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La Izquierda Diario
9 de agosto de 2020 Twitter Faceboock

EDITORIAL
Pergolini y el mito de los empresarios que “dan” trabajo
Fernando Rosso | @RossoFer

El empresario y conductor radial despotricó contra la ley de teletrabajo, no por los puntos más controversiales, sino por los más progresivos. El trabajo, la flexibilización y la ideología empresaria que dice que te “da” cuando en realidad te quita. Editorial de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario que se emite los domingos de 21 a 23 h por Radio Con Vos, 89.9.

Link: https://www.laizquierdadiario.com/Pergolini-y-el-mito-de-los-empresarios-que-dan-trabajo
  •  Esta semana hicieron un poco ruido las declaraciones de Mario Pergolini a propósito de la ley del teletrabajo. El empresario y conductor radial despotricó –un poco sacado– contra la normativa que aprobó el Congreso. No se quejó específicamente de aquellos ítems que son más criticables (los hemos tratado en este programa), sino de los más progresivos que intentan mantener derechos conquistados por los trabajadores. Escuchemos lo que decía Pergolini:
  •  Ese día subí una breve opinión a mi cuenta de Twitter que tuvo cierta repercusión y generó un debate en los comentarios. Decía: “No Mario, vos no ‘das’ trabajo, vos vivís del trabajo de los demás”. Todo este lío, en última instancia, me da una buena excusa para hablar de varios mitos vinculados a la cuestión del trabajo, por lo menos en dos aspectos.
  •  El primer aspecto concierne a una falacia que está implícita en lo que dice el Pergolini: aquel que afirma que la flexibilización laboral favorece a la creación de empleo, él lo dice al revés, pero el razonamiento de fondo es el mismo. Eso está desmentido por toda la experiencia histórica internacional e incluso por la misma experiencia argentina.
  •  Académicos de la Universidad Nacional de Avellaneda publicaron un estudio en 2019 en el que analizaron las experiencias de aquellos países que habían reformado sus legislaciones laborales desde el año 2008 en adelante, tanto en la región como en Europa. En todos los casos, la correlación entre una y otra variable no se verificó; todo lo contrario: 11 de 13 países que impulsaron contrarreformas laborales tenían menos empleo. Los casos incluían a Grecia (-5,2%), México (-2,7%), República Checa (-2,3%), Estonia (-1,9%), Italia (-1,7), Portugal (-1,4%), Hungría (-1,2%), Eslovenia (-0,9%), España (-0,8%), Nueva Zelanda (-0,6) y Francia (-0,3%). Los únicos datos positivos son los de Holanda y el Reino Unido.

    El informe llegaba a la siguiente conclusión: "No se presenta evidencia empírica de que el mercado laboral se dinamice tras las reformas tanto en Brasil, en España y Portugal. Más bien pareciera que el aumento o descenso del desempleo y de las condiciones laborales está relacionado con el crecimiento económico más allá de la legislación laboral imperante o del rol de los sindicatos".

  •  Cité sólo un trabajo al azar, pero hay muchos otros, por ejemplo uno elaborado por la Organización Internacional del Trabajo sobre la experiencia desarrollada en más de cien países ha demostrado que la flexibilidad laboral en todas formas no ha resultado una herramienta eficaz para mejorar la empleabilidad.
  •  Finalmente, acá nomás está nuestra propia experiencia nacional: en la década de los ’90, bajo el menemismo se aprobaron varias reformas laborales que implicaban flexibilización y ese ciclo terminó con una de las tasas de desocupación más alta de la toda la historia argentina.
  •  El segundo mito -que es más bien una ideología- es aquel que asegura que los empresarios “dan” trabajo, te “permiten” trabajar en sus empresas, es como que ellos tienen en algún lado guardado el trabajo que se lo podrían quedar, hacerlo ellos, pero son tan bondadosos que te lo “dan” a vos. Casi que te hacen un favor.
  •  Esto remite a una discusión más profunda sobre la naturaleza del trabajo en las sociedades contemporáneas y vale hacer un breve repaso histórico. Desde tiempos inmemoriales o desde siempre el hombre o el género humano transformó la naturaleza, podríamos decir mediante su “trabajo” o con actividades productivas. Pero no siempre la mediación de esa actividad se produjo a través de una relación salarial. De hecho, hubo otras formas de explotación, si se quiere peores: la esclavitud o los siervos atados a la tierra. Para que se generalice el trabajo como lo conocemos hoy, como relación social tuvo que producirse un largo proceso de apropiación de los medios de producción por parte de una clase empresaria que despojó a los campesinos o artesanos de sus medios de trabajo. Todo esto en un proceso que está lejos del cuento del “emprendedor” que trabajó toda su vida e hizo la guita trabajando con gran esfuerzo y muchas privaciones. Fue un proceso violento, por momentos sangriento y que está muy bien descripto en el Capítulo XXIV de la obra cumbre de Carlos Marx que se titula El Capital.
  •  Una vez que lograron colocar en esa condición a gran parte de la población y esto creó la necesidad de ir a trabajar a las fábricas o empresas como única alternativa, el secreto de la continuidad de la acumulación y del crecimiento del empresario está en que cuando contrata a alguien paga por el valor de la fuerza de trabajo que es mucho menor al valor de todos los productos que el trabajador genera, crea o produce. Y con el desarrollo del capitalismo, esto vale para los que producen directamente valor (los obreros industriales), los que se desempeñan en la distribución (logística o servicios), quienes participan en la formación de la fuerza de trabajo (docentes) o los que permiten la distribución para realizar la venta.
  •  Toda esta vuelta es para plantear una cuestión simple: el empresario no “da” trabajo, es exactamente al revés: te “saca” parte de tu trabajo.
  •  Esto tiene otras variantes ojo, eh, que se presentan como más “paternalistas” con el trabajador y menos brutales, pero que contienen la misma ideología: como eso de que “el trabajo dignifica”, que se puede llegar a una “colaboración” con el capital porque hay empresarios que “entienden” etc.
  •  En síntesis: es una falacia que la pérdida de derechos y la precarización laboral favorezcan al aumento del empleo y menos en momentos de crisis. Y a vos, si laburás nadie te “da” nada, sino que te quitan. Quizá, si se toma conciencia de esto, se podrá tener más fundamento para pelear por lo que corresponde o, incluso, para poner en cuestión todo un sistema que se basa en la esclavitud asalariada.
  •  Como decía un conductor radial muy escuchado en los años noventa y cuyo nombre hoy prefiero no acordarme, sirve para alertar que “tengan cuidado que hay mucho garca dando vueltas”.

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