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Venezuela: Despiden trabajadores por hacer asambleas en refinería El Palito

Los trabajadores petroleros son víctimas de los más infames atropellos laborales en todo el país por realizar asambleas y reclamar por el incumplimiento de los acuerdos en la convención colectiva.

Miércoles 29 de mayo | 00:00

La refinería de El Palito es uno de los complejos para la refinación del petróleo de mayor envergadura en Venezuela, ubicada en Puerto Cabello, cercana a la población de El Palito, en las costas del estado Carabobo.

Los petroleros de esta refinería vienen dando una lucha por sus reclamos, pero en vez de atender sus demandas la gerencia ha tenido como respuesta, despidos, incluso por el simple hecho de realizar asambleas para discutir sobre su situación laboral.

En el Palito, los trabajadores comienzan a organizarse desde la base porque no tienen organizaciones sindicales que los representen, ya que tanto el sindicato de base Sutrasoipeca así como la federación nacional Futpv actúan como verdaderas organizaciones propatronales, en este caso funcionales y serviles a la gerencia y al gobierno nacional.

Como explica Horacio Silva, trabajador con más de 20 años de servicio y quien fuera parte de la vanguardia obrera que rescató la refinería del paro-sabotaje del 2002, el cual ha sido suspendido desde hace dos meses como retaliación por su actividad sindical, frente a esta situación los trabajadores al ver que no hay organización sindical para defender sus derechos e intereses laborales se amparan, para la realización de sus asambleas y elevar sus reclamos, en el artículo 513 de la Ley Orgánica del Trabajo que indica que: “El trabajador, trabajadora, o grupo de trabajadores y trabajadoras, podrán introducir reclamos sobre condiciones de trabajo, por ante la Inspectoría del Trabajo de su jurisdicción”.

Entre los reclamos que vienen llevando adelante dicen respecto a la alimentación, la no entrega de la dotación a cada trabajador y los implementos de seguridad, el pago normal de salarios y los referidos a los del período de vacaciones, la formación técnica y profesional y una serie de acumulación de beneficios que no están siendo cumplidos, todo contemplados en la convención colectiva.

El caso de la alimentación constituye uno de los más graves, y es el motivo central de las distintas asambleas se vienen realizando en el comedor industrial últimamente. Por la convención colectiva les corresponden dos comidas diaria y una dieta, pero la empresa solo otorga una comida diaria y peor aún sin cumplir las mínimas normas nutricionales, ya que por lo general consiste en apenas yuca con algo de cochino, lo que acarrea problemas de salud en la masa laboral.

Como la actual directiva del sindicato es propatronal, una de sus propuestas para los trabajadores, dictadas desde la gerencia de la empresa, es por ejemplo, hacer votar que los trabajadores acepten que el pago de la comida diaria se haga en dinero, para librar a la empresa de esta obligación contractual. Los trabajadores saben de la maniobra, pues con la hiperinflación reinante el dinero que supuestamente les entregarían no les alcanzaría para comprar la misma, pero más aún, saben que con esto, eliminarían un derecho histórico conquistado, el comedor de la empresa para su alimentación.

Para mantener los trabajadores a raya y evitar cualquier protesta o mínima forma de organización, Horacio Silva explica que:

en la refinería existe un verdadero control policial que lo ejercen desde la dependencia “Protección Control y Pérdida” (PCyP), quienes tienen el control de los carnets laborales que permite que los trabajadores entren y salgan de la empresa.

Antes esta dependencia era manejada por personal civil cualificado pero ahora lo controlan directamente los militares, que hacen usos y abusos para amedrentar y despedir sin pasar siquiera por Recursos Humanos e irrespetando el más elemental proceso laboral vía las Inspectorías. En el caso de Horacio Silva, fue suspendido por el simple hecho de participar de una asamblea llamada por el sindicato propatronal y cuestionar sus propuestas. Inmediatamente fue llamado por el jefe de PCyP, con claro papel policial, y sin explicación alguna le fue retirado el carnet, impidiéndole el ingreso a la empresa.

El caso más reciente, aconteció este lunes 27 de mayo, con el despido de Charly José Rivero. Como nos comenta en una entrevista: “Hoy 27/5 del 2019, me sacaron a mí de la Refinería El Palito. Me llamo Charly José Rivero. Tengo 15 años en la empresa, entré cuando el paro petrolero…”. Y explica el mecanismo arbitrario y policial: “hoy la gerencia de PCyP me llamó para una supuesta entrevista, la cual fui, colaboré con ella como si nada, me pidieron el carnet y que para sacar una fotocopia, y que para anexársela a la entrevista, y resultó que después no me quisieron dar el carnet y me mandaron a sacar con la seguridad”.

Y agrega Charly que: “también hay que acotar, que es que ellos dicen que porque estuve allí apoyando una asamblea que se hizo en el comedor industrial de refinería El Palito, en horario de comida, lo hicimos afuera, ellos dicen que es por eso, y si fuera por eso tendrían que botar a más de 50, 60, 100 personas que estábamos allí en ese momento”. Como parte de la denuncia afirma que “esto es grave, PCyP no puede botar a nadie, ellos en tal caso si yo hubiese cometido alguna falta, ellos tienen que hacer su parte administrativa, pasársela a Recursos Humanos, y Recursos Humanos pasársela a la Inspectoría del Trabajo”.

Es todo un modo operandis que hacen con los demás trabajadores, que los llaman para una supuesta reunión o entrevista, les quitan el carnet con cualquier argucia mientras personal de seguridad (o guardias nacionales) esperan agazapados para luego sacarlos por la fuerza de las instalaciones. Todo un mecanismo policial de engaño.

“No hay justificación, no me quisieron dar justificación por qué (…) me están sacando… por qué salir de la refinería… que no, que no, y que no, que Charly Rivero no podía entrar al Palito, que ellos no querían y ya. No había sindicato [que me defienda], no había Recursos Humanos, no había nadie [a dónde recurrir]. Llaman a uno y que para una entrevista y vienen y le quitan a uno el carnet, ellos no tienen la potestad de quitarme el carnet”, concluye el trabajador petrolero.

Los trabajadores petroleros hacen un llamado:

“Compañeros, esto es grave, es un atropello (…) Esto no se puede quedar así compañeros, necesitamos el apoyo de todos los trabajadores de PDVSA, de todos”.

En tal sentido, es urgente la más amplia solidaridad con los trabajadores petroleros, por todos los despidos y por las arbitrariedades que vienen sufriendo como es en el caso de la Refinería El Palito. Desde el recién creado espacio de coordinación Trabajadores en Lucha, compuesto por organizaciones sindicales, agrupaciones de trabajadores, activistas obreros y organizaciones políticas de izquierda se está llamando al más amplio apoyo a los trabajadores petroleros.







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