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Dice la calle

Una carnereada que no pasa ni con soda

Dos vecinos de un edificio de San Telmo suelen cruzarse en el ascensor. Además viven en departamentos pegados, uno al lado del otro: en el D y en el B. Como una paradoja de la cercanía entre los clubes de sus amores.

Viernes 5 de septiembre de 2014 | Edición del día

A veces coinciden también en el bar de la esquina, donde el hincha de Racing suele juntarse con sus amigos o con familiares de su novia (al parecer, en su departamento no los soporta). El hincha del rojo, más solitario él, suele ir a leer el diario. Tanto en el ascensor como en el bar suelen intercambiar cargadas respetuosas. Es casi una rutina. En lugar de hablar del clima, de si va a llover o no, encontraron una conversación mas entretenida.

Ya habían pasado los ecos del triunfo de Independiente en el clásico de Avellaneda. Las cargadas, siempre ubicadas, ya estaban hechas. Pero el hincha del rojo, en un rapto de estupidez, tuvo la idea desafortunada de volver a tocar el tema.

“¡¡Al fin le doy la razón a Moyano!!”, lo recibió al hincha de la Academia cuando entraba al bar. “¿Escuchaste lo que dijo? Que las quejas de los dirigentes de Racing son porque reclaman la Asignación Universal por Hijo”, explicó entre risas. Desde la barra, un mozo neutral en este caso festejaba.

“Pero qué me decís, no me vengas con el mafiosos ese… Si ustedes se están transformando en un sindicato en vez de un club!!”, atinó a defenderse el racinguista.

“¿Bueno, y qué tiene de malo eso? Todo lo contrario, es bueno que existan los sindicatos para que no te caguen las empresas… Y lo triste es que ustedes por unos años fueron una empresa”, insistió el del rojo.

“Está bien, un sindicato que te defienda es una cosa, pero a Huguito yo lo veo re mafioso”, contestó el de Racing cambiando el tono a una conversación más seria. El del rojo recordaba que el domingo vio a un montón de remeras y camperas de “Camioneros” entre la barra. Es un secreto a voces la relación de larga data entre la familia Moyano y la barra, con “Bebote” a la cabeza, vía el ex presidente del club, Julio Comparada, el que para todos los hinchas fue el responsable de la debacle y el descenso a los infiernos. Por eso, prefirió cortar la charla ahí.

Pero el de Racing, ya sin ánimo de cargada, contraatacó: “Los jugadores estaban recalientes el día del paro. Como los dirigentes de Racing se enteraron que Moyano hizo entrenar a Independiente, le pidieron a Cocca que los cite para entrenar a la tarde… Al final, Moyano llama a un paro pero los hace carnerear ¿Cómo es?”. El de Independiente, rojo pero de vergüenza, apenas asintió. Le dio la razón. Había leído que el gremio de los trabajadores de los clubes -UTEDYC- adhería al paro. Pero para hacer funcionar los vestuarios y las instalaciones del club, evidentemente el presidente del rojo los hizo carnerear. Mejor cambiar de tema.

Medio segundo de silencio permitió distinguir que la canción que sonaba de fondo era “Persiana americana”, quién sabe en qué radio porque en todas sonaban temas de Soda Stereo.

“¿Viste que murió Cerati?”, preguntó el mozo en singular (porque el “viste” es su muletilla) pero dirigiéndose a los dos.

“Era hincha de Racing”, le comentó con respeto el vecino hincha del rojo. Quizás reflexionaron que las diferencias que motivaban cargadas mutuas en parte los hermanan frente a la muerte. Al fin y al cabo, el fútbol es uno de los placeres que le quedan a la vida, a pesar de todo. Quizás no reflexionaron nada.

“Que garrón, loco…”, contestó sentido el vecino racinguista. Con un cabeceo como saludo, cada uno siguió en lo suyo.







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