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La transición del ajuste y la devaluación: gente que la banca, gente que no

Tiempo estimado 9:27 min


Tras el colapso del macrismo en las PASO, el actual y el futuro presidente pactaron la transición. Un “orden” precario e inestable en el que ganan los bancos y los sojeros y pierden los ingresos del pueblo trabajador. En Chubut, Ran Bat, Mielcitas y otros lugares los trabajadores resisten. La izquierda acompaña las luchas en curso, exige un paro general activo y plantea una salida de fondo.

Fernando Scolnik

@FernandoScolnik

Jueves 22 de agosto | 23:18

Cuando se terminaron de contar los votos de las PASO, se aceleró vertiginosamente la crisis que atraviesa nuestro país. El derrumbe del macrismo y un dólar a $ 60 fueron las noticias del día después, generando una fuerte incertidumbre no solo para el futuro a mediano plazo, sino también para los meses que faltan hasta que asuma el próximo presidente el 10 de diciembre.

Como respuesta a esto, Alberto Fernández y Mauricio Macri han puesto en marcha un pacto de transición. Con el poder del actual presidente enormemente disminuido, las palabras del casi electo nuevo mandatario cobraron una gran importancia para la llamada “gobernabilidad”, que es como las clases dominantes llaman al necesario orden para mantener su dominio.

El voto a Alberto Fernández había expresado en buena medida, de forma distorsionada, un enorme rechazo popular a años de ajuste macrista. Sin embargo, en sus primeras “medidas” después de las PASO, el referente del Frente de Todos priorizó actuar en un sentido contrario. No buscó llevar tranquilidad a los que una vez más sufrían un ataque a sus ingresos con la devaluación, sino a los “mercados”, inquietos por el futuro de sus negocios: así fue que en estos días avaló la devaluación del peso, garantizó una y otra vez que pagará puntualmente la deuda a los especuladores y le pidió a la CGT que mantenga la “calma social”.

Sus gestos fueron bien recibidos por los grandes empresarios. Marcos Galperín, dueño de Mercado Libre y fanático de la reforma laboral y el macrismo, fue uno de los primeros en dar el salto e ir a reunirse con el candidato ganador de las PASO, tras lo cual calificó como “muy positivo” el encuentro. Por su parte, el conocido exponente del agropower Gustavo Grobocopatel celebró la actitud "prudente y constructiva" de Alberto Fernández tras las elecciones. Los “mercados”, después de días de furia, se estabilizaron, aunque en un marco de mucha volatibilidad, incertidumbre y riesgo país elevado por el futuro de una deuda pública impagable.

La frutilla del postre tuvo lugar este jueves, cuando el candidato del Frente de Todos fue entrevistado muy amablemente en un evento del Grupo Clarín, en el que prácticamente dieron por cerrada la grieta, quedando las corporaciones como las indudables ganadoras de esta larga disputa.

Las razones de todo esto son claras. Si en la campaña electoral Alberto Fernández adelantó con sus alianzas con los gobernadores, la CGT o con Massa que proponía un gobierno de “orden” para garantizar el ajuste en la crisis, luego con sus gestos desde las PASO está avalando un enorme negocio para beneficio de los bancos y los exportadores como las patronales del campo.

En el caso de estos últimos, por ejemplo, con la devaluación de estos días sus ingresos aumentaron $ 92 mil millones. Por su parte los bancos, en los primeros días tras la devaluación, con el aumento de la tasa de las Leliq, apuntan ahora a que sus ganancias anuales ronden los $ 60 mil millones de pesos.

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La contracara perdedora de esto, por supuesto, es la situación de las grandes mayorías, que tras años de ajustes, despidos y tarifazos, ven un nuevo salto en los ataques a sus condiciones de vida. Los despidos y la inflación no hacen más que recrudecer en estos días, mientras que las medidas de “populismo de emergencia” decretadas por Macri no son más que pequeños e insuficientes paliativos que solo intentan que el Gobierno no se hunda aún más antes de las elecciones de octubre y el traspaso de mando de diciembre.

Gente que resiste, gente que no

En una entrevista ofrecida a Página/12, Alberto Fernández dejó bien claro que “después de hablar con el Presidente, hablé con Héctor Daer y le pedí que hablara con todo el sindicalismo de todas las centrales -también iba a llamar a Sergio Palazzo y a Hugo Moyano pero todavía no tuve tiempo- para decirles ´miren que estamos en una situación crítica, tratemos de mantener la calma social´”.

Daer y la toda la burocracia saben bastante de “calma social”. En estos años dejaron pasar todos los ataques de Macri, y ahora gustosos están dejando correr a pedido de Alberto las brutales consecuencias de esta nueva devaluación.

Por su parte, quien también hace un importante “aporte" a esta política es Cristina Fernández de Kirchner, quien con su silencio convalida esta situación de grandes sufrimientos para el pueblo trabajador.

Detrás de este discurso, juegan con la ilusión de que hay que "aguantar" y dentro de poco el nuevo gobierno mejorará la vida de millones. Pero ocultan que no solo las grandes mayorías pierden ahora, sino que también el próximo gobierno será de ajuste, condicionado por el FMI, una crisis de deuda y un marco internacional adverso.

Pero volvamos al momento actual, ya que hay ejemplos en sentido contrario que surgen desde abajo, plantándose contra los ataques.

En Chubut, miles de trabajadores estatales y docentes protagonizan desde hace semanas masivas movilizaciones, huelgas, asambleas y cortes de ruta contra el ajuste que aplica el gobernador Mariano Arcioni, quien se alineó con el Frente de Todos por medio de su amigo Sergio Massa. La lucha es contra los pagos escalonados, por el incumplimiento de paritarias (pagos sin la cláusula gatillo) falta de obra social, falta de insumos en las escuelas, carencias de partidas escolares, edificios en muy malas condiciones, falta de transporte educativo gratuito.

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También los obreros de Ran Bat hicieron sentir su voz desde un corte en el Puente Pueyrredón, donde confluyeron con trabajadores de la Línea 165, Ansabo, Coca-Cola y otras empresas en reclamo contra los despidos. Desde allí los despidos en lucha de Ran Bat explicaorn que "somos 35 familias en la calle en un momento de crisis económica en la que están cerrando otras fábricas, hay despidos, suspensiones, sufrimos tarifazos y golpes al salario y las jubilaciones. Como si fuera poco además de habernos quedado en la calle 9 de los 35 trabajadores nos encontramos sufriendo contaminación de plomo en sangre producto de las insalubres condiciones de trabajo".

En Zárate, este jueves los trabajadores cortaron el acceso a Atucha contra el despido de ochenta contratados.

En Tucumán, trabajadores de supermercados Emilio Luque tomaron el principal centro de distribución en reclamo por la deuda salarial y por sus fuentes de trabajo.

En Rafael Castillo, partido de La Matanza, las trabajadoras de Suschen, donde se fabricaban las famosas Mielcitas, han ocupado la fábrica en defensa de sus puestos de trabajo ante el abandono de la patronal. Hace más de un mes vienen peleando por sus puestos de trabajo.

El PTS en el Frente de Izquierda y de Trabajadores Unidad, y el Movimiento de Agrupaciones Clasistas, vienen acompañando todas las luchas y apostando a su triunfo, como parte de una política para que la clase obrera intervenga en la crisis dando respuesta a la misma.

En ese sentido, hace un firme llamado a todas las organizaciones obreras, estudiantiles, barriales y de mujeres para rodear de solidaridad todas las peleas hasta que triunfen y unirlas con las de los movimientos sociales en las calles.

Por un paro general activo de 36 horas y medidas de emergencia frente a la crisis

En este marco de crisis y ajuste, la izquierda y el sindicalismo combativo se movilizaron este jueves, en una jornada que tuvo su culminación con un acto en Plaza de Mayo.

Las consignas que encabezaron la marcha fueron “Que la crisis no la pague el pueblo trabajador” y una exigencia a las centrales sindicales de “paro activo 36 horas y plan de lucha nacional”.

Nicolás del Caño explicó que el objetivo fue “denunciar que la devaluación significa una brutal pérdida del poder adquisitivo y exigir una inmediata recomposición de emergencia de los salarios, las jubilaciones y de los planes otorgados por el Estado, así como la implementación de una cláusula gatillo para actualizar los salarios por inflación".

El candidato a presidente de la izquierda también señaló que exigen “el fin de los despidos y la nacionalización del sistema bancario para terminar con la fuga de capitales. Esta política fue llevada adelante por los grandes capitales y el gobierno de Macri y contó con el aval de Alberto Fernández, que planteó que un dólar a $60 le parecía bien".

Por su parte, Claudio Dellecarbonara, dirigente del sindicato del Subte, planteó que "no puede perderse un solo puesto de trabajo más. Es necesario que frente a los despidos y los cierres las fábricas se ocupen y sean puestas a producir bajo el control de sus propios trabajadores. También, de forma urgente, deben anularse los tarifazos que carcomen el nivel de vida de las mayorías populares en beneficio de un par de monopolios millonarios".





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