Géneros y Sexualidades

En Córdoba las trabajadoras del Polo de la Mujer dicen: “Cortala Juan!”

Tiempo estimado 11:19 min


Entrevistamos a trabajadoras del Polo de la Mujer para conocer cómo desarrollan su labor y la tarea emprendida para mejorar las condiciones en la lucha contra la violencia hacia la mujer.

Sábado 19 de octubre | 13:05

Las trabajadoras del Polo de la Mujer hicieron la punta con sus reclamos. Desde hace dos meses, asambleas abiertas y la ocupación de la calle son la forma de avanzar en la conquista de derechos elementales. Hoy, precarizados de otros Ministerios aúnan demandas y todos dicen: Cortala Juan.

Esta no es la primera vez que las trabajadoras están luchando por sus condiciones laborales. El Polo depende de la Secretaría de Lucha contra la Violencia a la Mujer y Trata de Personas y fue inaugurado el 8 de marzo del 2016, como parte de la demagogia del gobernador Schiaretti hacia las peleas del movimiento de mujeres, que había empezado a hacerse masivo en el 2015. Un mes antes de la inauguración, Schiaretti había despedido a decenas de trabajadoras contratadas de áreas relacionadas con la mujer y la infancia. Ese mismo año, fueron ellas quienes encabezaron la movilización del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres.

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Gracias a una lucha de meses, algunas de ellas fueron reincorporadas, pero las demandas de aumento del personal y pase a planta permanente de quienes están precarizadas nunca fue resuelta por completo. Los reclamos por aumento salarial han sido una constante desde ese momento.

Al igual que los subsidios de miseria otorgados a las mujeres en situación de violencia, la lucha de las compañeras del Polo de la Mujer da cuenta de que el discurso del gobierno provincial es pura demagogia.

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El trabajo en el Polo de la Mujer

La Izquierda Diario conversó con María Claudia y María Alejandra, quienes utilizan estos seudónimos para proteger su identidad. Ellas y todas las trabajadoras del Polo de la Mujer han sido seleccionadas para desempeñar sus tareas porque durante años se prepararon para ejercerla y así la gran mayoría posee títulos de grado como psicólogas o trabajadoras sociales, lo que las habilita plenamente para el ejercicio de las intervenciones que realizan frente a las denuncias por violencia de género.

Ambas coinciden en señalar que “el gobierno mientras más pueda precarizar, más lo va a hacer”. Como decíamos en esta nota, más del 40 % de los trabajadores en el Estado son precarios. Las condiciones laborales mayoritarias son monotributos y contratos.

Pese a la necesidad de contar con un título que acredite la intervención profesional que realizan, en muchos casos (inclusive estando en planta permanente) el título no es pagado por el Estado, lo que profundiza la situación de que los sueldos “son una miseria”, como expresa María Claudia.

LID: Hemos notado que muchas de las trabajadoras del Polo de la Mujer trabajan también en otros lugares ¿Es así? ¿Por qué?

María Claudia: Ninguna trabajadora del Polo puede vivir solo de ese trabajo. Ni hablar si sos sostén de familia. Quienes estamos precarizadas realizamos las mismas tareas que el personal de planta permanente, pero con un sueldo muchísimo más bajo. Pero las compañeras de la brigada tienen horarios rotativos, trabajan en horarios de la madrugada cubriendo las 24 horas. Ellas no pueden tener otro trabajo, entonces se ven más perjudicadas aún por los bajísimos salarios. Otras áreas, como Primera Entrevista, por ejemplo, tienen una sobrecarga por la permanente presión que la patronal ejerce sobre ellas.

LID: Para desempeñar su tarea ¿cuentan con los recursos necesarios?

María Alejandra: No hay una política real de género, no hay una política real contra la violencia hacia la mujer, es un discurso de campaña. La plata solo se pone en marketing y publicidad.

LID: ¿Hay falencias en infraestructura edilicia?

MC: En lo edilicio han avanzado. En el Polo de la Mujer construyeron un tercer piso que aún no se utiliza, tampoco sabemos a qué lo van a destinar.

LID: En relación a otros recursos ¿los suministros son adecuados?

MA: Los recursos en general son insuficientes. Bolsones de comida, becas para alquiler, ni siquiera están las historias clínicas digitalizadas.

MC: Las digitalización de las historias clínicas mejoraría la comunicación entre diferentes dependencias. Hoy las personas pasan por una audiencia en un juzgado, al otro día le hacen una entrevista en el Polo y es una peregrinación en la que repiten en distintos lugares lo mismo, una y otra vez. Es un modo de revictimizar a la víctima (todo lo contrario a lo expresado ya en el tratado de Belem Do Para).

MA: Además de evitar la revictimización también tiene que ver con mejorar la articulación y optimizar el recurso humano, ya que el personal además de ser escaso repite las mismas tareas, las mismas trayectorias.

LID: ¿Queda mucha gente sin ser atendida?

MA: Seguramente queda mucha gente sin respuestas, que no puede ser atendida por la falta de personal. El seguimiento es un encuentro mensual y eso es poco. El seguimiento es escueto y hay muchos atrasos. Las áreas siempre están desbordadas.

LID: ¿En cuánto habría que incrementar la planta de personal?

MC: Por lo menos duplicar la planta. Si la atención llega mucho tiempo después de la denuncia es “un dejar sin respuesta”, a lo que se suma la presión con la que hay que trabajar. Somos la cara del Estado ausente. Utilizan una política super extractivista con las trabajadoras, en el sentido de que buscan agotar todo ese recurso.

LID: ¿Cómo se hace el acompañamiento psicológico a las trabajadoras? ¿Cómo cuidan a las que cuidan?

MC: No nos garantizan acompañamiento psicológico. Logramos conquistar una supervisión de dos horas, una vez al mes. Al momento que llega la supervisión no hay un espacio en el cual realizarla, te boicotean el espacio Todo lo que sea cuidarnos a nosotras es una lucha constante.

MA: Si algo caracteriza al Polo de la Mujer es que es una institución que violenta a sus trabajadoras. Nos configura como subjetividades agotadas, sin capacidad, sin tiempo, sin tiempo para la pausa. Hay que pensar que es necesario hablar con tu equipo de cómo vas a valorar riesgos o de qué estrategia terapéutica recomendar o cómo ordenar una denuncia. Hay presión por la cantidad cuando estamos frente a un trabajo que es cualitativo, pero, sin embargo, nos miden por la cantidad.

LID: ¿Qué opinión tienen sobre la aplicación de la Ley Micaela en Córdoba?

MC: Se ve desesperanzador porque nos preguntamos: ¿Les van a pagar bien a quienes capaciten? ¿Quiénes van a hacer las capacitaciones? ¿Los mismos dinosaurios que están hoy en el poder? Sin personal no se puede hacer y el gobierno no está apostando a llenar las instituciones de trabajadores, al revés, las están vaciando. Sin personal y sin recursos no se puede trabajar.

LID: La secretaria del área, Claudia Martínez, es candidata a diputada nacional. ¿Esto las sorprendió?

MA: Lo que nos sorprende es que prometa replicar el modelo del Polo de la Mujer en el Estado Nacional, como si aquí todo funcionara bien. Es parte de la publicidad de la campaña que están haciendo.

La lucha en el Polo de la Mujer

LID: Recientemente lograron un aumento salarial. ¿Cómo llegaron a esa conquista?

MC: La vivimos como un gran triunfo. Sobre todo, porque lo alcanzamos transitando el camino el de la organización colectiva. El aumento no es suficiente y sabemos que hasta que no se establezca una paritaria va a volver a ser un sueldo miserable.

LID: ¿Cuál es ahora el plan de lucha?

MA: El plan de lucha mínimo es seguir luchando. Todavía quedan muchas consignas: pase a planta de contratadas, reconocimiento de tareas de riesgo.

LID: ¿Cómo construyeron ese camino de organización colectiva?

MC: Primero fue convencernos de que teníamos que hacer asambleas como el espacio para decidir en conjunto, luego, y como decisión de la asamblea vimos que había que invitar a otros, hacerlas abiertas a la comunidad. Fueron apareciendo caras nuevas, gente de otras dependencias, casi que sin decir nada porque lo que más circula es el miedo. Venían a una asamblea abierta y era como caer y mirar de lejos, sin tanta exposición, como esa cosa de la complicidad… Después surgió marchar hasta el Ministerio, usando caretas de monos (por los monotributos) para proteger nuestra identidad y conservar los puestos de trabajo. Nos recibió el ministro y nos prometió una reunión diez días después, en la que nos comunicaría si era posible el aumento y cómo lo darían. Eso es lo que vivimos como un triunfo. Aunque hasta hoy el decreto no ha sido publicado.

LID: El jueves 10 de octubre muchas dependencias con trabajadores precarizados marcharon hacia el Panal junto con las “monas” del Polo de la Mujer. ¿Cómo llegaron a esa confluencia de precarizados?

MC: Después de que se convocara a una asamblea en el Ministerio de Desarrollo Social se comunicó a todas las dependencias, hasta que llegó la marcha del jueves 10. Muchas compañeres, con mucho miedo, que a pesar del calor que hacía estaban con las máscaras puestas –las máscaras de monos que ya son una identidad de las marchas que luchan por salir de la situación precarizante del monotributo-.

LID: ¿Cuál es el balance que hacen de este triunfo?

MA: Que saliendo, que estando en la calle va a ser el único modo de conseguir otra condición contractual. Leemos el aumento como un triunfo, pero nuestro objetivo es la planta, la estabilidad laboral, los derechos laborales básicos como vacaciones, aguinaldo, licencia por enfermedad, por maternidad.

LID: ¿Cuántas dependencias se hicieron presentes a través de sus trabajadores en esa marcha?

MC: Había becarios, monotributistas, contratados y plantas permanentes de los Ministerios de Salud, de Justicia y de Desarrollo Social. Después de la movilización del jueves han llegado inquietudes para sumarse desde el Ministerio de Educación. Eran del IPAD (Instituto de Prevención de las Adicciones), del Hospital Misericordia, del Polo Sanitario, del Neuro. Del Ministerio de Justicia estaban Penitenciarios (trabajadores sociales y psicólogos que cumplen guardias). Pero también vinieron de Minetti, de Epec y trabajadores de las aplicaciones.

LID: ¿Qué quieren agregar a lo ya expresado?

MA: Queremos decir que antes de salir a la calle agotamos todas las vías burocráticas, institucionales, presentamos las notitas a diferentes dependencias de la Provincia: Capital Humano, Ministerio de Justicia, Schiaretti, a Claudia Martinez, al SEP, todo el caminito institucional fue hecho durante el último año. Claudia Martínez (Secretaria de Lucha contra la Violencia a la Mujer) estuvo contenta con el aumento, pero no hizo nada durante un año.

MC: Venimos reclamando desde el año pasado, desde el fin de año, con mucha paciencia, con tiempos institucionales ridículos. Estas no respuestas son las que nos empujan a decir: “vamos a tener que salir a la calle, vamos a seguir en las calles reclamando por más”.

Colaboraron con esta entrevista Flor Llupia y Paula Coman





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