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PRIMARIAS ESTADOS UNIDOS

Victorias amargas para Trump y Clinton

Donald Trump y Hillary Clinton consolidan su liderazgo. Trump enfrenta el acuerdo Cruz-Kasich. Clinton gana pero sigue sin enamorar ¿Les alcanzará para superar los obstáculos hacia las convenciones?

Celeste Murillo

@rompe_teclas

Miércoles 27 de abril de 2016 | Edición del día

El millonario Donald Trump llegó como favorito en la interna republicana. Algo parecido sucedía entre los demócratas, con Hillary Clinton encabezando las encuestas en Pensilvania, el estado con mayor cantidad de delegados en juego. Se votó también en Connecticut, Delaware, Maryland y Rhode Island.

Con esta serie de primarias en la Costa Este la campaña de Trump consolida su liderazgo en la interna republicana, y Clinton espera terminar con la “pesadilla” de Bernie Sanders. Sin embargo, ambos enfrentan problemas para alcanzar estos objetivos.

Donald Trump ganó todas las primarias del martes 26. Del lado demócrata, Hillary Clinton se impuso en Pensilvania, Maryland y Delaware, Bernie Sanders ganó Rodhe Island y al cierre de esta edición Connecticut seguía peleado con Clinton a la cabeza.

Un acuerdo desesperado para frenar a Trump

Trump intenta alcanzar los 1.237 delegados necesarios para la nominación y evitar así la posibilidad de una convención abierta o negociada, donde se reabra la discusión sobre los candidatos.

Esta posibilidad, que parece ser la apuesta de parte del establishment del partido, se concretaría en caso que ninguno de lo candidatos alcance la mayoría. El senador por Texas Ted Cruz y el gobernador de Ohio John Kasich llegaron a un acuerdo para concentrar esfuerzos y ceder determinados estados para impedir que Trump alcance la mayoría.

Las declaraciones de Jeff Roe, director de la campaña de Ted Cruz, lo confirman: “Nuestra campaña va a centrar su tiempo y sus recursos en Indiana para dejar vía libre a Kasich en Oregon y Nuevo México”. Por su parte, John Weaver, director de la campaña de Kasich, declaró que, “desplazaremos nuestros recursos de campaña al oeste y dejaremos vía libre a Cruz en Indiana". Y agregó, “Nuestro objetivo es una convención abierta, donde confiamos que un candidato capaz de unificar el partido y ganar en noviembre emerja como nominado”.

Trump reaccionó ante el acuerdo: “Acaban de anunciar que ’el mentiroso Ted’ y Kasich van a conspirar para arrebatarme la nominación republicana. ¡Desesperación!"

En el caso de Pensilvania, solo 17 de los 71 delegados republicanos en juego serán asignados al ganador. El resto serán “delegados libres”, que podrán respaldar a cualquier candidato en la Convención Nacional Republicana en julio.

Trump volvió a criticar las reglas del partido Republicano, que habilita a los delegados con mandato (votado en las primarias) a elegir otro candidato en una potencial segunda vuelta en la convención, incluso a alguien que no haya ganado una sola primaria. Sería el caso de Mitt Romney (que había negado su candidatura hace unas semanas), Condoleezza Rice (exsecretaria de Estado de G. W. Bush) o Paul Ryan (jefe de la mayoría republicana y presidente del Congreso), que resuenan como posibles candidatos .

Hillary quiere que empiece su fiesta y terminar con Bernie Sanders

Por el lado demócrata, Hillary Clinton buscaba fortalecer su ventaja sobre Bernie Sanders, y llegar con un margen importante a la convención. Aunque no logra entusiasmar al partido con su candidatura, la exsecretaria de Estado de Obama amplió su ventaja luego de ganar en Nueva York el 19 de abril.

Aunque formalmente Clinton alienta a que la carrera primaria continúe hasta la convención, su campaña ya empezó a enviar señales contra la candidatura de Bernie Sanders. Y sus golpes no van dirigidos tanto al senador de Vermont sino a la base que ha motorizado económica y políticamente su campaña: miles de jóvenes hartos de la elite de Washington y la injerencia de Wall Street en la política, que adoptaron a Bernie como su candidato.

A ellos fue dirigido el mensaje de Joel Benenson, uno de los estrategas de la campaña de Clinton, sobre Sanders: “¿Apoyará al partido (...) o se convertirá en alguien que hará lo que dijo que no haría, ser Ralph Nader e intentar destruir el partido cuando se trata de derrotar a los republicanos en noviembre?”.
Las primarias del 26 de abril mostraron la fotografía que ni Hillary ni el establishment demócrata quieren ver a esta altura de la carrera: Clinton imponiéndose con amplio margen en Pensilvania, Delaware y Maryland, pero arañando en Connecticut y perdiendo en Rodhe Island a manos de Sanders.

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Clinton quiere empezar ya su campaña hacia las elecciones generales y para eso necesita asegurarse el apoyo de los votantes de Sanders. Sin embargo, hoy ni siquiera el propio Sanders arriesga su apoyo: “[mi apoyo] Depende totalmente de la plataforma de Clinton y cómo responda a las necesidades de millones de estadounidenses que están hartos de la política y la economía del establishment”. Una vez más, un mensaje que habla más de los votantes que del candidato.







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