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COPA AMÉRICA

Triunfó la Selección Argentina: ¿huele a espíritu de campeón?

En Seattle -la ciudad de Kurt Cobain y Nirvana- el equipo argentino logró la clasificación a cuartos de final derrotando 3-0 al combinado boliviano. Los goles: Lamela, Lavezzi y Cuesta.

Augusto Dorado

@AugustoDorado

Miércoles 15 de junio de 2016 | Edición del día

Foto: sitio del diario The Sun

Argentina logró clasificar a la siguiente fase con puntaje ideal: 9 puntos, 3 victorias, 10 goles a favor y sólo uno en contra. El seleccionado boliviano dirigido por Baldivieso fue la contracara: no pudo sumar ningún punto y en este encuentro dejó una imagen de impotencia exasperante.

El seleccionado dirigido por el Tata Martino se movió con total comodidad en Seattle, la capital del Grunge (estilo de rock alternativo de los ´90). Hasta parecieron hacerle un homenaje los jugadores argentinos con su aspecto barbado -empezando por Lionel Messi-, sólo les faltaba la camisa “leñadora” y las bermudas. Pero a falta del “look” completo, hubo momentos de apatía durante el partido: el segundo tiempo directamente estuvo de más y fue casi un entrenamiento.

Le bastaron poco más de 15 minutos al seleccionado nacional para sentenciar el triunfo y la clasificación: primero con un tiro libre de Lamela que se desvía en la barrera y le modifica al arquero la trayectoria de la pelota para meterse en el fondo de la red. Y si ese gol dejó al borde del abismo anímico al equipo boliviano, un minuto después llegó otro, esta vez tras desborde de Roncaglia, intento de Higuaín y rebote tomado por el Pocho Lavezzi que estampa el 2-0. Se tornó irremontable para Bolivia, que se hundió en un pozo y sentía quemar su capacidad de aguantar el partido en un “sol de agujero negro” (“Black Hole Sun”, dirían los Soundgarden).

A los 32´ llegó el tercero, obra de Víctor Cuesta que tuvo un debut soñado en la selección. El zaguero de Independiente mostró una gran solidez mientras los tibios intentos del rival lo permitieron. Pero a partir de ahí, los jugadores de casaca verde se quedaron a cumplir con un compromiso pero ya no podían hilar una jugada. No sólo no llegaban al área argentina; ni siquiera pasaban la mitad de la cancha. “Chiquito” Romero en el arco albiceleste se sentía más solitario que Jeremy, el niño de la canción de Pearl Jam.

En el segundo tiempo ingresó Lio Messi de entrada y ofreció casi la única emoción de esa etapa, tirándole un caño en el área chica al arquero Lampe. La jugada fue anulada pero arrancó aplausos y sonrisas en las tribunas. No dejó más que eso el complemento en el que la selección albiceleste manejó la pelota y los bolivianos eran espectadores pasivos.

El equipo boliviano llegó a esta edición de Copa América 2016 en muy malas condiciones: sumido en una gran crisis institucional y enfrentado a la Federación Boliviana de Fútbol; lleno de deudas y promesas incumplidas, este plantel boliviano estuvo a punto de resignar su participación en el certamen continental. Decidieron presentarse e hicieron lo que pudieron. Fue el equipo más débil del torneo.

Para tener noción de la diferencia en el partido de anoche basta con una estadística: el equipo del Tata tuvo un 87 % de posesión de pelota.

El equipo argentino se quedó con el primer lugar del grupo D (el segundo puesto fue para Chile que derrotó por 4-2 a Panamá) y ahora debe enfrentar al sorpresivo seleccionado “vinotinto” de Venezuela. En los papeles, un rival accesible pero no hay que subestimarlo.

El sábado a las 20 hs en Boston jugará la selección el primer partido de la fase definitoria. Pero antes de abandonar Seattle, los jugadores seguramente pensaron en la selección venezolana: más o menos difícil, “venite como seas”. “Come as you are”, diría Cobain.







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