Mundo Obrero

OPINIÓN

Un acto para enfrentar el fraude y la entrega sindical

Una reflexión en torno al acto del Frente de Izquierda en Atlanta y la necesidad de reafirmar la independencia de clase frente a las direcciones burocráticas de los candidatos.

Fernando Luna

Trabajador de Shell, refinería de Dock Sud / Agrupación Nacional Naranja Petrolera en el MAC

Viernes 28 de octubre de 2016 | Edición del día

Mientras la inflación socaba nuestros bolsillos -como lo demuestra el último dato arrojado por el Indec donde el 50 % de la población apenas llegan al salario mínimo- la CGT se sentó con los empresarios y el gobierno para cerrar un mísero bono de fin de año -que no tienen la obligación de pagarlo- a la vez que van cerrando paritarias en distintos gremios muy por debajo de la inflación.

La tan deseada unificación de la CGT solo trajo tregua y respiro al gobierno, ya que no lanzó ninguna medida de fuerza, dejando que la pérdida de poder adquisitivo y los despidos sean moneda corriente. Todos los burócratas sindicales están preocupados por sus renovaciones de mandato. En algunos casos para lograrlo apelaron al fraude, como sucedió en la refinería de Shell en Dock Sud, donde la lista opositora Celeste Naranja no se pude presentar porque el sindicato petrolero de Avellaneda cerró sus puertas. También es el caso de los trabajadores metalúrgicos de Tenaris Siat, donde la burocracia de la UOM no oficializó la lista opositora, y de la fabrica SIAM, donde los trabajadores debían votar a una de las dos listas, sin sobre y depositando la boleta bajo la vista de un miembro del sindicato. Estos son algunos de los métodos fraudulentos que usan los burócratas para mantenerse atornillados a sus sillones, con la connivencia empresarial ya que son los que dejan pasar despidos y suspensiones. Esto viene pasando en la propia UOM -que lleva perdiendo 8 mil puestos de trabajo- mientras preparan una nueva tanda de suspensiones y despidos, como denuncian los trabajadores de Tenaris Siat de Valentín Alsina.

En la industria petrolera con la asunción del PRO en el gobierno la “revolución de la alegría” para los empresarios llegó de la mano del ex CEO de Shell Juan José Aranguren. Rápidamente, varios CEO comenzaron a gestionar la tan deseada baja del costo laboral, entre ellos Teófilo Lacroze de Shell o Paolo Rocca de Techint, quienes hablan del tema hasta el hartazgo.

En el gremio petrolero desde el año pasado se vienen perdiendo puestos de trabajo, no solo por el parate de pozos, sino también porque nunca terminaron de concretar la inversiones pactadas para nuevos yacimientos. Distintos estudios como el de Centro de Economía Política Argentina (CEPA) hablan de 4.162 despidos en la industria a agosto de este año. Otras encuestas arrojan números similares. Las empresas freezaron la producción a la espera de mejores números, luego de tres décadas de mega ganancias que giraron a sus casas matrices. Ni si quiera cumplieron con las inversiones pactadas.

Como si esto no fuera suficiente golpe, gracias a la complacencia del burócrata “Caballo” Pereyra se concretó el plan de los empresarios para extender las jornadas laborales -que no solo son pesadas sino que involucran largos períodos lejos de las familias-, eliminar las especializaciones y aplicar la polifuncionalidad. Están empezando a realizar contratos por obra, con lo que todos se trasformaran en empleados temporarios o descartables. Mientras esto pasa, el mayor anhelo de la Federación es la renovación de sus mandatos para perpetuarse y traicionar otra vez a los obreros.

Muchos trabajadores ven necesaria una alternativa y dan pelea en el propio aparato sindical, donde las burocracias ya enquistadas tienen el dominio. Por este motivo somos cada vez más los que enfrentamos la prepotencia de las empresas, los fraudes y aprietes sindicales. Los que dirigen nuestros gremios nos traicionan día a día, están con el gobierno de turno y muchos de ellos se reivindican peronistas. Por eso los trabajadores tenemos que construir nuestra propia alternativa política de independencia clase, para sacar a los históricos entregadores. El Frente de Izquierda es una fuerza política que no está con los empresarios y sus políticos. Para estar en mejores condiciones de enfrentar el tarifazo, la inflación, los despidos y suspensiones y los fraudes hay que fortalecer a la izquierda que se planta; por eso el Frente de Izquierda sale a la cancha este 19 de noviembre a un gran acto. Queremos mostrar en el estadio de Atlanta la fuerza de los trabajadores que se plantan y quieren pararle la mano a este gobierno y sus cómplices de la CGT.







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