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La Izquierda Diario
30 de marzo de 2020 Twitter Faceboock

¿FUNCIONES ESENCIALES?
Las Fuerzas Armadas obligan a su personal civil a fabricar sables y cuidar jardines
Adriana Meyer |

Fotos Fiscales.gob.ar | Municipalidad de Punta Indio

Sin cuarentena, miles de trabajadoras y trabajadores dependientes del Ministerio de Defensa fueron obligados a realizar tareas de armamento y cuarteles. Hubo asambleas y respuestas.

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Por sus tareas específicas, 18.000 trabajadores y trabajadoras dependientes del Ministerio de Defensa deberían estar en sus casas. Pero denunciaron que, tras el decreto que estableció la emergencia sanitaria por el coronavirus, el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea los obligaron a trabajar en tareas nada esenciales.

Fabricar sables no es una tarea esencial. Sin embargo, el miércoles pasado en la base militar ubicada en Zárate (norte del Gran Buenos Aires) las autoridades habían convocado al personal civil para esa tarea. Lo mismo pasó en la base de Punta Indio (en la costa bonaerense del Río de la Plata) y en otros puntos del país.

En estos tiempos de pandemia, desde el Gobierno y no pocos grandes medios de comunicación se intenta edulcorar la imagen de las Fuerzas Armadas. Pero la realidad muestra que en todos sus “emprendimientos” más o menos útiles para la sociedad, participan las y los civiles históricamente ninguneados.

A partir de conocerse los episodios de Zárate y Punta Indio, este diario pudo comprobar que en todos los talleres productivos de las Fuerzas Armadas la mayoría de quienes cumplen tareas son civiles, nucleados en gremios como la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). Y son 18.000 en todo el país.

“Ahora se calmaron, pero hubo que hablar y plantarse”, explicó a La Izquierda Diario Dabel Roblin, secretario general de la seccional de ATE en la base de Punta Indio. Allí se realizó una asamblea para “sacar” al personal civil porque las autoridades militares lo obligaba a concurrir a pesar de que no había ninguna tarea vinculada a la pandemia para realizar.

“No fue un caso aislado, ocurrió en otros destinos de la Armada, tuvimos que llamar por teléfono para decirle a estos señores que estaban equivocados, que debían obligar a los trabajadores civiles a quedarse en sus casas, no lo vamos a dejar pasar como organización y haremos la denuncia”, agregó.

En Punta Indio, por ejemplo, todo lo que tiene que ver con la salud se hizo con mayoritaria participación civil. Esos empleados estuvieron exceptuados de la cuarentena. De hecho armaron una sala frente al hospital con 30 camas. Pero cuando ocurrió el cruce entre los representantes sindicales y el jefe de la base esa tarea ya estaba terminada.

“Somos trabajadores civiles, no somos milicos, ellos insisten en que somos parte de las Fuerzas Armadas pero no es así. Sabíamos de casos de gente que estaba trabajando con familiares mayores, que son grupos de riesgo, y los estaban forzando a ir a trabajar. El viernes pidieron retirarse algunas personas y no las dejaron irse. Fuimos a ver al jefe de la base con la secretaria gremial y una delegada. Nos hizo esperar bastante pero finalmente nos recibió”, dijo el sindicalista.

Diálogo más que tenso

  •  La directiva es que las Fuerzas Armadas están afectadas y los civiles también- había dicho el capitán Enrique Balboni.
  •  No somos de las Fuerzas Armadas, somos civiles y además no hay ninguna tarea que justifique que nos quedemos los de capacitación, jardinería, albañilería—, respondió Roblin.
  •  Las órdenes las doy yo.
  •  No, las da el Presidente. Si no saca a los trabajadores los sacamos nosotros.
  •  Ojo con lo que vas a hacer- amenazó el capitán.

    — Me estás amenazando, no lo voy a permitir- se plantó el delegado.

    Balboni finalmente se retiró y les gritó que se fueran. “Le dijimos que nos íbamos, que conocemos nuestros derechos. Y eso hicimos, en asamblea explicamos a todos sus derechos, mientras tanto este jefe llamó a todos los jefes de todos los destinos”. Al rato, la orden era que se vayan a sus casas todos.

    “¿Qué habría que hacer con un funcionario público, un comando de la Armada que obliga a los trabajadores a violar las normas que estableció el Gobierno”, enfatizó el delegado.

    ¿Una institución indispensable?

    Los civiles que trabajan en las Fuerzas Armadas están desplegados en todo el país, en sanidad, en los hoteles, en los talleres y muchos son docentes de Prefectura y Gendarmería.

    “Siempre se nos ha ninguneado, algunos creen que ni siquiera existimos, hay trabajadores que fueron a instalar antenas a las islas Malvinas, mi papá fue al sur a trabajar cuando casi vamos a la guerra con Chile, le pusieron en la bolsa de equipos un casco y un arma, y lo mandaron a la trinchera”, relató Roblin.

    A modo de ejemplo, los docentes de trabajan en la Ciudad de Buenos Aires tienen sueldos un 40 % por debajo del resto de las y los docentes del mismo distrito, de por sí con salarios bajos.

    “Acá montaron 30 camas en una sala y hubo civiles en esa tarea. Si las Fuerzas Armadas están haciendo trabajos vinculados a la lucha contra la pandemia seguramente ahí también hay compañeros. No tenemos la cifra pero los hay. Va a quedar claro cuando veamos si nos dan o no el bono de $ 5.000 que anunciaron. Nunca se nos reconoce, nos utilizan, toda la vida fue así”, describió otro miembro de ATE en Punta Indio.

    según la visión de Roblin, si bien desde 1983 los gobiernos constitucionales hicieron “avances” en cierta “democratización” de las Fuerzas Armadas, éstas siguen siendo verticalistas y con actitudes antidemocráticas.

    “Cuentan con muchos talleres en las tres fuerzas con potencial para hacer barbijos u otros elementos, pero nada de eso es posible sin la presencia de los trabajadores civiles, en todos esos talleres la mayoría de los trabajadores son civiles. Ahí se pueden hacer muchas tareas, lógicamente readaptando algunas cuestiones”, indicó.

    “Los civiles somos los que realmente movemos los sectores productivos de las Fuerzas Armadas. Si vamos a hablar del Covid-19, no tenemos dudas que los sectores productivos del Estado nacional están en condiciones de prepararnos para lo que viene con esta pandemia. Obviamente estamos a disposición para hacer respiradores, barbijos o alcohol en gel, nuestro grano de arena”, agregó.

    Ante esta evidencia cabe preguntarse si acaso los uniformados son indispensables en esta crisis, y cuán al servicio del pueblo están si ante esta situación excepcional decidieron forzar a sus empleados civiles a cortar el pasto, hacer sables o pintar paredes en lugar de estar en cuarentena.

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