Política

DEBATES EN EL FIT

Tucumán: el PO y su frente único (cívico y radical)

La crisis política abierta luego de las elecciones del 23 de agosto abrió un debate entre las fuerzas integrantes del FIT alrededor de la intervención política frente a las movilizaciones.

Maximiliano Olivera

@maxiolivera77

Juan Rovere

@juanroverepts

Martes 8 de septiembre de 2015 | Edición del día

Fotografía: Agencia de Prensa Alternativa

Como señalamos en varios artículos de La Izquierda Diario y en diversos comunicados del PTS, la crisis abierta junto a las movilizaciones amenazan poner en cuestionamiento uno de los pilares del régimen político podrido. El régimen de los acoples, incorporados a la Constitución provincial en 2006, que contuvo a los diferentes punteros estalló en estas elecciones. Los acoples son un pilar del régimen que regimenta la vida en las barriadas, actúa como contención ante crisis sociales, y monta un aparato clientelar para sacar provecho de la precarización de la vida: bajos salarios, trabajo en negro.

Mientras el PJ busca acallar las denuncias de fraude, el Acuerdo para el Bicentenario comandado por el radical José Cano busca golpear a Alperovich sin que la movilización irrumpa como un actor independiente.

En este marco, la dirección del Partido Obrero tuvo una política errática al vaivén de la política que levantó la UCR. En un primer momento, hicieron un llamado “a la movilización por la apertura integral de todas las urnas” (24/08). Desde un primer momento, el PTS denunció que el fraude se había pergeñado desde antes de las elecciones con el sistema de los acoples, para marcar una posición independiente de Manzur y Cano. Corrigiendo su política, el PO incorporó la denuncia a los acoples posteriormente. Sin embargo, en una conferencia de prensa en la provincia, Jorge Altamira reclamó que “la elección tienen que ser anulada” y un nuevo llamado a elecciones (sin hacer mención a los acoples) ya que “los que ponen en juego la institucionalidad son Alperovich y Manzur” (1/09). La semana pasada, el PO se adelantó a las distintas presentaciones legales pidiendo la nulidad de los comicios que realizó el Acuerdo para el Bicentenario, incluido Cano. De conjunto, no tuvieron una política consecuente que exija nuevas elecciones sin acoples, planteo que por otra parte lleva al planteo de Asamblea Constituyente ya que los acoples tienen rango constitucional.

Esta política amoldada a la del radicalismo tuvo su consecuente falta de delimitación. En una participación en Intratables, el referente provincial Daniel Blanco afirmó que “Cano era la víctima del fraude”, y en Canal 26 afirmó sin ruborizarse que “si José (sic) plantea que la elección sea sólo a gobernador lo apoyaremos”. Esta falta de delimitación se trasladó a Prensa Obrera, en donde se reprodujo una entrevista a Cano, sin muchas explicaciones pero donde se ve una política similar a la del PO.

Una caracterización generosa con la UCR

Conjuntamente, Altamira y Blanco buscan justificar su claudicación política a Cano con una caracterización generosa. En primer lugar, definen al Acuerdo para el Bicentenario como “una coalición opositora muy particular” que reúne “fracciones del PJ, de larga trayectoria junto a Alperovich, con la mayoría de la UCR, y en la Nación cuenta con el apoyo de Massa y Macri. La Bancaria de Tucumán tiene un peso significativo en la coalición, y para ello tiene el apoyo de la burocracia nacional que, sin embargo, va con Scioli” (PO n° 1379). El PO enumera estas supuestas contradicciones olvidando que más que “particular”, el ApB es “la norma” en los partidos patronales, con alianzas electorales entre sus facciones, donde el objetivo común es la llegada al gobierno para administrar los grandes negocios capitalistas.

Su caracterización incluye mostrar que Cano toca “un arreglo musical diferente al denunciar al oficialismo local como una asociación ilícita para organizar el fraude, involucrando a la propia junta electoral”. Sin embargo, PO olvida mencionar que en la semana previa a las elecciones, desde el FIT ya denunciábamos al régimen de acoples como fraudulento mientras Cano afirmaba que confiaba plenamente en Gandur, el presidente de la Junta Electoral.

La caracterización también “olvida” mencionar que Cano llamó a Alperovich a impulsar una reforma de la ley electoral en la Legislatura, es decir una reforma tramposa ya que no implica tocar los acoples, que tienen rango constitucional. Además de la desmovilización, Cano busca un pacto con el PJ y para ello busca golpear para negociar en mejores condiciones. Lejos de ser “la víctima del fraude”, Cano es parte de un régimen político fraudulento en crisis.

Golpear juntos y… marchar juntos

En el artículo mencionado, Altamira y Blanco intentan resumir (y justificar) su participación en la marcha y el acto que Cano convocó el 31 bajo la fórmula del “frente único”. Afirman: “Hemos vuelto a demostrar cómo se debe ‘golpear juntos’ contra un régimen político policial y antiobrero, y ‘marchar separados’ de aquellos comprometidos con este régimen”.

En Trotsky, como parte de la tradición de la III Internacional, la política del Frente Único clásico en los años 20 y 30 estaba dirigida centralmente a la Socialdemocracia y a los PC, partidos reformistas y centristas con una base obrera. Con partidos burgueses, eventualmente se puede confluir una unidad de acción puntual, pero no subordinándose a su programa, que en este caso se limitaba a pedir ante la justicia burguesa la nulidad de los comicios. E incluso el PO fue más allá y afirmó que si Cano reclamara nuevas elecciones limitadas (solo a gobernador) lo apoyaría.

En la editorial de la versión digital de Prensa Obrera, Altamira reafirma esta política al plantear que “un sector de la UCR ha tomado la posta de impulsar nuevas convocatorias a la plaza, junto con el Partido Obrero, con denuncias al fraude y el reclamo de nuevas elecciones” (subrayado nuestro). Aquí, nuevamente, el planteo de la lucha contra los acoples queda afuera. Además, ¿a qué sector de la UCR se refiere? ¿Al sector de la clerical Silvia Elías de Peréz, a los que hicieron carrera gracias a los fondos de la UNT como Luis Sacca o a la juventud de la Franja Morada?

Contra el régimen político, Asamblea Constituyente

En un último artículo, el PO vuelve a insistir con una caracterización política indulgente con Cano y acusa que “el PTS, arrastrado por los acontecimientos, sin posición, apareció tímidamente en las primeras jornadas autoconvocadas, para luego desaparecer de la escena. La excusa (sic) es que Manzur y Cano son lo mismo, cuando de lo que se trata es que la izquierda impulse la movilización de masas por los derechos democráticos”.

Nuevamente el PO, ante la ausencia de argumentos, falta a la verdad. El PTS intervino públicamente de forma independiente de las disputas entre el PJ y la UCR tanto en las movilizaciones como en el parlamento nacional, y en los medios de comunicación. Lejos de no tener una posición, desde un primer momento planteamos que no se trataba de una mera crisis electoral sino que se había desnudado nuevamente al podrido régimen político provincial.

Frente a movilizaciones autoconvocadas es necesario desarrollar una posición independiente de los bloques burgueses en disputa. El PO se ubicó en un frente único bajo el programa de Cano en el llamado a nuevas elecciones, sin combatir las ilusiones puestas en el “defensor de las instituciones” por parte de franjas de la clase media y sectores obreros, que genuinamente se movilizaban contra el fraude y reclamando nuevas elecciones.

Desde el PTS planteamos la necesidad de ligar la defensa de las libertades democráticas, el apoyo a las movilizaciones contra el fraude, con la pelea por una Asamblea Constituyente que no se limite sólo a eliminar el fraudulento sistema de los acoples, sino que discuta los problemas estructurales de la provincia, que justamente ni Manzur ni Cano pretenden poner en cuestión.

El desconcierto político llevó a la dirección del PO al extremo de afirmar de modo intrigante que “los militantes del PTS han sido instruidos para difamar que el PO está financiado por Cano”. Una acusación absolutamente sin sustento que rechazamos, ya que no es el método de discusión que necesita el Frente de Izquierda.

El debate de fondo es qué política se plantea para que fracciones de un movimiento de masas heterogéneo avance a un cuestionamiento al régimen político de conjunto.

La política del PO –tomar la demanda mínima impuesta por la UCR (apertura de urnas primero, nuevas elecciones y acudir a la justicia después)– solo apuntala las ilusiones y las expectativas en una salida dentro de los marcos de la “democracia de ricos” (Lenin).

Desde el PTS hemos tomado el legítimo reclamo contra las elecciones fraudulentos pero no para limitarnos a este aspecto, sino buscando que sectores de masas avancen en una posición política independiente del PJ y la UCR. Así hemos participado en las diferentes movilizaciones a Plaza Independencia, pero también en asambleas como la del Hospital Padilla. Ahora, de cara a miles de estudiantes y obreros, realizamos una intensa campaña en facultades e ingenios reafirmando nuestro planteo de Asamblea Constituyente, exigiendo el desprocesamiento de José Kobak y los hermanos Navarro.

Frente a un derrotero errático, es necesario que los compañeros del PO corrijan su política y retomen uno de los pilares fundacionales del FIT: la independencia política frente a las pujas burguesas. De cara hacia octubre, es necesario desarrollar unitariamente una campaña contra los candidatos del ajuste y el régimen fraudulento de los acoples, quienes encuentran en Manzur y Cano sus personeros locales.







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