Chile

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Un millón en las calles contra la jubilación privada

Pablo Torres

Comité de Redacción / Partido de Trabajadores Revolucionarios

Jueves 25 de agosto de 2016 | Edición del día

Desde Arica a Punta Arenas, de norte a sur. Trabajadores, familias, jubilados, profesionales, jóvenes, mujeres, se movilizaron contra un sistema impuesto en dictadura que desde hace 36 años entrega pensiones de hambre, que promedian $ 187.000 (unos 4.155 pesos argentinos).

Este cuestionamiento en las calles es más espontáneo que organizado. Escapó a la convocatoria de organismos sindicales o estudiantiles, como la CUT (Central Unitaria de Trabajadores) o la CONFECH (Confederación de Estudiantes de Chile), y sobrepasó los llamados de la Coordinadora No + AFP, la principal organización que desde hace años lleva adelante esta denuncia.

Las primeras convocatorias se expandieron masivamente por las redes sociales, en los hogares, empresas, escuelas y universidades. Se desató con el escándalo nacional de las pensiones millonarias de funcionarios de Gendarmería, como fue el caso de Myriam Olate, ex esposa del presidente de la Cámara de Diputados (Partido Socialista).

Tomó fuerza y profundidad en las calles en grandes movilizaciones de los domingos, expresando un masivo descontento.

Tras el movimiento estudiantil y las grandes luchas por la educación gratuita, estas masivas movilizaciones son un segundo gran cuestionamiento a otra “herencia” de la dictadura militar, consolidada durante 25 años por el régimen de la “transición pactada”, de la Alianza y la Concertación, ahora Chile Vamos y Nueva Mayoría.

Así, se empieza a abrir un amplio proceso de lucha que se puede convertir en una nueva vía de movilización de masas, que toca un pilar clave de esa “herencia” impugnada en las calles.

AFP: un gran “nicho” del capitalismo chileno

De las 336.000 pensiones de vejez, el 91 % se encuentra bajo los $ 156.000 (3.466 pesos argentinos). Los trabajadores se jubilan pobres.

El enorme capital que administran las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), que proviene de las cotizaciones (obligatorias) del 10 % del salario, supera los 167.000 millones de dólares, casi el 70 % del producto nacional. Enormes fortunas invertidas en grandes empresas, bancos, multinacionales, mineras, puertos, supermercados, centros comerciales, etc., y utilizada para enriquecer a accionistas y dueños: en 2015, 266 ejecutivos ganaron el equivalente a 130.000 pensiones.

El negocio de las AFP, parte de las principales privatizaciones impuestas en dictadura, ha empezado a ser repudiado en las calles, y poniendo a la defensiva a sus defensores, que buscan hacer “contraofensiva” para defender el cuestionado “modelo”.

Gobierno y régimen en un oscuro laberinto

Tras la gran movilización del 24 de Julio, el creador de las AFP -y también del actual antisindical Código del Trabajo- José Piñera (hermano del ex presidente Sebastián Piñera), retornó al país a emprender una “contraofensiva” para defender el modelo de pensiones y señaló que cualquier “expropiación” sería una “dinamita” para el sistema. Es la misma campaña de las AFP, grandes empresas, políticos capitalistas y sus medios. Fue la primera respuesta a la masiva movilización.

El Gobierno también tuvo que salir a dar una respuesta a la calle. Fue la presidenta Bachelet, en cadena nacional, anunciando una serie de medidas para mejorar las pensiones, “reformas” menores para mantener las AFP con pensiones “solidarias”.

Pero la movilización en las calles ha rechazado ambas respuestas. Y el sistema político, sigue en caída. Nuevas encuestas muestran la caída de la popularidad de todas las instituciones, incluida también Bachelet, el Gobierno y el Parlamento, profundizando una crisis de pérdida de hegemonía sobre amplios sectores sociales, que empiezan a cuestionar en las calles los pilares del sistema chileno, heredero de la dictadura.

Paro nacional y plan de lucha para terminar con las AFP

La enorme masividad de las movilizaciones puede abrir un movimiento para terminar con el sistema de las AFP. Hoy su masividad es lo fundamental, pero su escaza organicidad, o la participación solo como individuos o “ciudadanos” (como ocurre con el amplio fenómeno de “Indignados Chile”), corre el riesgo de perderse en “hitos” de movilización, muy importantes, pero impotentes. O alentar salidas de plebiscitos o “presión” a las instituciones, en momentos donde hay un gran espacio para impulsar la organización de base, movilizaciones, plan de lucha, y cuestionamiento al poder político.

Si se transforma la espontaneidad en una amplia auto-organización en empresas, fábricas y lugares de trabajo, en sindicatos y organizaciones de trabajadores, coordinaciones de base y asambleas, se puede poner en pie un gran movimiento de lucha de los trabajadores. Ligado a universidades, escuelas, hospitales y poblaciones, puede abrir una gran deliberación, organización y movilización para derrotar en las calles esta herencia de la dictadura, y desarrollar nuevas luchas en el movimiento obrero y estudiantil.

Las organizaciones como la CUT, federaciones y sindicatos, así como la CONFECH, deben romper con la pasividad, su confianza en el parlamento corrupto o “incidencia” en reformas de maquillaje. Hay que convocar y preparar un gran paro nacional de los trabajadores, jubilados, jóvenes, mujeres, medida que ya se empieza a comentar podría convocarse hacia el 4 de noviembre.

Para derrotar las AFP, se necesita un plan de lucha con asambleas, coordinación y deliberación masiva en lugares de trabajo, hospitales, escuelas y universidades; y el paro nacional activo. Eso buscamos quienes impulsamos La Izquierda Diario, en lugares como en zona norte industrial de Santiago en fábricas metalúrgicas, en empresas como Correos y en Profesores, en fábricas ligadas a la minería y empresas, junto a la lucha que damos en las universidades.

Terminar con las AFP, un gran negocio capitalista en Chile, no vendrá de reformas en un parlamento manchado de corrupción, sino de la movilización de las masas trabajadoras, jubilados y jóvenes, que puede abrir un nuevo proceso en el país.

Para aumentar las jubilaciones a un salario mínimo acorde a la canasta familiar, y poner los recursos en función de los intereses de los trabajadores y jubilados, hay que terminar con las AFP, expropiando sin pago los millonarios fondos acumulados, y avanzar a un sistema público y de reparto solidario administrado por trabajadores, por sus propios organismos y comités de jubilados.







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