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Tras 116 días, los trabajadores de la Universidad de San Pablo vencen y finalizan la huelga

Los trabajadores de la Universidad de San Pablo (USP) decidieron el viernes finalizar la huelga que llevaba casi cuatro meses, durante una asamblea en la que solo hubo cuatro abstenciones. Con el apoyo de estudiantes y docentes de la USP y de otras universidades estatales paulistas, como la Unicamp y la Unesp, los trabajadores vienen de protagonizar la huelga más larga de la historia de la universidad contra los diversos ataques de la rectoría y el gobierno.

Fernando Pardal

San Pablo

Sábado 20 de septiembre de 2014 | Edición del día

Declarada inicialmente contra el ajuste salarial impuesto por los rectores de las universidades, que se negaban a cualquier tipo de aumento, la huelga se extendió y enfrentó ataques aún más profundos, como la desvinculación de los hospitales universitarios (de la esfera de las universidades) y un plan de “retiros voluntarios” que tenía como meta eliminar a un tercio de los trabajadores de la universidad.
Basándose en la organización de un comando de huelga con delegados electos en cada facultad y edificio de la USP, los trabajadores y trabajadoras lograron llevar adelante medidas como piquetes en los lugares de trabajo y actos en las calles que levantaban las demandas de la población. Como fue el caso de la donación de sangre colectiva para denunciar el calamitoso estado de la salud pública. Además de eso, la huelga de la USP desplegó acciones de solidaridad con otras luchas obreras como la de Lear y Donnelley en Argentina, o la huelga del metro de San Pablo. Con estos métodos los trabajadores fueron capaces de derrotar las duras ofensivas de la rectoría, como el recorte de salarios de los trabajadores en huelga, la represión policial a los piquetes o la prisión absolutamente ilegal de uno de los delegados del comando de huelga durante 45 días.
De forma inédita la huelga de la USP fue llevada ante la justicia, pero la fuerza de los trabajadores permitió imponerle al tribunal que obligase a la rectoría a conceder un reajuste salarial del 5.2% y un bono salarial retroactivo, con este reajuste, al primero de mayo. Además de eso, fueron revertidos los recortes salariales y el intento de la rectoría de imponer la reposición de las horas de trabajo caídas durante todo el tiempo que duró la huelga, es decir 920 horas. Esta reposición fue reducida a un máximo de 70 horas y abierta a la negociación en cada facultad. La primer negociación, en la facultad de asistencia social ya consiguió imponer la no reposición de horas, sentando el precedente para que las demás facultades y unidades de la universidad reviertan completamente esta penalidad.
La asamblea que decidió el fin de la huelga fue por completo emocionante y estuvo repleta de homenajes a los que permitieron que se obtuvieran estas conquistas, como por ejemplo los dirigentes más antiguos del sindicato (SINTUSP), que durante décadas mantuvieron la tradición combativa y democrática en la organización sindical. Esto se llevó a cabo en contraposición a la tendencia general liderada por la CUT se transformar a los sindicatos en órganos de conciliación de clase en el país. Los trabajadores también plantearon su solidaridad con la lucha de lso trabajadores del correo que se inicia ahora, y manifestaron su repudio a la policía que el jueves asesinó a un vendedor ambulante en la ciudad.
Si bien han definido finalizar la huelga luego de estos 116 días de lucha, los trabajadores se mantendrán organizados y en estado de alerta para combatir las medidas que no fueron derrotadas, como los “retiros voluntarios” del Consejo Universitario. De la misma forma, para hacer cumplir y mantener bajo vigilancia de los trabajadores la garantía arrancada públicamente al gobernador del PSDB, Geraldo Alckmin, de no desvincular a los hospitales universitarios y centros de salud de las universidades públicas.







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