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La Izquierda Diario
13 de octubre de 2018 Twitter Faceboock

CARTA AL PARTIDO OBRERO E IZQUIERDA SOCIALISTA
Avancemos hacia un partido unificado de la izquierda, la clase trabajadora y socialista

Carta de la Dirección Nacional del PTS a las direcciones del PO e Izquierda Socialista; a las organizaciones que se reclaman de la izquierda obrera y socialista; a las y los luchadores de la clase trabajadora, del movimiento estudiantil y del movimiento de mujeres; para avanzar en debates y acciones comunes hacia un partido unificado.

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Avancemos en debates y acciones comunes hacia un partido unificado de la izquierda, de las y los trabajadores y socialista

A las direcciones del PO y de Izquierda Socialista, con las que integramos el FIT;

A las organizaciones que se reclaman de la izquierda obrera y socialista;

A las y los luchadores de la clase trabajadora, del movimiento estudiantil y del movimiento de mujeres:

En el acto que realizamos desde el PTS este último 6 de octubre en Argentinos Juniors, Nicolás Del Caño hizo pública nuestra propuesta de abrir la discusión para avanzar hacia la construcción de un gran partido unificado de la izquierda, de las trabajadoras y los trabajadores y socialista. Este planteo se apoya, en primer lugar, en una situación política que se vuelve más convulsiva tanto en el terreno internacional como nacional. Al día siguiente de nuestro acto, Jair Bolsonaro obtenía 46% de los votos en la primera vuelta de la elección presidencial en Brasil, mostrando el avance logrado por la extrema derecha en el principal país de América del Sur. Bolsonaro, que ya anunció un gabinete poblado de banqueros, terratenientes y ex-generales en caso de ganar, prepara un verdadero plan de guerra contra los trabajadores y todos los oprimidos, planteándose reforzar los lazos de Brasil con el imperialismo yanky comandado hoy por Donald Trump. Su triunfo significará un salto en el golpe institucional que destituyó a Dilma Rousseff. Será un gobierno con lazos directos con las fuerzas armadas y de seguridad, que contará en su base un movimiento con características fascistoides que plantea el peligro de ataques a las organizaciones obreras y populares, y a las libertades democráticas. Buscará imponer derrotas profundas a la clase obrera y al pueblo, como la privatización de Petrobras y la venta del petróleo a precios regalados, y una serie de reformas reaccionarias, aunque ahora las oculte para hacer demagogia antes del ballotage. Bolsonaro representa un peligroso salto respecto incluso a los gobiernos de derecha actuales como el de Macri o el de Piñera en Chile.

El avance de Bolsonaro se desarrolló a partir del camino abierto no solo por la reaccionaria operación judicial-político-mediática conocida como Lava Jato, que empujó el golpe institucional y el encarcelamiento y proscripción de Lula, sino también producto de la política implementada por el PT. Después de gobernar durante años con los capitalistas, asimilando sus métodos de corrupción y vanagloriándose de garantizarles ganancias inauditas, quiso mostrar que todavía podía servirles, comenzando el segundo mandato de Dilma con la aplicación de los ajustes contra los trabajadores, y con eso terminó de desmoralizar a su propia base social, abriendo camino al golpe que puso a Temer en el gobierno para avanzar más rápidamente con los ataques.

Su estrategia puramente electoral, de contención de la lucha de clases, para canalizar el descontento hacia el terreno de los votos, terminó siendo incapaz de ofrecer cualquier resistencia seria al golpe institucional. Una vez en la oposición, su política de responder al odio destilado por la operación judicial Lava Jato y por la corporación mediática Globo con ilusiones en el poder judicial y en las elecciones, terminó siendo completamente impotente para frenar el avance de la extrema derecha. Ante la excepcionalidad de unas elecciones brutalmente manipuladas, que favorecen el avance del autoritarismo heredero de la dictadura, que quiere imponer de hecho un cambio reaccionario del régimen, acompañamos el odio y la voluntad de lucha contra Bolsonaro, con el objetivo de favorecer la tarea central de todos los trabajadores y jóvenes políticamente más conscientes, que es ayudar a conducir ese odio hacia el único terreno en el que podremos triunfar: la lucha de clases para enfrentar al golpismo, a todos los ataques reaccionarios y para que sean los capitalistas los que paguen por la crisis.

Tenemos que enfrentar a Bolsonaro y el proyecto que representa, no solo en Brasil sino también desde Argentina. Todas las fuerzas de la izquierda obrera y socialista tenemos la responsabilidad de ponernos en la primera fila en este combate. La posibilidad real que un ex militar fascistizante llegue a la presidencia de Brasil hace aún más urgente la necesidad de dar pasos hacia la unificación de quienes nos reclamamos de la izquierda obrera y socialista, ya que las variantes de centroizquierda demuestran su impotencia al adaptarse a los mecanismos de los regímenes degradados. Son un callejón sin salida para los trabajadores y el pueblo pobre.

En nuestro país, un nuevo saqueo histórico contra el pueblo trabajador está en pleno desarrollo. Macri y el FMI están hundiendo al país en una brutal recesión. La inflación licua los salarios, se suceden los tarifazos, crece la desocupación y la pobreza, atacan la educación, la salud, las jubilaciones. Todo con el objetivo de liberar dólares para pagar la fraudulenta, ilegítima e ilegal deuda pública, mientras que con la devaluación generan ganancias extraordinarias para los especuladores que saquean al país, para los terratenientes que envenenan nuestras tierras, para los exportadores, y para todos que tienen sus millones de dólares en paraísos fiscales, como es el caso de la mayoría de los integrantes de este gobierno de empresarios y gerentes millonarios.

Con el presupuesto 2019 se proponen profundizar el ajuste bajo la consigna de “déficit cero”, al estilo De la Rúa y Cavallo, para esconder que el déficit que de conjunto será histórico, alrededor del 8% del PBI, pero estará destinado al pago de la deuda a los especuladores.

Pero, como venimos denunciando desde el Frente de Izquierda, el gobierno de Macri no podría llevar adelante este saqueo solo, cuenta para ello con la complicidad de los gobernadores que aplican el ajuste en sus provincias, desde Urtubey en Salta a Alicia Kirchner en Santa Cruz, del PJ que le votó más de 100 leyes, y de la burocracia sindical en todas sus alas que viene protagonizando una tregua escandalosa que combina con paros domingueros impidiendo cualquier plan de lucha serio y dejando aislados a los trabajadores que salen a luchar. La conducción oficial de la CGT, cada vez más debilitada como expresa la ruptura del “triunvirato”, hace un culto de la obsecuencia al gobierno, mientras que el nuevo Frente Sindical de Moyano y compañía marchan a Luján para ponerse bajo la sotana del Papa. Con la misma impotencia claudicante que viene mostrando el PT en Brasil, los kirchneristas hablan contra Macri en la televisión, mientras en los sindicatos entregan los derechos de los trabajadores como en telefónicos, le garantizan la paz social al gobierno como en el Subte, o traicionan la enorme lucha universitaria por migajas con miles de docentes y estudiantes movilizados.

Desde el peronismo, en sus diferentes alas, incluyendo el kirchnerismo, dicen que hay que esperar a las elecciones de 2019. Esto implica que dejemos pasar el saqueo y es la mejor ayuda que puede recibir Macri para hacer pasar su plan. Pero la lucha es ahora. Son ellos o nosotros. Nos saquearon en la dictadura bajo el terror genocida, después en 1989-91 con la hiperinflación, y en el 2001-2002 con millones en la pobreza, la megadevaluación del salario, y el robo a miles de pequeños ahorristas. Sin embargo, no estamos condenados a seguir ese mismo camino, tenemos fuerzas para enfrentarlos y derrotarlos. Todos coincidimos en que hay que imponerle a la burocracia sindical un verdadero plan de lucha que empiece por un paro con movilización cuando se trate el presupuesto de miseria del FMI. Tenemos que derrotar el plan de Macri, el FMI y los gobernadores con una verdadera huelga general con millones en las calles.

Nuevas fuerzas

Un segundo aspecto en el que se basa nuestra propuesta es la existencia de nuevos sectores que, como parte de la resistencia al saqueo en curso, están luchando y haciendo su experiencia con el papel jugado por el kirchnerismo.

Es un hecho que las fuerzas para derrotar el saqueo vienen desde abajo. La enorme marea verde que inundó las calles por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito que tuvo que enfrentar a la iglesia y a un régimen de partidos patronales y clericales. El movimiento estudiantil que atravesó todo el país y se puso en pie como actor en la escena nacional. Los trabajadores que enfrentan el ajuste, como los del Astillero Río Santiago, del Hospital Posadas, de la Planta Industrial de Agua Pesada en Neuquén, los mineros de Río Turbio, Télam, entre muchos otros.

En la lucha por el derecho al aborto vimos como Cristina Kirchner llamó a “no enojarse con la Iglesia”, cuando fue esta institución reaccionaria la que jugó un papel clave para que la votación sea negativa en la Cámara de Senadores. Algo que no extraña considerando que CFK negó este derecho durante sus años de gobierno así como no dio paso alguno para la separación entre la Iglesia y el Estado. A su vez estudiantes y docentes universitarios sufrieron la traición de las conducciones peronista y kirchnerista de FEDUN y Conadu durante el conflicto universitario, firmando a la baja la paritaria docente cuando el conflicto estaba en pleno ascenso y en desarrollo creciente la intervención del movimiento estudiantil en todo el país. Y, más de conjunto, el bloque de sindicatos alineados con el kirchnerismo solo atina, como señalamos, a ir a rezar a Luján… En cada hecho se ve lo nefasto de la estrategia de esperar al 2019, de un kirchnerismo que frente a la crisis no plantea ninguna salida para superar la dependencia y el atraso, y que cuando estuvieron en el gobierno fueron pagadores seriales de la deuda y mantuvieron la extranjerización de la economía, los servicios públicos en manos de las privatizadas y las tierras en manos de los sojeros.

Nuestros puntos de apoyo

En tercer lugar, la propuesta que hacemos no sale de la nada. Hemos hecho planteos de este tipo en ocasiones anteriores y tenemos como base la existencia desde 2011 del Frente de Izquierda y de los Trabajadores, con sus programas y declaraciones programáticas.

El FIT desde su constitución ha jugado un papel altamente progresivo. Pese a nuestras diferencias, junto a los compañeros del Partido Obrero y de Izquierda Socialista, venimos levantando una alternativa de independencia de clase, combatiendo a todas las variantes patronales, en base a un programa que culmina en la lucha por un gobierno de los trabajadores de ruptura con el capitalismo, que es la única salida de fondo que puede terminar con el atraso y la decadencia nacional.

Mientras algunos sectores de la izquierda se integraban al kirchnerismo y otros eran parte de variantes de centroizquierda como la de Pino Solanas o, en su momento, la de Luis Juez, el FIT se abrió camino enfrentando desde un programa antiimperialista, anticapitalista y socialista a todas las variantes del sistema. Cuando en el mundo se pusieron de moda los partidos del neo-reformismo como Syriza en Grecia (que terminó aplicando el ajuste de la troika contra su propio pueblo) o Podemos en España, que solo se proponen gestionar el capitalismo, nuestra coalición política rechazó esas falsas alternativas. Así fuimos logrando un creciente apoyo entre las y los trabajadores, el movimiento de mujeres y la juventud.

Por eso nuestro planteo no es un partido en común de “reformistas y revolucionarios” o de los “anticapitalistas” en general sino de quienes compartimos la estrategia de construir un partido revolucionario de la clase trabajadora.

¿Por qué después de siete años de existencia del FIT no plantearnos una unidad en una escala superior, algo que entusiasmaría a miles y miles de compañeros y compañeras?

Es una necesidad objetiva cuando los de arriba nos han declarado la guerra y el avance de Bolsonaro en Brasil es una dura advertencia para los trabajadores y el pueblo argentino de las salidas a las que apuestan las clases dominantes para imponer sus planes. Tenemos que prepararnos para un escenario de mayor lucha de clases, a escala local y regional.

Necesitamos sumar a decenas de miles a la construcción consciente de la herramienta política que nos permita vencer, un gran partido de la izquierda clasista. Porque no alcanza luchar y movilizarse por los propios reclamos, ya sea de los trabajadores, de los estudiantes o del movimiento de mujeres. Hay que poner en pie la fuerza militante que permita recuperar los sindicatos y derrotar en todas nuestras organizaciones a la burocracia que es enemiga de la autoorganización, para poder desplegar en las calles la fuerza de millones y terminar con este sistema de explotación y opresión.

Por eso nuestra convocatoria para tomar esta tarea en sus manos, junto con plantearlo a los compañeros del PO e IS con los que integramos el FIT y a otras fuerzas de la izquierda que se reivindican obreras y socialistas, es también a los miles y miles de trabajadores y trabajadoras que enfrentan en serio el ajuste; a los centenares de miles que vienen apoyando al Frente de Izquierda; a los sectores de izquierda del movimiento de mujeres y de la juventud.

Porque creemos que es imperioso que demos pasos en común para la construcción de un gran partido de los trabajadores y las trabajadoras, anticapitalista y socialista, que se ponga al frente de la lucha contra el saqueo, y tenga como objetivo la conquista de un gobierno de las y los trabajadores que termine con la dominación imperialista y la explotación capitalista. Un partido internacionalista que pelee consecuentemente contra la injerencia del imperialismo y, junto a nuestros hermanos brasileños, luche para derrotar a los golpistas y a la derecha de Bolsonaro con los métodos de la lucha de clases y una política independiente del PT y así evitar una nueva oleada reaccionaria en nuestro continente, y por la unidad socialista de América Latina.

Está claro que hay puntos en los que no pensamos todos igual y que muchas veces entre las distintas fuerzas de izquierda tenemos prácticas políticas y tácticas distintas. Es parte de lo que tenemos que discutir. ¿Pero por qué no podemos discutir las diferencias existentes (en los marcos delimitados por un programa que tome como base el del FIT, que todos defendemos) en una organización común junto a miles de nuevas compañeras y nuevos compañeros que se incorporen a la militancia entusiasmados por la perspectiva de un partido unificado de la izquierda obrera y socialista?

Partimos de importantes acuerdos expresados en los programas del FIT (ver acá y acá) así como sus declaraciones que lo fueron actualizando (ver, por ejemplo, acá). Estos textos son una base muy importante para la conformación del programa claramente antiimperialista, anticapitalista y socialista que tiene que tener el partido que queremos construir. En este sentido es que aportaremos para la discusión el Proyecto de Programa que hemos elaborado en la conferencia de actualización programática del PTS que realizamos a mediados de este año.

Queremos un partido que rechace los acuerdos oportunistas con la centroizquierda que quiere mantener este sistema. Que conquiste fuerza propia, militancia real, en el movimiento obrero y estudiantil, y no pretenda reemplazar esto a través de acuerdos oportunistas con sectores burocráticos. Un partido donde podamos debatir franca y fraternalmente nuestras diferencias y logremos una disciplina común en la acción para golpear con un solo puño en la lucha de clases.

Sabemos que no lo lograremos de un día para el otro, pero cuantos más seamos lo que nos propongamos llevar adelante esta pelea, más cerca estaremos de poner en pie este partido unificado de la izquierda y de los trabajadores, en las fábricas, establecimientos, en los barrios, colegios y facultades para evitar que la lucha de millones termine en una nueva frustración. Hoy más que nunca, necesitamos un partido que cuente con la fuerza, con la estrategia y el programa para vencer.

Si tenemos acuerdo en esta perspectiva no será muy difícil ponernos de acuerdo en los pasos a dar para comenzar a materializarla.

Como primeros pasos, en cuanto a las fuerzas que integramos el FIT (que, como es natural, son las primeras organizaciones a las que dirigimos este llamado), hemos acordado en la Mesa Nacional un plan común de acción frente a la crisis, con agitación política, actos y mesas de debate en todo el país. Este plan debería comenzar impulsando una acción conjunta el 24 de octubre, con una convocatoria del FIT promoviendo un paro activo y una movilización masiva en rechazo al Presupuesto 2019. A su vez, hemos acordado elaborar una declaración con una posición independiente frente al proceso electoral brasileño y una movilización internacionalista común hacia la Embajada de Brasil para el sábado 20 de octubre (coincidiendo con la movilización #EleNao convocada en Brasil), donde haremos un acto.

En este marco, queremos avanzar en el intercambio de ideas respecto a la propuesta que estamos manifestando en esta carta, para lo cual hemos designado al compañero Christian Castillo como coordinador por parte del PTS de todas las discusiones que se desarrollen.

Dirección Nacional del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), en el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT)

 
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