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Violencia es reír

El 25 de agosto comenzó la novena temporada de “Peter Capusotto y sus videos” estrenando nuevos personajes como James Bo, el Guachito Benny Gil, Victor Sugar Camacho, Escoba Gaviria, entre otros. Un programa de contrahumor en un medio masivo de comunicación.

Natalia Rizzo

@rizzotada

Viernes 19 de septiembre de 2014 | Edición del día

Fotografía: Henán Cardinale

Arrancó la novena temporada de “Peter Capusotto y sus videos”, de los creadores Diego Capusotto y Pedro Saborido en la Televisió Pública. Su primer emisión estrenó varios personajes donde encontramos el humor “terrorista” que pretende “incomodar” (como Diego ha declarado en varias oportunidades) tan característico de los autores del programa.

Entre los más destacados nos encontramos con James Bo, un agente secreto uruguayo infiltrado en Argentina cuyo objeto fetiche que lo acompaña es el termo. Bo va decodificando mensajes escondidos en algunas canciones del rock nacional para demostrar la penetración de Uruguay en Argentina. Otra nueva aparición va de la mano del Gauchito Benny Gil, un santo que tiene la particularidad de concederte milagros a partir de interpretar el doble sentido de las palabras y termina brindándote aquello que no necesitas. En vez de “curitas” el Gauchito trae dos curas de la iglesia. El cubano, Victor Sugar Camacho un “negrito que ama el capitalismo” que huyó de Cuba en balsa rumbo a Miami pero terminó en Argentina. Dijo sobre Argentina: “me puse feliz porque hay capitalismo”. Además estuvo Escoba Gaviria, un “zar del narcotráfico”, jefe de una organización despiadada interpretada por un ejército de escobas y escobillas de diversos usos.

No faltó la presencia en estos programas de Micky Vainilla, el fascista que estigmatiza la pobreza y pretende hallar el modo de criminalizarla duramente. Te recomienda “dale al pobre un ejemplar de la vida de Steve Jobs para que se inspire e inicie su camino al éxito. Si después lo cambia por droga, no importa. Vos ya hiciste tu parte.” Y agrega "son todos malos, pero algunos trabajan para nosotros. ¡Sumate! ¡Pongámosle un código de barras para distinguir cual es el que trabaja!”. Padre Progresista, intelectual, músico, usa su biblioteca para esconder la furia que le desatan los hechos del hogar, mientras delante de su familia tolera y contesta con actitud moderada y canchera. Sólo por nombrar algunos destacados…

Peter Capusotto y sus videos una vez más nos invita a cuestionar la sociedad desigual en la que vivimos utilizando el humor como forma de enfrentar la tragedia, donde interpela a variados públicos de diferentes clases sociales y donde, como ellos mismos lo indican, el objetivo es mostrar lo que quieren mostrar más allá del público al que ello apele.

Este no es únicamente un programa de rock porque muestra videos o reinterpreta temas de rock, sino por el concepto general con el que es creado y transmitido: el rock como contracultura. Una contracultura que se presenta en un medio masivo y oficial, pero que busca mantener su capacidad crítica. Un contrahumor para desenmascarar un sistema -que los capitalistas buscan presentar racional y justo- que genera condiciones de miseria, xenofobia, individualismo, entre otras, con las que los artistas ironizan al punto de causar dolor y carcajada.

El rock en sus comienzos nos punteaba una inconformidad con las situaciones adversas, un rechazo a la moral de la sumisión y el renunciamiento, una oposición a la violencia institucional del Estado, una crítica rotunda hacia el consumismo y el mercantilismo, presentando una variedad de formas en una sociedad donde la tendencia llevaba hacia lo uniforme.

De la mano de las industrias culturales, el rock se masivizó y pasó a formar parte de la cultura hegemónica. Hoy, con Pomelo, Capusotto y Saborido también agudizan su mirada sobre el rock y más específicamente sobre el rockero en la sociedad actual, dejando un halo de añoranza sobre el rock y los rockeros de ayer. De igual modo reconocen que para encontrar rock hay que recorrer los intersticios de aquello que se mantiene en los márgenes.

Al finalizar de ver algunos sketches y repasar los comentarios de las redes se podría decir que no es risa lo único que provocan, también bronca frente a la injusticia, odio de una clase contra otra, comentarios revolucionarios, reaccionarios e infinitos debates.

El humor puede ser una forma de protesta que ironiza sobre la tragedia cotidiana. Cuando el humor se acaba al final del día, agotados y con el peso de la injusticia sobre nuestras espaldas, o al principio del día también agotados, la realidad no tiene ninguna gracia.







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