PILAR

Violencia policial: “Mientras me golpeaban pensé que me moría”

Tiempo estimado 5:49 min


La historia de un barrio donde ser joven es un delito y el toque de queda comienza a las 20 h.

Jueves 29 de noviembre de 2018 | 00:00

El pasado domingo decidí ir de visita a Manuel Alberti, un barrio obrero situado en el Partido Del Pilar, el cual en los últimos días fue noticia por un caso en donde un joven se dirigió a la comisaría a denunciar violencia policial en contra de su tía y terminó siendo golpeado.

Con el objetivo de conocer más en profundidad la historia detrás del video me dirigí a la casa del joven víctima del abuso, Moisés. Al llegar, su familia me hizo sentir la hospitalidad desde el momento cero y luego de hablar temas diversos para conocernos un poco, mate de por medio, comenzamos la entrevista. Por una cuestión legal, pese a estar presente, Moisés no participó de la misma, por lo que todas las preguntas se dirigieron hacia Salvador, su hermano mellizo.

En el video en cuestión se ve cómo un policía golpea brutalmente a un joven mientras los vecinos enfurecidos con el accionar policial logran capturar por primera vez en imágenes una situación repetitiva en el barrio. Este video es sólo una pequeña muestra de lo que vivió Moisés esa noche y lo que viven a diario los jóvenes de Manuel Alberti a partir de las 20 h, momento en el que se realiza el cambio de turno en la comisaría.

El hecho comenzó cerca de las 20:30 h del miércoles, y todo lo que sucedió después fue una verdadera pesadilla para Moisés. Luego de ser arrestado y llevado para el fondo de la comisaría siguió siendo golpeado. Su tía, quien presenciaba el hecho, comenzó a gritar desesperadamente y al no responder a la orden de silencio del policía, este le asestó un golpe de puño que terminó por hacerle perder el conocimiento. En ese instante, producto de la descompensación causada por los golpes, Moisés creyendo que ese era su fin, con sus últimas fuerzas y mientas se encontraba arrodillado en el piso comenzó a rezar, momento en el que el policía volvió a golpearlo y esta vez Moisés de cara al piso escuchó “Ni Dios te salva de esta”.

La tortura constante, que duró toda la noche, no fue sólo física sino también psicológica. Durante la detención, uno de los oficiales desenfundó su arma reglamentaria y apoyó esta en el cuerpo del joven, instante en el que la oficial, hermana del anterior, intervino y se la retiró. Incluso hasta lo amenazaron con abusar de él sexualmente diciéndole que lo iban a obligar a hacerles felaciones y penetrarlo.

Afuera, familiares y vecinos pedían ver a Moisés y su tía, pero lo único que recibían era indiferencia de un efectivo que les prohibía el ingreso y se negaba a identificarse. Ya casi seis horas habían pasado del hecho, pero aún seguían incomunicados. Al ver que la vigilia fuera de la comisaría 4ta continuaba, y que los familiares exigían el traslado del joven a una unidad hospitalaria, los oficiales decidieron solicitar refuerzos de la comisaría 7ma. Estos últimos, al llegar y ponerse al corriente de los pormenores y notar que no existían disturbios, como habían denunciado los policías de la comisaría 4ta, decidieron retirarse inmediatamente.

Finalmente accedieron llevarlo hasta el Hospital Sanguinetti de Pilar, cuando en realidad deberían haberlo llevado al Centro de Salud de Manuel Alberti, donde un médico sin realizarle ningún tipo de revisión ni estudio le firmó al policía el Precario Médico. Recién en ese momento se le permitió lavarse la cara en el baño, la cual tenía con restos de sangre de la noche anterior. Tanto el egreso como el ingreso de Moisés a la comisaría se hizo con él encapuchado para evitar que la familia tuviese contacto y viese el estado en que se encontraba. Recién el día jueves a las 17hs fue liberado.

Actualmente tanto Moisés como Salvador tienen miedo de pasar frente a la comisaría por posibles represalias. Su madre con mucha angustia dijo expresamente “Me sentí viviendo de nuevo en la dictadura militar”. Sienten una gran impotencia ya que estos policías se aprovechan de la ignorancia de la gente, quienes desconocen a quién recurrir ante casos de abuso policial. Pero la mayor preocupación de esta familia es cómo este hecho atenta contra su medio de vida. Ellos se dedican a realizar trabajos con adoquines (instagram/colocador_de_piedras), y sus principales clientes son propietarios de countries y barrios privados, lugares en donde para trabajar es necesario presentar un Certificado de Antecedentes, este hecho genera una mancha en el expediente de Moisés que podría impedirle trabajar.

Allí también pude recabar otros testimonios de jóvenes con vivencias similares a las de Moisés, y si bien los casos son numerosos hubo particularmente uno que me llamó la atención. Un joven que mientras se encontraba sentado sobre su moto frente a su casa fue demorado por estos policías, fue obligado a apoyar las manos sobre el patrullero y después de la revisión le exigieron el DNI y la documentación de la moto. Luego de verificar que la moto se encontraba en regla le devolvieron esa documentación, pero le dijeron que el DNI iba a tener que retirarlo en la comisaría (algo totalmente ilegal ya que nadie puede retener un Documento Nacional de Identidad a otra persona). Al dirigirse a la comisaría le dijeron que ahí no había ningún DNI. Pese a la insistencia del joven este jamás recuperó sus documentos y debió iniciar los trámites para uno nuevo.

Ante los reiterados casos de violencia, los jóvenes del barrio Manuel Alberti se encuentran con una gran incertidumbre y con miedo de salir de sus casas porque cuando cambia el turno de la comisaría a las 20hs comienza el toque de queda.





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