sindicales, agregó que sabe “del talento, el compromiso y el coraje de todos los ypefeanos, y que juntos saldremos adelante”; aunque no lo dice, él también sabe (y es parte) de los grandes acuerdos entre empresas y gremios en todos los niveles, de subsidios estatales para pagar el 50% de los sueldos que las empresas no están dispuestas a pagar, del papel mojado que es la ley antidespidos -próxima a perder vigencia por sus plazos- y lo que está resultando en los hechos una verdadera reforma laboral amparada por (y en este caso superadora de) los acuerdos entre la CGT y la UIA.

Como si las petroleras no recibieran además suficientes beneficios con los sucesivos “barriles criollos” acordados Gobierno Nacional que les permite que las caídas del precio internacional del crudo no impliquen una baja en las tarifas que todo usuario de naftas paga y seguirá pagando con sobreprecios. Como si además los accionistas junto al directorio de YPF no se hubieran garantizado desde el año pasado un fondo de reserva de 4.800 millones de pesos que utilizarán para repartirse y del cual no piensan destinar un solo peso para evitar recortes de sueldo, despidos encubiertos (o descubiertos) y suspensiones durante la pandemia de coronavirus.

Ante todo esto, el Secretario General de S.U.P.E.H Ramón Garaza en un programa radial de FM 96.3, acusó a los trabajadores de “querer quedarse en su casa a boludear"en vez de ir a la fábrica mientras rige el aislamiento obligatorio.

Mientras crecen los temores y la bronca entre trabajadores y trabajadoras de todo el país, patronales y burocracias petroleras finalizan las actas con el mismo intento de conjuro y amedrentamiento, lo pactado se cumple “siempre que las entidades sindicales mantengan la paz social a todos los efectos y cumplan los mecanismos de resolución de conflictos establecidos en los Convenios Colectivos correspondientes”, no sea cosa que los trabajadores caigan en la cuenta que sólo en 2019 YPF obtuvo de ganancias 187.000 millones de pesos (equivalente a $512 millones por día), más que suficiente para hacer frente a los días establecidos de cuarentena con el pago efectivo y total de sueldos a los trabajadores afectados también por el aumento de la carestía de la vida.

YPF Sociedad Anónima

En resumidas cuentas, la empresa más importante del país se comporta igual que el resto del empresariado, que desde el comienzo de la pandemia aprovecha para descargar los costos de la crisis sobre los trabajadores.

Mejores cosas se podrían esperar de la petrolera con mayoría estatal cuya “recuperación” fue presentada como la gran gesta del gobierno kirchnerista luego de las privatizaciones del –también peronista- gobierno de Carlos Menem, cuando las empresas amasaron fortunas cada vez mayores arrasando las conquistas de los trabajadores, las riquezas del subsuelo terrestre y el saqueo a los pueblos originarios, de lo cual aun no se ha vuelto un paso atrás.

El único proyecto que desde sus inicios plantea el fondo del problema es el proyecto de ley presentado en 2015 por el Frente de Izquierda en cuyos fundamentos establece que “las empresas estatales sin control obrero no permitieron que la renta hidrocarburífera significara una mejora en las condiciones de vida del conjunto de la población, beneficiando a las camarillas gobernantes que disponen de esos recursos. Al no aportarse parte de esa renta al desarrollo de otras industrias, de la educación y la salud públicas, de planes de viviendas y de energías alternativas, se hipoteca el futuro energético y económico, y la salud y bienestar del pueblo trabajador. En ese contexto la nacionalización de toda la industria hidrocarburífera bajo control de los trabajadores y el pueblo pobre, se demuestra como un acto de soberanía nacional elemental".

Aquí podés leer el proyecto de ley completo.







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