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La Izquierda Diario
10 de agosto de 2020 Twitter Faceboock

EL CÍRCULO ROJO
Olmos Gaona: “Desde 2001 el principal rubro del presupuesto es la deuda”

El historiador y especialista en derecho internacional conversó sobre el acuerdo de deuda con El Círculo Rojo, programa de La Izquierda Diario, que se emite los domingos por Radio con vos, 89.9.

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Alejandro Olmos Gaona es historiador y especialista en derecho internacional. Su padre fue querellante en la causa sobre la ilegitimidad de la deuda argentina contraída en la dictadura cívico militar, una investigación que dio lugar al fallo del Juez Jorge Ballestero que detectó 477 ilícitos.

Él continuó con esa tarea. Escribió, entre otros libros, La deuda odiosa. El valor de una doctrina jurídica como instrumento de solución política. Participó de la Comisión para la Auditoría Integral del Crédito Público que investigó la deuda de Ecuador durante el Gobierno de Rafael Correa.

Conversó con El Círculo Rojo, programa de La Izquierda Diario, que se emite los domingos por Radio con vos, 89.9.

ECR: ¿Estamos cómo para festejar algo?

Como no vamos a festejar. Para mí es un éxito total esta cuestión que ha arreglado el ministro Guzmán. Están festejando los banqueros, los especuladores, los buitres vip (BlackRock, Templeton, Pimco, Ashmore, Fidelity), están festejando los exministros endeudadores. Ha sido un éxito total. Porque, además, parece que la grieta desapareció porque festeja La Nación, Clarín, Página 12, el oficialismo, la oposición, Caputo, Dujovne. Realmente, es notable que este arreglo concite tanta unidad en el pensamiento político.

ECR: El acuerdo de Guzmán es una suerte de convalidación, un blanqueo del endeudamiento macrista, que tiene varios hitos sospechados de fraudulentos

Primero, quiero aclarar algo que lo tengo que aclarar permanentemente. Uno habla del endeudamiento macrista, por supuesto, porque fue en los últimos cuatro años. Pero la realidad no es el endeudamiento macrista porque Macri no emitió un solo bono, una sola letra del Tesoro, que no fuera autorizada por la mayor parte de la dirigencia política con representación parlamentaria. Toda la deuda emitida por Macri fue autorizada por ambas cámaras, dónde él no tenía mayoría. Es decir, que acá hay corresponsabilidad entre el poder ejecutivo que emitió y el poder legislativo que autorizó, con excepción de algunos diputados de la izquierda. Pero después todos: el Peronismo Federal; el Frente Renovador; Massa que hoy habla de las maravillas de todo esto y del nefasto endeudamiento de Macri, su partido fue uno de los que votó la irresponsable contratación de deuda. Inclusive, cuando se pagó a los buitres en 2016, hubo veinte senadores del Frente para la Victoria que votaron a favor. Pero ahora todos se hacen los distraídos y parece que ellos no tienen ninguna responsabilidad.

Por otro lado, sería interesante plantear que antes de la pandemia lo escuché al ministro Guzmán, en marzo en el Congreso. Él planteó como iba a ser la negociación de estos 66.500 millones, que hoy festejan todos también de manera irresponsable. Dijo que iba a ver una quita pequeña del 5 %, que no se iban a pagar intereses devengados, que íbamos a empezar a pagar en noviembre de 2023, que la tasa de interés que ofrecieron era del 2,75 %. Y vino la pandemia con la grave consecuencia de cientos de miles de personas desempleadas, una pobreza que está llegando o ya ha llegado al 50 %. Lo que conocemos todos. Y, a pesar de eso, el Gobierno argentino empezó a ofrecerle más a los acreedores. Esa propuesta no la aceptaron. Hizo una segunda, no la aceptaron. Hizo una tercera, no la aceptaron. Y, finalmente, la cuarta donde con gran suficiencia dijeron esta es la última y de aquí no nos movemos, la del 4 de agosto, en la madrugada se volvieron a mover. Porque en esa propuesta, el valor presente de los bonos, que, supuestamente, iba a ser del 37 % el 4 de agosto, pasó al 53 %. Y en la madrugada pasó al 54,8 %. No íbamos a pagar intereses, ahora vamos a pagar intereses devengados, a través de un bono. Y la tasa de interés del 2,75 %, ahora empieza en 3,75 % y llega al 5 % o 5,50 %. Y en vez de empezar a pagar en noviembre de 2023, que los acreedores le habían dicho que no, ahora van a empezar a pagar en enero del año que viene.

Esto en relación a los U$S 66.500 millones. Aparte están los U$S 40.000 millones que es la otra parte de la deuda (la de jurisdicción local, nde). Mucha deuda que está en pesos ahora va a ser convertida en dólares. Es un paquete complicado. A mí lo que me llama la atención es que después de lo que estamos viviendo, se siga beneficiando a los acreedores. Hay un detalle. Esto es un poco lo que se sabe, lo que circula. Hay irresponsables como Zaiat, que hoy hablan de U$S 42.000 millones de ahorro. No sé. En cálculos fantasmagóricos porque nada de eso ocurre. Y, por otro lado, porque el “indenture” (que es el contrato de emisión de bonos), nadie todavía lo conoce. Eso se va a conocer después del 24 de agosto. Porque otra cosa, el 4 era inamovible. Y después que se acordó con BlackRock y los otros dos grupos de inversores prorrogaron la apertura hasta el 24 a través de una resolución ministerial, que se publicó en el suplemento del Boletín Oficial al día siguiente. Es decir que las promesas de "esto se termina acá”, nunca se termina. Y, ahora, hay una pregunta que nadie se hace: ¿con qué vamos a pagar? ¿De dónde va a salir la plata? Porque el Banco Central tiene U$S 43.300 millones de reservas y tiene deudas por U$S 100.000 millones. Acaba de renegociar el “swap” (intercambio de monedas) con China por U$S 18.500 millones porque los chinos son más contemplativos, en un aspecto, en otros son implacables. Y, además de eso, las Leliq (Letras de Liquidez, nde) en este momento están llegando a la astronómica cifra de $ 2,395 billones, de acuerdo al último balance semanal del Banco Central. Ni hablar de las tasas del 40 %. Ni hablar de los pases pasivos. Es decir que plata para pagar no hay. Entonces, esto es una suposición mía, que ustedes pueden discutir: como salimos del temido “default”, como ahora hemos arreglado con los acreedores, la Argentina ordena el sector externo, bueno, vamos a volver al mercado de capitales. Entonces, señores, acordamos pagarles, pero necesitamos plata para pagarles, así que van a tener que volvernos a prestar. Es lo que ha hecho la Argentina desde 1984 hasta hoy invariablemente. Pero, claro, puede ser que, a lo mejor, el presidente Fernández tenga algún tipo de inhibición para recurrir de nuevo a los acreedores. Y tiene otra opción: el benemérito y filantrópico Fondo Monetario Internacional.

ECR: ¿Qué va a pasar en esa negociación? Se habla con el nuevo Fondo, de la “compañera” Kristalina

Con el nuevo Fondo, el Fondo bueno, con Kristalina Georgieva que es más amable, que nos apoyó en este canje, tenemos que negociar U$S 44.000 millones que nos prestaron y U$S 5.000 millones más de intereses que debemos. Supongo, que el Fondo nos va a dar plazos porque el Fondo negocia siempre así muy amablemente. En apariencia. Nos va a dar más plazos. Y, quizás, como nos iba a dar U$S 57.000 millones en la época de Macri y nos dio U$S 44.000 millones, queda dinero para ayudar a la Argentina para que le pague a los buitres grandes o vip. Y, posiblemente, nos den algo de plata. Ahora bien ¿Bajo qué condiciones? ¿Con qué ajustes? Porque el Fondo, contrariamente a lo que dice toda la gilada, no cambió nada. No solo no cambió nada, sino que, además, le exigió al Gobierno de Alberto Fernández hace un mes, que a pesar del desastre que está viviendo la Argentina, le pagara U$S 320 millones de intereses. Por otro lado, la señora Georgieva es una empleada del Fondo porque ella depende del directorio. El directorio depende de la junta de gobernadores. Y la junta de gobernadores la maneja Estados Unidos, Alemania, Francia, Japón y China. Y, fundamentalmente, Estados Unidos, que es el que tiene mayor cantidad de cuotas en el Fondo, que hasta poder de veto tiene porque puede vetar cualquier tipo de resolución que se adopte.

O sea que el futuro con el Fondo será volver a tirar la pelota para adelante en cuánto a tiempo. Lo que estoy viendo es el Fondo qué condicionalidades establece. Porque en los 29 acuerdos celebrados con Argentina, desde el primero que se hizo hasta el último, siempre las estableció. Por eso, cuando Kirchner asumió el Gobierno y firmó un acuerdo “stand by” con el Fondo, que los kirchneristas lo tienen sepultados en los archivos, después claro se dio cuenta que esto iba a ser muy problemático y, por eso, le quiso pagar en el 2005. Así que, creo que esto va a ser muy difícil. Yo puedo decir que el Fondo no cambió ni nada. Pero hace cuarenta y ocho horas dijo exactamente lo mismo el presidente de YPF, Guillermo Nielsen, alguien que conoce muy bien el funcionamiento del sistema financiero.

ECR: Tu padre investigó muy bien el endeudamiento ilegítimo de la dictadura. Parece una historia que se repite eternamente en la Argentina ¿Qué significó la deuda, qué características tiene, al menos de la dictadura a esta parte?

La deuda es un sistema y los economistas tienen como un axioma: que la deuda no se paga nunca; se pagan los intereses. Lo dijo Martínez de Hoz en 1984, cuando fue a declarar a la Cámara de Diputados. Lo sostienen los economistas. Y es directamente uno de los ejemplos más conocidos de lo que es la usura. Al usurero no le interesa que el deudor le pague nunca, que le pague el capital. Le interesa que le pague eternamente intereses porque mientras nosotros pagamos intereses al sistema financiero están las condicionalidades, los aprietes. Es decir, toda esta forma de manejar la economía de un país a partir de permanentemente tributar. He analizado los presupuestos desde 2001 hasta ahora, en todos, el principal rubro a pagar es el pago de intereses de la deuda, que está por encima de salud, educación, de ciencia y tecnología. Es decir, de cosas que son prioritarias para los argentinos. El problema grave es que la deuda de la democracia ha sido peor que la deuda de la dictadura. He analizado los contratos de la dictadura y los contratos de la democracia fueron peores. Las renuncias de las democracias fueron peores. Y el endeudamiento de la democracia fue peor que en la dictadura. Con un agravante: que la democracia nunca quiso auditar la deuda. La democracia nunca quiso escrachar a los deudores privados que transfirieron deudas ficticias en el año 1982, que era tan voluminosa que el Banco Central informó en 1985 al juzgado federal que era U$S 23 mil millones en junio de 1985. Deuda que empezó a investigarse apenas asumió (Raúl) Alfonsín por decisión de (Bernardo) Grispun y se fue al archivo la investigación esa, un año después, porque empezó a mostrar que las empresas del Grupo Macri, Techint, Papel Prensa, Pérez Companc, la señora de Fortabat, Renault Argentina, Ford Motors, Bridas y todas las que imaginemos, no habían generado deudas reales y el Estado se haría cargo de ellas para evitar quiebras en masa. No. Eran todos fraudes, operaciones especulativas, deudas ficticias.

Nada de eso se transparentó nunca y los dos partidos mayoritarios han sido cómplices de todo el proceso de los últimos veinte años. Por eso nunca han querido auditar. No quieren investigar. Siempre dicen lo mismo. Ahora cuando leí, en estos últimos días, las declaraciones de ministros, legisladores, empresarios, economistas, fui a los archivos. Los archivos no mienten. Entonces vi que, en 1992, cuando se hizo el Plan Brady, dijeron exactamente lo mismo: “alejamos el problema de la deuda” (“Esto va a dejar de ser un problema”, dijo Cavallo en el 2000); “Ordenamos el sector externo”; “volvemos a generar posibilidades para que vengan inversiones”. En ese momento (1992) la deuda era de U$S 62.000 millones. Ocho años después, esa maravillosa operación, determinó que la deuda llegará a U$S 140.000 millones. Y en el 2000, cuando vino el moralista (Fernando) De la Rúa, que hizo un “blindaje” financiero y declaró, “empezamos un nuevo proceso”, bla, bla, bla, y después vino el “megacanje”. Y terminamos en 2001 en un estado de situación catastrófica habiendo aumentado la deuda, a través de esas operaciones, en más de U$S 25.000 millones o U$S 30.000 millones, que es lo que heredó Kirchner en el 2003. Esa es la realidad más allá del discurso. De lo que dicen hoy en La Nación los que están a favor de esto y Zaiat en el obsecuente Página 12 en su columna de hoy. Esas son las realidades objetivas, que las he venido siguiendo de hace años y veo que es siempre lo mismo.

 
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