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17 de diciembre de 2014 Twitter Faceboock

NOTAS DE TAPA
Los obreros de Lear ganaron “el conflicto del año”

El fallo obtenido por más de 6 meses de lucha obrera definió “el conflicto del año”. Así lo catalogó la plana gerencial, los llamados CEO, en una encuesta sobre 500 empresas líderes. Edgardo Moyano, abogado de los trabajadores lo definió como “un triunfo de todo el movimiento obrero, porque sienta el precedente de que no se pueden llevar adelante despidos masivos arbitrarios”.

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Una encuesta sobre la plana gerencial de las 500 más grandes empresas que actúan en la Argentina fue publicada en un suplemento especial del diario El Cronista Comercial del 5 de diciembre. La publicación se denominó “Edición 106 aniversario El Cronista. Visión de los líderes 2015. Más de 500 CEOs de las empresas top de la Argentina”.

En la nota titulada "El reclamo que ganó por cansancio", dicen que el resultado de la encuesta (ver datos abajo) fue que el de Lear fue el conflicto más importante del año en la Argentina, según fue votado por mayoría entre los principales CEOs empresariales. No se refieren al “conflicto sindical” más importante, sino del “conflicto más importante” que hubo en el país este año comparado y superando en su consideración, al de los fondos buitres, la ley de abastecimiento o la disputa con el grupo Clarín.

Y no es para menos. Con 6 meses y medio de lucha encima, los enemigos que tienen enfrente podrían hacer pensar que era una lucha sin destino o una pelea imposible: Lear, Ford, Smata, Berni y Gendarmería, la Bonaerense, el Fiscal Molina Pico, el Ministerio de Trabajo, la Jefatura de Gabinete y el Ministerio de Industria. Todos se involucraron activamente en el bando patronal.

A quién le ganaron

No se trata de decir que todos los organismos estatales, empresas y burocracias fueron y son enemigos de los trabajadores. Acá cada uno tuvo su papel activo.
Lear hizo los despidos organizados en común con la Ford que aceptó abastecerse con material importando. El Ministerio de Industria permitió las importaciones de mazos de cables para cubrir la producción que Lear Argentina no hizo durante meses. Berni fue a los programas de TV como un verdadero representante de los intereses patronales y dispuso de la fuerza de la Gendarmería para reprimir de forma reiterada los cortes de los obreros. Infiltró al agente Galeano, puso en actividad al Carancho Torales y sobrevoló aparatosamente en su helicoptero la zona en cada corte, amenazante.

El fiscal Molina Pico se movió desde el primer día para hostigar a los trabajadores y, en medio de un partido del Mundial de fútbol, envió a la Bonaerense a desalojar el bloqueo de las puertas de la fábrica, cuestión que no logró hacer en ese momento. Luego dispondrá de un operativo enorme para romper un cordón de trabajadores despedidos y lograr el ingreso de un grupo de patoteros de la verde. Del SMATA no se puede decir mucho más que lo obvio: avaló los despidos de sus afiliados para tratar de derrotar a una interna que se oponía su conducción, organizó asambleas truchas para destituir a los delegados, hizo uso de patotas que los agredieron y Pignanelli dijo abiertamente que los despidos eran "justos".

El Ministerio de Trabajo tuvo un rol abiertamente pro patronal cuando se negó a cumplir con la propia legislación al no intimar a la empresa a reincorporar a los despedidos que fueron echados ilegalmente. El Ministerio no se privó en estos meses de colaborar también con el SMATA facilitándole los inspectores para sus asambleas truchas.

Capitanich, por último, salió en sus grises conferencias de prensa atacando a los obreros y a la izquierda que los apoya y reivindicando al SMATA y su patota; mientras el Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación fue el encargado de invitar a la patota del SMATA al propio Congreso para hostigar al Diputado Nicolás del Caño que se solidarizó con los trabajadores y fue reprimido por ello junto a Christian Castillo.

Con estos enemigos enfrente un puñado de obreros emprendió la resistencia. Fue un David contra Goliat. Y eso mismo la hace histórica. Un puñado de trabajadores apoyados por las organizaciones de izquierda, por el PTS sobre todo, y organismos de DDHH salieron a enfrentar sin ningún desánimo a casi todos los poderes constituidos.

Una gesta ejemplar

Los “indomables” protagonizaron 15 Jornadas Nacionales de Lucha, se juntaron más de un millón de pesos, los trabajadores y el PTS cortaron la Panamericana 14 veces, usaron el novedoso método del “piquete móvil” de autos en caravana para no ser reprimidos, cortaron con los obreros y estudiantes avenidas y rutas en Neuquén, Rosario, Córdoba, Tucumán, Jujuy o Buenos Aires, se hicieron reuniones y Encuentros de Solidaridad amplios, marcharon a la Embajada de EEUU, a la Cámara de Comercio, bloquearon la 9 de Julio, marcharon insistentes al Ministerio de Trabajo, y los Centros de Estudiantes de izquierda acamparon en la sede de Callao en tanto los obreros bloquearon la fábrica hasta paralizarla reiteradas veces. La lucha recorrió el país porque como dijo el delegado Rubén Matu no fue una lucha sindical.

Por eso se lograron triunfos políticos de importancia para todos los trabajadores.

El primero, impedir que los delegados fueran despedidos como quería la empresa y el SMATA. Se peleó legal, política y sindicalmente para esto y se conquistó el ingreso de los delegados, que se respetaran sus fueros. No pudo impedirse la asamblea trucha de destitución pero el SMATA no se animó a expulsarlos.

En segundo lugar, los trabajadores conquistaron el derecho a la protesta contra la represión K. Luego de tener 22 detenidos y más de 80 heridos, la Jueza Arroyo Salgado decidió apartar a la Gendarmería y de hecho permitir los cortes de la Panamericana, dejando a Berni golpeado. La división entre los propios K frente a cada represión y la persistencia de la lucha, lo hicieron.

En tercer lugar, sentaron un precedente contra los despidos masivos que intentó Lear Corporation, sin presentar el llamado "Procedimiento Preventivo de Crisis". Este procedimiento, instaurado por el menemismo contra los trabajadores, sin embargo obliga a demostrar la "crisis" de la empresa que quiere despedir un porcentaje alto de sus empleados. Esto no fue hecho por Lear y no lo podía hacer, tanto por su caracter de multinacional y, menos aún era demostrable, en momentos de alta producción en la rama automotriz. La ley dice que en estos casos el Ministerio debe intimar para que se anulen los despidos, aunque no lo hizo. El reciente fallo es producto de una gran pelea política de los trabajadores de Lear y de todo el movimiento obrero porque, en este caso, donde la multinacional norteamericana viola hasta las propias leyes hechas a su medida, se convirtió en un precedente a favor de los trabajadores contra los despidos masivos.

Una barrera a los despidos en todo el movimiento obrero

La lucha de Lear tiene como mérito ser un punto de inflexión que frenó por la lucha dada la dinámica que querían desarrollar las patronales con suspensiones y despidos en el SMATA. Recordemos las miles de suspensiones en el gremio, los despidos en VW o los despidos en Gestamp. La lucha de Lear dio un mensaje a las patronales y las obligó a muchas de ellas a retroceder en los planes contra los trabajadores. El fallo judicial obtenido, corona esa relación de fuerzas obtenida en la acción obrera en las calles, frente a la fábrica y en la Panamericana.

La izquierda, en especial el PTS y sus Diputados, aparecieron en esta lucha peleando en común con los obreros y levantando las banderas contra los despidos y la represión que los K llevaron adelante. Estas banderas bien desplegadas con la consigna "Familias en la calle nunca más" permitieron el desarrollo de una izquierda obrera ligada a la lucha de clase.

Gracias a todo esto, la lucha de Lear de alguna forma desalentó a las patronales de conjunto para despedir de la misma forma en otras fábricas sobre todo donde hay izquierda. En ese sentido una lucha de esta magnitud es realmente una barrera contra los despidos en general.

Es por esto que los CEOs creen que este es el conflicto del año. Y no son tontos los CEOs. Saben que acá hay una disputa de verdad. Una disputa de clase. No son un grupo de buitres queriendo cobrar una millonada a un gobierno con ganas de pagarse todo. No se trata de una pelea con Clarín por ver si debilitan al gobierno en favor de algún opositor de derecha. Aca es una lucha contra los derechos obreros y es la defensa más encarnizada de las conquistas de los trabajadores.

Así votaron los CEOs en la encuesta sobre la importancia de los conflictos.

Lear 27,3%
Caso Clarin 18,7%
Conflicto con las automotrices 9,1%
Gobierno vs empresarios en general 7%
Ley de Abastecimiento 5,9%
Caso Donnelley 5,3%
Cepo Cambiario 4,3%
Fondos Buitres-Holdhouts 4,2%
Conflictos sindicales 3,7%
Puja por precios, inflación y paritarias 3,2%
Otros 11,3%

 
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