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La Izquierda Diario
23 de enero de 2019 Twitter Faceboock

Puerto Natales: a 100 años de la insurrección obrera que conmocionó Magallanes
Ernesto Zippo

Se cumplen 100 años de los sucesos del Frigorífico Bories, ubicado en las cercanías de Puerto Natales Chile, la insurrección obrera que conmocionó a la región de Magallanes y a la provincia argentina de Santa Cruz. Para los pobladores de la zona es más conocida como “La Comuna de Natales” y no es un título caprichoso.

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Se cumplen 100 años de los sucesos del Frigorífico Bories, ubicado en las cercanías de Puerto Natales Chile, la insurrección obrera que conmocionó a la región de Magallanes y a la provincia argentina de Santa Cruz. Para los pobladores de la zona es más conocida como “La Comuna de Natales” y no es un título caprichoso.

Puerto Natales es hoy una bella ciudad chilena que limita con Río Turbio en el lado argentino. El paisaje impacta por la hermosura de sus bosques, la cordillera al frente y la entrada del Mar Pacífico.

Allí me esperan los historiadores Juan Salvador Miranda y Jorge Díaz Bustamante; quienes organizan la conmemoración de los 100 años de la heroica revuelta obrera que enfrentó a la poderosa empresa “Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego”, que pertenecía a los terratenientes Braun- Blanchard.

Juan y Jorge afirman que en Natales hubo varios historiadores y escritores que buscaron mantener viva la memoria de aquellos obreros, porque desde ambos gobiernos chileno y argentino siempre se buscó ocultar el impresionante nivel de organización que existía en la Federación Obrera Magallánica que tenía su sede principal en Punta Arenas. Además tenía una férrea relación con la Federación Obrera de Oficios Varios de Río Gallegos. Ambas organizaciones se consideraban anarquistas, pero entre sus dirigentes también podían encontrarse trabajadores socialistas

El Frigorífico Bories fue el más importante en la región de Magallanes, donde llegaron a trabajar cerca de 700 obreros en temporada alta. Allí se manufacturaba todo tipo de artículos referidos a la carne ovina e incluso había una fábrica de ladrillos, una línea de ferrocarril de trocha angosta y una pequeña flota marítima de varios vapores. La mayoría de los obreros venían de la Isla de Chiloé y una minoría eran españoles, croatas y argentinos. El trabajo era brutal por las condiciones impuestas por la patronal, por lo cual eran constantes las medidas de fuerza y huelgas que llevaban adelante demandabas por mejores condiciones laborales y de vida.

Justamente los sucesos del 23 de enero de 1919 comenzaron por el reclamo de las 8 horas de trabajo, la reincorporación de varios obreros ferroviarios despedidos y el abaratamiento de los artículos de primera necesidad que la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego vendía a precios muy elevados.

Mientras los delegados sindicales estaban reunidos con la patronal para negociar los reclamos, ocurre una provocación por parte de uno de los administradores, el inglés conocido como “Mister Kidd”, mata de un balazo al delegado obrero Carlos Vivero. Allí empieza la insurrección.

Por aquellas épocas la vida de los obreros era muy dura, por el clima, por el trabajo y por el terrible trato que tenía la patronal mediante sus capataces y los carabineros contra los trabajadores y sus familias. Entonces era muy común que los trabajadores y sus familias estuvieran armados.

Cuando el resto de los obreros se enteran del asesinato del delegado, estalla la indignación en el frigorífico, atacando a los pocos carabineros y a la guardia privada.

Mientras tanto, en Puerto Natales llegan las noticias de lo que está sucediendo y cientos de obreros y sus familias intentan acercarse al frigorífico situado a unos pocos kilómetros, pero una guardia de carabineros ataca a la columna causando varios muertos, lo que alimenta la bronca y se decide expulsar al brazo armado del Estado, a las autoridades de la joven población y a los representantes de Braun-Blanchard. Logran hacerlo y éstos escaparán por la frontera argentina para refugiarse en la estancia Rospentek perteneciente a Sara Braun.

Puerto Natales quedará en manos de los obreros armados que rápidamente instalarán una disciplina obrera con milicias que recorrerán las calles para que no haya ningún tipo de saqueo. El Banco Punta Arenas y el comercio de los Braun-Blanchard serán incendiados, mientras en las principales esquinas plantan banderas rojas y negras. De manera urgente una movilización organiza una asamblea para empezar a organizar los pasos a seguir ante la inminente llegada de tropas militares.

En Punta Arenas llegan las noticias de manera inmediata al gobernador Luis Alberto Sotomayor y con la desesperación de que ocurra lo mismo en la capital de Magallanes llama a la gobernación de Río Gallegos y va a pedir que desde Argentina envíen una importante dotación de policías que apoye hasta que llegue la marina y el ejército chileno.
El gobernador Edelmiro Correa Falcón, de Río Gallegos cumple con el pedido y envían cerca de 60 policías bien armados a restaurar el orden. Nunca antes, ni después ocurrirá algo parecido con una fuerza de ocupación extranjera interviniendo en una rebelión obrera en Chile.
Pero ambos gobiernos sabían que si no intervenían a tiempo, era cuestión de poco tiempo para que los peones rurales de Santa Cruz se sumen al reclamo, ya que los dueños de las estancias en Argentina también eran los Braun, junto a los Menéndez, que tenían todo el apoyo de los gobiernos de Magallanes y Santa Cruz.

Aquellos obreros de Puerto Natales pudieron derrotar a una fuerza militar regular y expulsarla y durante cinco días tuvieron bajo su control a la ciudad hasta que llegaron los policías argentinos, la marina y el ejército chileno a restaurar nuevamente al gobernador.

El saldo de la insurrección será de cuatro obreros asesinados, seis carabineros ajusticiados por los obreros y cerca de 30 heridos de bala.

Luego vendrá la detención de los cabecillas de la revuelta, pero la mayoría ya había escapado a Santa Cruz (varios serán luego fusilados en la huelga de 1921) y tan sólo detienen a una treintena de obreros.

Ambos historiadores me cuentan que, aunque no hay documentos históricos oficiales, si hubo relatos de los testigos de aquellos años, que cuentan que hubo un intento de fusilar a una gran cantidad de obreros sobre una loma a las afueras de la ciudad, pero sus esposas se pusieron por delante con sus hijos, junto a los representantes de La Cruz Roja y los oficiales militares tuvieron que desistir con la matanza de los obreros.

Puerto Natales tuvo varios historiadores y escritores obreros que buscaron mantener viva la memoria de sus mártires, porque desde ambos gobiernos chileno y argentino siempre se buscó ocultar el impresionante nivel de organización y camaradería. Todos ellos miraban con mucha simpatía a la Revolución Rusa de 1917.

El gran Osvaldo Bayer y su imprescindible aporte a la historia de la clase obrera, como los es La Patagonia Rebelde aportó numerosos datos de cómo ambas organizaciones sindicales, la Federación Obrera Magallánica y la Federación Obrera de Oficios Varios de Río Gallegos coordinaban huelgas, boicot o denuncias de los apremios y abusos de los terratenientes hacia los obreros.

A partir de los sucesos del Frigorífico Bories comenzará un ataque sistemático a la Federación Obrera Magallánica, con la masacre que luego ocurrirá en Punta Arenas el 27 de julio de 1927 en su propia sede. Mientras tanto en Río Gallegos será el golpe definitivo un año después con los más de 1500 huelguistas fusilados por el ejército argentino al mando del capitán Benigno Varela y enviado por el presidente Hipólito Yrigoyen en 1921.

Juan Salvador Miranda me cuenta que se organizará un acto independiente para reivindicar la memoria de aquellos mártires, convocándolo para el 23 de enero. En tanto el 25 de enero habrá un recital donde tocarán bandas locales de Puerto Natales y desde Santiago de Chile llegará la célebre banda punk Fiskales Ad Hok, para tocar gratuitamente.

Hay varios libros que relatan aquellos sucesos, pero por sobre todos voy a mencionar el importante aporte que hizo el historiador natalino Ramón Arriaga con “La Rebelión de Los Tira Piedras” (Ediciones Universidad De Magallanes).

No es difícil quedar impactado con aquellos sucesos tan relacionados entre sí y saber que los obreros de Magallanes y Santa Cruz llegaron a tener una relación fuertemente solidaria en ambas fronteras, porque su enemigo era el mismo, tan amparado por los gobiernos chilenos y argentino.

Hoy en Puerto Natales solo quedan los cimientos del Frigorífico, pero ahora transformado en un hotel turístico. En el cementerio están las tumbas de los mártires de la insurrección y junto a Juan Salvador Miranda y Jorge Díaz Bustamante fuimos allí para homenajearlos. Es un día cálido de verano y siento una gran emoción de estar allí y pienso que es necesario que esta parte de la historia se conozca y nos siga orgulleciendo la organización y la lucha de la clase obrera.

 
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