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12 de julio de 2018 Twitter Faceboock

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Télam: sin fundamentos, Lombardi defendió en Diputados los 357 despidos
Redacción

Este miércoles el ministro evadió responder la mayoría de las preguntas sobre los despidos masivos en la agencia de noticias del Estado. A los despedidos se les negó la participación en el debate. Del Caño fustigó: “usan argumentos sacados del arsenal de Videla para justificar despidos”.

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Cuando el reloj se acercaba a las 21 h, la diputada macrista Cornelia Schmidt-Liermann entonó, casi a los gritos, un cantito: “lalalalala”. La legisladora oficialista “cantaba” para tapar los reclamos de los diputados opositores.

A esa hora, Hernán Lombardi, tras una hora de haber empezado a hablar, seguía sin responder prácticamente a ninguna de las preguntas que le habían formulado sobre los 354 despidos en la agencia Télam.

En el edificio anexo de la Cámara de Diputados, el ex funcionario de De la Rúa estuvo acompañado por Rodolfo Pousá, presidente de la agencia, y el ex cronista gremial de Clarín, Ricardo Cárpena. Durante más de cuatro horas, al tiempo que justificaron los despidos masivos, evadieron dar explicaciones sobre las razones de los mismos.

Para los trabajadores de Télam que se hicieron presentes las exposiciones fueron, a la vez, una burla y un maltrato. Una burla porque los funcionarios se negaron a dar respuestas. Un maltrato porque se repitieron los argumentos en su contra para justificar los despidos.

Los diputados y diputadas macristas solo se hicieron presentes para jugar de aplaudidores de las palabras de Lombardi. Llegaron a la sala con cerca de 20 minutos de retraso, todos juntos y rodeando al funcionario nacional. Una suerte de “escolta” que Lombardi no necesitaba.

Entre quienes batieron palmas avalando los despidos estuvieron las legisladoras oficialistas Silvia Lospennato y Karina Banfi. Parece que la sororidad no se extiende a las trabajadoras de la agencia estatal de noticias echadas por su gobierno. Entre ellas todas las que cubrían la agenda de Género.

Maltrato y falta de respuestas

Entrar a la sala donde se realizó la interpelación a Lombardi representó una pequeña odisea para casi todo el mundo. A cronistas acreditados se les pidió incluso que solicitaran un “permiso” para lograr ingresar.

A los trabajadores y trabajadoras de Télam, mientras tanto, se los confinó a un espacio reducido en el fondo de la sala, junto a los periodistas. Allí, en una suerte de corralito, con sus cárteles reclamaron contra los despidos.

Fue desde ese lugar desde donde interpelaron en varias ocasiones al mismo Lombardi y a Pousá. Ahí, en el fondo de la sala, el humor se mezcló con la bronca. No era para menos. En más de 4 horas de reunión, los funcionarios casi no respondieron a las decenas de preguntas que les formularon los diputados, no solo opositores sino también del propio oficialismo.

Productividad y rentabilidad

La audiencia se inició con una “explicación” de parte de Pousá sobre los despidos. Así el funcionario se refirió a la “desordenada gestión de las administraciones previas”, despotricó contra las “61 medidas gremiales” que se realizaron en los últimos dos años –sin explicar de qué tipo de medidas se trataba- y defendió los despidos aduciendo motivos financieros.

El presidente de la agencia habló como si se tratara de una empresa privada, cuyo objetivo es tener ganancias y no prestar un servicio público. Pousá tiene experiencia en la materia. El olvidable gobierno de la Alianza lo designó en su momento al frente de Télam para encabezar un plan de vaciamiento. Ese proyecto, que fracasó por la resistencia de los trabajadores, implicó sin embargo más de 150 despidos. En ese marco que haya llegado hasta el Congreso a justificar las cesantías no debería sorprender.

Hernán Lombardi no hizo más que repetir sus argumentos. Habló de “viabilidad y sustentabilidad”. Además afirmó que “nos encontramos frente a una estructura funcional de recursos humanos sobredimensionada que hipotecó el futuro de la agencia” y que la convirtió en una “usina de militancia partidaria”.

“Télam puede ser competitiva”, lanzó buscando darle a su discurso una mística de la que carecía. La frase resume, sin embargo, el pensamiento gerencial del funcionario. La agencia estatal de noticias debe manejarse como una empresa privada donde los criterios sean “productividad” y “costos”.

Luego de las exposiciones iniciales comenzarían las intervenciones de los legisladores. Lombardi, Pousá y Cárpena no pudieron contestar los cuestionamientos que surgieron de todos los bloques opositores. Fueron incapaces de fundamentar las razones por que la se había despedido a más de 350 personas.

Los mismos funcionarios que adujeron “poco rendimiento” como justificativo de los despidos no pudieron explicar porque esa razón no figuraba en los telegramas. Esa consulta, realizada por diputados de distintas fuerzas -como Del Caño (PTS-FIT), o Alejandro Grandinetti y Facundo Moyano (FR)- nunca fue contestada.

Haciendo referencia a las primeras declaraciones del oficialismo para justificar los despidos, el diputado de izquierda también criticó duramente el argumento de que trataba de “trabajadores ideologizados”. Eso “es del arsenal de la dictadura de Videla. Todo trabajador tiene derecho a tener la ideología que quiera”, lanzó Del Caño.

Bronca contra la hipocresía

“En la gestión anterior no se podía mencionar la palabra aborto. Estaba prohibida”.

A Ricardo Cárpena le llovieron las críticas, a los gritos, desde el fondo de la sala. “Echaste a todas las trabajadoras que cubrían Género", lanzaron desde el sector donde estaban las y los trabajadores de Télam.

Poco después, otra vez sería Del Caño el que se cruzaría -esta vez con Lombardi- por no responder las preguntas formuladas, entre ellas el porqué de esos despidos puntualmente.

Eran cerca de las 23.30 h cuando finalizó la reunión. El titular de la comisión de Legislación del trabajo, el peronista Sergio Ziliotto cerró diciendo que “más de uno no se va conforme, más allá de donde este sentado ideológicamente”.

Lo que el legislador pampeano dejaba de lado era a los trabajadores. Para ellos los 354 despedidos no son una cuestión de ideas en general. El paso de Lombardi, Pousá y Cárpena por el Congreso estuvo muy lejos de darles una respuesta. Menos aún de revertir los despidos.

Por eso es necesario seguir apoyando activamente esta pelea. Si ganan los trabajadores y trabajadoras de Télam gana el conjunto de la clase obrera. Se trata de enfrentar un ajuste que hoy los ataca a ellos directamente pero va dirigido contra el conjunto del pueblo trabajador.

 
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