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Tras las elecciones, Trump fuerza la renuncia del fiscal general Jeff Sessions

Trump comienza una "limpieza" de su gobierno tras las elecciones de medio término. La primer cabeza en rodar es la del fiscal general, Jeff Sessions. El rusiagate de fondo.

Juan Andrés Gallardo

@juanagallardo1

Miércoles 7 de noviembre | 17:57

A pesar del discurso de Trump, que dijo que el resultado de las elecciones había sido un gran triunfo y que ahora todo iba a ser más fácil, la verdad es que el peso de haber perdido el control de la cámara baja y sentir la desaprobación en unas elecciones que había construido como un plebiscito de su gestión, está lejos de parecerse a un triunfo.

Sin que haya pasado un día de las elecciones, y tras haber repartido culpas entre los republicanos que no se alinearon con él, los medios de prensa y las fake news, Trump inició una limpieza de su gobierno que no podía hacer en medio de la campaña.

El primero en caer fue el fiscal general Jeff Sessions. Trump anunció vía Twitter la salida de Sessiones, que presentó su renuncia al cargo a petición del magnate.

"Nos complace anunciar que Matthew Whitaker, jefe de gabinete del fiscal general Jeff Sessions en el Departamento de Justicia, se convertirá en el fiscal general en funciones de EE.UU.", anunció Trump.

Sessions, por su parte, publicó una carta en la que confirma que presentó su renuncia a pedido del presidente.

La relación de Trump y Sessions fue mala desde el principio de su gobierno, y terminó en una pelea pública que tuvo como trasfondo las investigaciones sobre la injerencia rusa en las elecciones de 2016, conocida como Rusiagate.

La pelea había comenzado en marzo de 2017 cuando Sessions se negó a supervisar la investigación sobre los lazos con Rusia, lo que dio lugar al nombramiento de un fiscal especial para que tome el caso. Ese fiscal fue Robert Mueller, que viene reuniendo pruebas contra Trump.

Sessions volvió a enfurecer a Trump cuando a fines de 2017 dijo que recordaba una reunión de marzo de 2016 entre un exasesor de la campaña del presidente y funcionarios rusos. La declaración fue tomada rápidamente por el procurador especial Mueller, que aceleró las investigaciones.

El magnate neoyorquino ha atacado regularmente al fiscal general, echándole la culpa por haber relacionado su campaña con los rusos.

Si bien Trump ya había adelantado que deseaba reemplazar a Sessions, varios parlamentarios y funcionarios de su gobierno le sugirieron que no era buena idea hacerlo antes de las elecciones de medio término, ya que podía tener consecuencias negativas para la elección de los republicanos.

La salida de Sessions, a solo un día de las elecciones de medio término en las que los republicanos perdieron el control de la Cámara Baja, solo deja en evidencia el temor del presidente ante una posible investigación pedida por esta Cámara. Si bien es imposible que algo así llegue efectivamente a un impeachment, que debería ser aprobado por dos tercios de un Senado en manos de los republicanos, Trump puede sentir el drama de quedar entre las pinzas de una investigación parlamentaria y la del fiscal especial Mueller.

Por ese mismo motivo el presidente mandó este miércoles un mensaje doble a la mayoría demócrata en diputados. Mientras que les sugería que Nancy Pelosi, una figura del estáblishment demócrata, quede a cargo de la presidencia de la bancada y la llamaba a negociar, amenazó a los opositores con que si empiezan una investigación en su contra desde la Cámara Baja, él impulsará una investigación contra ellos desde el Senado.

Se trata de una brabuconada, pero que pinta de cuerpo entero una de las principales preocupaciones de Trump de cara a los dos próximos años y a su intento, ya declarado, de reelección.







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